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Se cumplen dos meses desde que un sector de la población venezolana optó por demostrar que la situación no era normal en el país. Pasadas las elecciones municipales, en las que el gobierno de Nicolás Maduro obtuvo el respaldo suficiente para consolidarse, el intenso calendario electoral entró en un paréntesis de casi dos años –los próximos comicios parlamentarios deberán realizarse en diciembre de 2015-. Las circunstancias invitaban a una tregua.

Sin embargo, el 12 de febrero estallaron las protestas. Un mes antes, el asesinato de la actriz y exreina de belleza, Mónica Spear, junto con su esposo, en una oscura autopista del centro de Venezuela, había soliviantado los ánimos. A las evidencias de la inseguridad se agregaron los rigores cotidianos por los que los ciudadanos deben pasar para conseguir leche, aceite, harina y otros bienes de consumo básicos. Así que una simple chispa bastaba para encender la pradera. En este caso, se trató de la captura de tres dirigentes estudiantiles del estado de Táchira (Andes venezolanos, frontera con Colombia) y su reclusión en una lejana cárcel de delincuentes comunes en el estado de Falcón.



La convocatoria partió de la dirigencia estudiantil de las principales universidades autónomas del Estado, así como de las privadas. La asistencia a las marchas en Caracas y otras ciudades de Venezuela fue masiva, mucho mayor de la esperaba. A la movilización se incorporaron los integrantes de La Salida, un sector disidente de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que el 23 de enero anterior –liderados por la entonces diputada María Corina, y por Leopoldo López, hoy preso- había llamado a buscar vías constitucionales para desalojar pronto a Maduro del poder.

La protesta de ese día pudo ser anecdótica, una más entre las 5.000 que al año se reportan en Venezuela. Pero hubo tres muertes a disparos. Como se comprobó poco después, las dos primeras víctimas de la jornada, el manifestante opositor Bassil Da Costa y Juan Montoya, un reconocido dirigente de los colectivos chavistas, fueron asesinados por agentes de la policía política, Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia).

Para conmemorar la fecha, los grupos estudiantiles convocaron este sábado a una marcha bajo la consigna de El futuro que queremos. El recorrido callejero debía partir de tres puntos del este de Caracas para coincidir en la Plaza Venezuela. El gobierno, que todavía trata de sofocar los disturbios y ha prohibido en los hechos las manifestaciones al oeste de esa plaza, cerró estaciones de Metro para desalentar la llegada de opositores. También obligó a desmontar la tarima que los organizadores habían instalado en el punto de encuentro. Piquetes antimotín de la Guardia Nacional esperaban a los manifestantes.

Es una muestra más de la dialéctica que se ha hecho rutina desde hace dos meses: un gobierno que quiere imponer la normalidad y una oposición que, en la calle, intenta refutarla por todos los medios. El éxito ha acompañado a la segunda que, al precio de mostrar sus propias fisuras y de 41 muertes, puso en evidencia una crisis que la comunidad internacional venía pasando por alto. Ahora, el Gobierno de Maduro confía en que el asueto de Semana Santa y su reciente disposición al diálogo le quite combustible a las protestas. Los días venideros lo dirán.

Fuente: El País
Venezuela está considerando la adquisición de una nueva partida de cazabombarderos pesados rusos Sukhoi para reforzar la Fuerza Aérea nacional, anunció la ministra de Defensa, Carmen Meléndez Rivas.

La ministra no precisó el modelo que consideran adquirir, pero anteriormente se anunció que la Fuerza Aérea venezolana ya dispone de 24 biplazas Su-30MK2 repartido, en los grupos aéreos de Caza Nº 11 y Nº 13, según el portal de defensa infodefensa.com.

Los militares venezolanos mostraron en su día interés en un lote adicional de 18 Su-30MK2, mientras que el entonces presidente Hugo Chavaz también expresó su interés en adquirir 24 modernos Su-35, 'estrellas' del último salón aeroespacial de París y demandandos por la Fuerza Aérea china.

El Sukhoi Su-35, presentado por primera vez en 2007, es un avión en cuya fabricación incorpora materiales 'furtivos', el más potente radar aéreo PESA del mundo y que cuenta con prestaciones que le permiten una operatividad de 6.000 horas o de 30 años de operaciones, según la compañía aeronáutica rusa.

Por otra parte, en 2013 trascendió la información de que el país tampoco descarta la compra de 24 cazas Dassault Rafale, ganadores de la licitación de nuevos cazas para la Fuerza Aérea india.

Fuente: Infodefensa



Grupos paramilitares colombianos están en la frontera con Venezuela en espera de que se agrave la situación de orden público en el vecino país para ingresar a su territorio. Sobre este peligro avisa la inteligencia militar venezolana.

Según reveló en una emisión televisiva el político y presentador del programa 'Los Confidenciales', José Vicente Rangel, en la localidad de Ragonvalia del Departamento de Norte de Santander "están en la actualidad concentrados aproximadamente 200 efectivos de irregulares con abundante armamento y logística". Agregó, con referencia a unos informes de la inteligencia militar, que lo mismo ocurre en otros lugares fronterizos.

La situación en el propio territorio venezolano sigue siendo alarmante. A juicio del experto, está en preparación una segunda ofensiva. El saldo de víctimas mortales de los sangrientos enfrentamientos que se desencadenaron en Venezuela en febrero pasado ha ascendido este fin de semana a 39.


En el Gobierno y el Ejército venezolano creen que las fuerzas antirrevolucionarias en la vecina Colombia buscan aprovecharse de esta situación y entrar en el escenario.

Rangel abordó también el tema de la táctica de lucha que llevan a cabo los sectores radicales de la oposición y que se suele denominar en Caracas como 'guarimba'. El presentador recordó que ya había sido ensayada en los años 2002–2003 y "ahora se repite con mayor organización, recursos y logística".

Entre los métodos novedosos, destacó la masiva tala de árboles que se registra en las grandes ciudades. Supuso que en los próximos enfrentamientos esos troncos podrían servir para montar barricadas en las calles por parte de las fuerzas antigubernamentales.

Fuente: Aporrea.org
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En su intervención ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el representante de Venezuela, Germán Saltrón, argumentó que la oposición intenta simular un enfrentamiento civil para solicitar la intervención militar extranjera en el país.

"El objetivo es provocar enfrentamientos entre los venezolanos para simular una guerra civil y solicitar la intervención extranjera de militares de la OTAN y, de esta forma, terminar con la revolución bolivariana y entregar los mayores recursos petroleros del mundo a Estados Unidos", denunció Saltrón durante la primera de las cuatro audiencias ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Asimismo el representante de Venezuela acentúo que en la historia venezolana ha habido varios intentos de golpes de Estado y de desestabilización, lo que indica que el país nunca tuvo una "oposición seria y responsable", siendo un grupo que "se alimenta de la banalidad e inclinado a transitar vías antidemocráticas".

Anteriormente en una entrevista a la cadena Telesur Saltrón explicó que la misión ante la CIDH, una institución de la Organización de los Estados Americanos, la misión venezolana iba a desmontar toda la campaña mediática de desprestigio que pesa sobre el país tras las protestas iniciadas el 12 de febrero, que se han cobrado la vida de 37 personas.

"Vamos a exponer la verdad (...). Existe una campaña internacional que desvirtúa el papel de la oposición ante esos hechos violentos en las llamadas 'guarimbas'", acentuó, agregando que Venezuela podrá desmentir "las falsas denuncias de organizaciones no gubernamentales de EE.UU. que desprestigian al Gobierno venezolano".

Fuente: EFE



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Los analistas políticos siguen con toda atención los esfuerzos de Estados Unidos por provocar «cambios de régimen» simultáneos en Venezuela, Ucrania y Siria. Washington pretende demostrar así que sigue siendo una superpotencia capaz de controlar el curso de los acontecimientos en varias regiones geográficas al mismo tiempo y amedrentar de esa manera a quienes crean poder sustraerse a su predominio recurriendo a nuevas alianzas. Nil Nikandrov analiza en este trabajo la crisis en Venezuela y pone los puntos sobre las íes ante la ola de mentiras de los medios de prensa occidentales.

En Venezuela, los bolsones aislados de manifestaciones estudiantiles que subsistían en algunas grandes ciudades, desaparecieron como por arte de magia durante el reciente carnaval. Para ser más exactos, desaparecieron en los barrios más acomodados de esas ciudades. Olvidando la tradición de viajar a las playas del Caribe durante esta temporada, los organizadores de las manifestaciones antigubernamentales habían declarado que las protestas continuarían porque «el descontento popular» había alcanzado un punto culminante. Un empujoncito más y el régimen se iría a pique, el presidente Nicolás Maduro y sus compañeros huirían a Cuba y Venezuela volvería a ser «una verdadera democracia». Los principales canales de televisión occidentales dieron amplia cobertura a las manifestaciones. Y después… silencio total. Los venezolanos se relajaron y celebraron su carnaval.

El papel protagónico de la guerra psicológica contra Venezuela lo desempeñan las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Durante toda la presidencia de Hugo Chávez, Washington desató una intensión guerra mediática destinada a desacreditar la idea misma de que pudiese existir un socialismo del siglo 21.



Chávez nunca prometió un éxito rápido. Pero su bien pensada política social permitió lograr muchas cosas. Según los sondeos de opinión, los venezolanos están entre los pueblos más felices de América.

Los progresos de la revolución bolivariana en materia de salud, de educación y construcción de viviendas a precios accesibles garantizaron a Hugo Chávez el respaldo popular. Ese sólido frente interno le permitió enfrentar exitosamente las actividades subversivas de Estados Unidos, no sólo en Venezuela sino también en la arena internacional.

Un punto fundamental de esta guerra mediática fue la creación del canal de televisión TeleSur con la participación de países aliados de Latinoamérica y la subsiguiente creación de la estación radial RadioSur y de un estudio nacional de cine que produce largometrajes sobre temas patrióticos. Casi cada semana aparece en las pantallas un nuevo film atrayendo a través de todo el país tantos espectadores como las películas de acción de Hollywood. También se ruedan documentales que explican la política de Estados Unidos en Latinoamérica, incluyendo cómo se apoderó ese país del petróleo de otros y la eliminación de los políticos que no son del agrado de Washington.

Desde que murió Hugo Chávez ha podido verse un recrudecimiento de la propaganda de guerra contra su sucesor, Nicolás Maduro. Washington decidió que ha llegado el momento de derrocar el régimen. Para ello ha movilizado todo su arsenal desestabilizador –desde los paramilitares colombianos que infiltra en Venezuela para perpetrar actos de terrorismo hasta el sabotaje económico y financiero y la utilización de las redes sociales en internet.

Haciendo uso de la palabra en la ONU, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela Elías Jaua declaró que los medios de prensa de la oposición venezolana –así como los medios extranjeros– están inmersos en una intensa campaña tendiente a derrocar al presidente Maduro. Jaua explicó posteriormente que se refería «a campañas bien preparadas que han sido puestas en práctica a través de influyentes redes de televisión». Observó que personalidades de Estados Unidos y artistas europeos «que apenas saben dónde está Venezuela» son utilizados para atacar el gobierno venezolano. Ejemplo de ello son varias declaraciones que se hicieron en plena ceremonia de entrega de los premios Oscar.

Jaua se refería en particular a la cadena de televisión CNN, corrientemente utilizada por la CIA para propagar noticias falsas, que difunde constantemente todo tipo de comentarios negativos contra el gobierno de Venezuela y el presidente Nicolás Maduro. Así ha sucedido con la cobertura tendenciosa de las manifestaciones callejeras, descrita en CNN como pacíficas, a pesar de que los manifestantes bloquean las calles, incendian automóviles, agreden a los policías y arremeten contra las infraestructuras urbanas, como los transportes públicos.

Entre otros actos agresivos, los partidarios de la oposición utilizan barreras metálicas erizadas de clavos para interrumpir la circulación de los vehículos, ocasionando así numerosos accidentes. También instalan cuerdas de nylon a través de las vías con la intención expresa de atentar así contra las vidas de los «motorizados» –trabajadores que utilizan motocicletas para la entrega y distribución de bienes, medicamentos, correo, etc. Estos trabajadores motociclistas, generalmente favorables al gobierno bolivariano, son vistos por la oposición como una fuerza hostil.

A pesar de lo anterior, la CNN guarda silencio sobre el comportamiento abiertamente agresivo y peligroso de los manifestantes de la oposición.

Los medios internacionales en general también guardan silencio sobre los esfuerzos del presidente Nicolás Maduro por establecer un diálogo sereno y abrir canales de comprensión mutua con la oposición y los círculos oligárquicos que organizan y financian una campaña ya prolongada de desobediencia civil. La tolerancia de las autoridades comienza incluso a verse entre la población como una debilidad.

Ante esta cobertura sesgada –a veces incluso incendiaria– de los acontecimientos en Venezuela, las autoridades bolivarianas decidieron expulsar del país a los corresponsales de CNN. Pero los periodistas de otros medios, como la agencia estadounidense Associated Press, la francesa AFP, la española EFE y la británica Reuters, también divulgan una visión tendenciosa de los hechos, al extremo que yo no logro definir un momento en que los periodistas occidentales acreditados en Venezuela hayan dado la menor prueba de independencia en su interpretación de lo que allí sucede. En materia de política internacional, prácticamente todos se alinean fundamentalmente con la manera de pensar de Washington.

El gobierno de Nicolás Maduro hace todo lo posible por contrarrestar la propaganda hostil a través de la cual Washington trata de exacerbar la situación con la esperanza de obtener un pretexto para justificar la intervención directa en Venezuela. El gobierno venezolano ha enfrentado múltiples amenazas y advertencias de la administración estadounidense, que pretende que el gobierno libere a los individuos arrestados durante las manifestaciones callejeras.

El propio presidente Barack Obama se refirió a esto, el 20 de febrero de 2014, en Toluca durante una reunión con sus homólogos de Canadá y México.

El senador republicano John McCain emitió, por su parte, una declaración que suena a ultimátum: «Tenemos que estar dispuestos a utilizar la fuerza militar para entrar en Venezuela e instaurar allí la paz». El senador subrayó que esa operación debería incluir la participación de soldados de Colombia, Perú y Chile. Incluso dijo que varios líderes democráticos están enteramente dispuestos a asumir la responsabilidad de gobernar Venezuela, con el pleno consentimiento de Washington.

McCain explicó incluso por qué Estados Unidos necesita «marionetas democráticas» en Venezuela. Porque se trata, primero que todo, de garantizar la entrega rápida de hidrocarburos a Norteamérica. El petróleo proveniente del norte de África y del Medio Oriente demora generalmente 45 días en llegar a Estados Unidos. El que viene de Venezuela llega en unas 70 horas.

Para explicar la situación en Venezuela y la posición del gobierno de ese país, el ministro de Relaciones Exteriores Elías Jaua inició una gira por varios países de Latinoamérica y Europa mientras que el ministro de Energía Rafael Ramírez se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin y con responsables del gobierno chino.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, declaró que existe una verdadera amenaza de «golpe de Estado suave» contra Venezuela. Y agregó:

«No estoy aquí para defender a Venezuela o al presidente Maduro. Estoy aquí para defender el sistema democrático de un país, como lo hemos hecho con Bolivia, Ecuador o cualquier otro país de la región sin importar que sean de izquierda o de derecha.
La democracia no es propiedad de la derecha o de la izquierda.
La democracia es mostrar respeto por la voluntad del pueblo.
Sería fatal para la región, para los grandes progresos que Latinoamérica ha alcanzado en los últimos años en materia de integración, que permitiésemos que vientos extranjeros arrasen nuestros países y destruyan nuestra fraternidad.»

Cristina Fernández recordó también que ha habido en los últimos 14 años ha habido en Venezuela 19 elecciones, con una sola derrota para el partido actualmente en el poder.

Conforme a la Constitución de Venezuela, un referéndum revocatorio podría realizarse en 2016 y esa sería la única vía legítima para cambiar el gobierno, opinión que comparten la mayoría de los dirigentes de Latinoamérica.

Los analistas políticos se mantienen atentos a la sincronización de los esfuerzos del Imperio por concretar sus «cambios de régimen» en Venezuela, Ucrania y Siria. Washington pretende demostrar al mundo que sigue siendo una superpotencia capaz de dirigir el curso de los acontecimientos en varias regiones del planeta al mismo tiempo.

Barack Obama quiere concluir su periodo como presidente con victorias espectaculares en el este de Europa y en Latinoamérica. Convertir Ucrania en un Estado satélite permitiría garantizar la presencia militar de Estados Unidos en las fronteras de Rusia y un «cambio de régimen» en Venezuela pondría fin a los proyectos independientes de integración en Latinoamérica.

Fuente: Voltairenet
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El jefe del Comando Sur sugiere que en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas hay división sobre la deriva del país pero que, de momento, son leales a Maduro

“La situación [en Venezuela] se está cayendo a pedazos delante de nosotros y, salvo que no ocurra un milagro, que provoque que la oposición o del Gobierno de [Nicolás] Maduro se replieguen, va a precipitarse hacia la catástrofe económica y democrática”. Así de pesimista se ha mostrado el general John Kelly, jefe del comando Sur de Estados Unidos –que abarca la región de Sudamérica, América Central y el Caribe- sobre la deriva de la crisis por la que atraviesa Venezuela, que se ha cobrado ya casi una treintena de víctimas mortales.

La inestabilidad en ese país ha centrado buena parte de la comparecencia de Kelly ante el Comité de Asuntos Armados del Senado. Allí, el marine ha manifestado su preocupación por “la degradación” democrática de Venezuela y su confianza en que sean los propios venezolanos los que “resuelvan” esta situación “sin que todo se vaya de control y precipite una mayor violencia”.


El general ha reconocido que no tiene contacto militar con las Fuerzas Armadas venezolanas pero ha asegurado que, “de momento”, sus mandos siguen siendo leales al presidente Nicolás Maduro, si bien, ha sugerido que en su seno “probablemente hay presiones y divergencias y opiniones determinadas sobre la dirección que debería seguirse”. Kelly ha llamado la atención sobre el hecho de que, hasta ahora, Maduro haya apelado a la policía y no al Ejército para hacer frente a las protestas ciudadanas. “Lo cual dice bastante sobre la opinión que tiene el Gobierno sobre lo que puedan hacer los militares”, ha señalado.

Los senadores del comité han hecho varias preguntas sobre la presencia y el grado de implicación de países como Cuba y Rusia –que recientemente ha manifestado su deseo de establecer una base en Venezuela- en la crisis venezolana y, concretamente, en la estrategia de “represión” por parte del Gobierno chavista. Interpelado al respecto por la senadora republicana y favorita del Tea Party, Kelly Ayotte, Kelly ha sido preciso a la hora de aclarar que quien realmente “tiene influencia” en el país sudamericano es Cuba. “Tiene asesores militares y de inteligencia sobre el terreno”, ha reconocido el general.

La situación en Venezuela preocupa en el Capitolio y prueba de ello es que el miércoles el secretario de Estado, John Kerry, fue preguntado sobre la política de la Administración respecto de esa crisis. El jefe de la Diplomacia estadounidense reconoció que el Gobierno se reserva la posibilidad de imponer sanciones, pero que, de momento, prefería que el resto de los países de la región trataran de fomentar el diálogo entre el Gobierno y la oposición. El Senado está dispuesto a aplicar medidas de castigo cuanto antes tal y como dejó claro esa misma tarde al aprobar por unanimidad una resolución que insta al presidente Barack Obama a que autorice la prohibición de visados y la congelación de activos a particulares que hayan participado, de manera directa o indirecta, en la violación de derechos humanos en Venezuela.

El jefe del comando Sur también ha sido preguntado sobre la conveniencia y los potenciales efectos de esas sanciones. “Yo diría que cuanto más se limite su libertad de movimientos y sus cuentas bancarias en este país [por EE UU mayor efecto tendrá en sus reflexiones sobre el futuro”, ha sostenido. “Cualquier cosa que se pueda hacerse para que comiencen a tratar bien a su propia gente, para que den un paso atrás y se aparten del camino que han tomado, será muy beneficioso para el maravillo pueblo de Venezuela”.

Fuente: El País
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La Cámara de Representantes de EE.UU. está preparando una resolución bipartidista en la que condena la reciente violencia en Venezuela e insta a que "EE.UU. trabaje con otros países para apoyar a los manifestantes prodemocráticos".

La medida la propuso el martes la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen junto con otros 15 miembros de la Cámara, y se espera que sea discutida en el orden del día del Subcomité de Relaciones Exteriores para el Hemisferio Occidental del próximo viernes, según publica The Hill.

La medida propuesta por Ros-Lehtinen podría estar en el pleno de la Cámara la próxima semana.

Por su parte, también el martes la cancillería rusa declaró a través de un comunicado que Rusia insta a encontrar la solución a los problemas "por medio del diálogo pacífico", subrayando que "inmiscuirse desde el exterior en los asuntos internos de un Estado soberano" es algo "inaceptable".

"Es necesario detener la campaña de desprestigio e incitación a las acciones violentas antigubernamentales", subrayó la cancillería rusa.

Fuente: The Hill



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El poder de un Estado se mide a la vez por su capacidad para defenderse y por su posibilidad de atacar en uno o varios frentes. Bajo esa óptica, Washington está tratando –por primera vez– de demostrar que es capaz de derrocar tres gobiernos simultáneamente: en Siria, en Ucrania y en Venezuela. Creyendo que, si lo logra, ningún gobierno tendrá ya posibilidades de hacerle frente.

Washington, después de fracasar en 2011 en su intento de bombardear simultáneamente Libia y Siria, está tratando de hacer una nueva demostración de fuerza: organizar cambios de régimen en tres Estados al mismo tiempo y en diferentes regiones del mundo –en Siria (CentCom), Ucrania (EuCom) y Venezuela (SouthCom).

Para lograrlo, el presidente Obama ha movilizado prácticamente todo el equipo de su Consejo de Seguridad Nacional.

Primeramente, la consejera de seguridad nacional Susan Rice y la embajadora ante la ONU Samantha Power. Las dos son maestras en el uso de la jerga «democrática». Y durante años se han especializado en aconsejar la injerencia en los asuntos internos de otros Estados con el pretexto de prevenir genocidios. Sin embargo, y a pesar de sus generosos discursos, a ninguna de las dos les importan las vidas no estadounidenses, como lo demostró la señora Power en el momento de la crisis de las armas químicas en la Ghoutta de Damasco. La señora embajadora de Estados Unidos, quien sabía perfectamente que las autoridades sirias no habían cometido aquel acto, simplemente se fue a Europa para asistir con su esposo a un festival de cine dedicado a Charles Chaplin mientras que su gobierno denunciaba un crimen contra la humanidad atribuyéndolo al presidente Assad.


Están también los tres responsables por regiones: Philip Gordon (Medio Oriente y Norte de África), Karen Donfried (Europa y Eurasia) y Ricardo Zúñiga (Latinoamérica).

Phil Gordon (amigo personal y traductor del ex presidente francés Nicolas Sarkozy) organizó el sabotaje de la conferencia de paz Ginebra 2 hasta que la cuestión palestina se resuelva en función de lo que quiere Estados Unidos. Durante la segunda sesión de Ginebra 2, mientras que el secretario de Estado John Kerry hablaba de paz, Phil Gordon reunía en Washington a los jefes de los servicios secretos de Jordania, Qatar, Arabia Saudita y Turquía para preparar un enésimo ataque contra Siria. Estos conspiradores han reunido en Jordania un ejército de 13 000 hombres, de los que sólo 1 000 han recibido un breve entrenamiento militar para pilotear blindados y tomar Damasco. El problema es que esa columna corre el riesgo de ser destruida por el Ejército Árabe Sirio antes de alcanzar la capital siria. Pero sus padrinos no logran ponerse de acuerdo sobre la manera de defender esa fuerza sin equiparla con armamento antiaéreo, que pudiera ser utilizado después contra la aviación de Israel.

Karen Donfried es la ex oficial nacional de inteligencia a cargo de Europa. Dirigió durante mucho tiempo el German Marshall Fund en Berlín. Actualmente se dedica a manipular a la Unión Europea para enmascarar el intervencionismo de Washington en Ucrania. A pesar de la reciente revelación del contenido de una conversación telefónica de la embajadora estadounidense Victoria Nuland, la señora Donfried logró hacerles creer a los europeos que el objetivo de la oposición de Kiev era unirse a la Unión Europea y que estaban luchando por la democracia, cuando en realidad más de la mitad de los amotinados de la plaza Maidan son miembros de partidos nazis y agitan retratos de Stepan Bandera, quien colaboró con la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Para terminar, Ricardo Zúñiga es nieto del Ricardo Zúñiga que presidió el Partido Nacional de Honduras y que organizó los golpes de Estado militares de 1963 y 1972 a favor del general López Arellano. El nuevo Zúñiga dirigió la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro. Y ahora moviliza a la extrema derecha trotskista en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro acusándolo de stalinismo.

La parte mediática de estas operaciones está en manos de Dan Rhodes, el especialista en propaganda que se encargó en el pasado de escribir la versión oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 redactando el informe de la comisión presidencial. En ese informe, Rhodes eliminó toda huella del golpe de Estado militar que se produjo aquel día (al presidente George W. Bush se le retiró el poder sobre las 10 de la mañana y no se le devolvió hasta la noche, todo su gabinete y los miembros del Congreso fueron confinados en búnkeres, supuestamente para «garantizar su seguridad») para que sólo quedara el recuerdo de los atentados.

En las operaciones organizadas contra Siria, Ucrania y Venezuela, la narrativa estadounidense reposa exactamente sobre los mismos principios: acusar a los gobiernos de matar a sus propios ciudadanos, calificar a los opositores de «democráticos», adoptar sanciones contra los «asesinos» y, en definitiva, concretar un golpe de Estado.

El movimiento comienza siempre con una manifestación en la que mueren opositores pacíficos y ambos bandos se acusan mutuamente de los hechos de violencia. En realidad, fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Estados Unidos o de la OTAN, convenientemente ubicados, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía. Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días. En el caso de Venezuela, las autopsias practicadas demuestran que 2 víctimas –un manifestante de la oposición y otro favorable al gobierno– fueron baleadas con la misma arma.

Calificar a los opositores de «democráticos» es un simple juego de retórica. En Siria, se trata de takfiristas financiados por la peor dictadura del planeta: la de Arabia Saudita. En Ucrania, son unos cuantos proeuropeos sinceros rodeados de un montón de nazis. En Venezuela, son jóvenes trotskistas de familias acomodadas respaldados por milicias a sueldo de dueños de empresas. Y en todos los casos aparece el seudo opositor estadounidense John McCain para proclamar su solidaridad con los opositores locales, sean verdaderos o falsos.

Del apoyo a los opositores se encarga la National Endowment for Democracy (NED). La NED es una agencia gubernamental estadounidense que se presenta como una ONG financiada por el Congreso de Estados Unidos. La realidad es que la NED fue creada por el presidente Ronald Reagan, en asociación con Canadá, Gran Bretaña y Australia. La dirigen el neoconservador Carl Gershman y Barbara Haig, la hija del general Alexander Haig (ex comandante supremo de la OTAN y posteriormente secretario de Estado bajo la administración Reagan). Es precisamente la NED –en realidad el Departamento de Estado– quien moviliza al senador «de oposición» John McCain.

En este dispositivo no podía faltar la Albert Einstein Institution, «ONG» financiada por la OTAN. Creada por Gene Sharp en 1983, la NED formó agitadores profesionales a través del CANVAS [1] –en Serbia – y de la Academy of Change –en Qatar.

En todos los casos, Susan Rice y Samantha Power adoptan invariablemente la misma pose de justa indignación antes de fdictar la adopción de sanciones –a las que rápidamente se suma la Unión Europea– cuando en realidad son ellas mismas quienes se dedican a orquestar previamente los actos de violencia.

Queda entonces por llegar a concretar los golpes de Estados, lo que no siempre funciona.

Así trata Washington de demostrarle al mundo que sigue siendo el amo. Para garantizar los resultados, emprendió las operaciones en Ucrania y en Venezuela mientras se desarrollaban los Juegos de Sochi. Así garantizaba que Rusia no tomara medidas de respuesta, con tal de evitar que algún atentado de los terroristas islamistas le echara a perder la fiesta olímpica.

Pero los Juegos de Sochi terminaron este fin de semana. Y ahora le toca jugar a Moscú.

Fuente: Voltairenet
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El Gobierno de EE.UU. y sectores de la oligarquía colombiana, encabezada por Álvaro Uribe, están detrás del plan orquestado para desestabilizar el Gobierno de Venezuela, aseguró el canciller venezolano, Elías Jaua, en una entrevista exclusiva con RT.

"No nos queda la más mínima duda de que el propio Gobierno de Barack Obama (…) y sectores de la oligarquía colombiana, especialmente expresados por Álvaro Uribe, quien es asesor y financista directo del [líder opositor venezolano] Leopoldo López, están detrás de este plan de desestabilización de la revolución bolivariana y del Gobierno del presidente Nicolás Maduro", dijo Jaua.

Según el canciller, "hay testimonios, imágenes, gráficos e informes de inteligencia de diverso tipo" que demuestran que el expresidente colombiano colabora con López.

El propio Gobierno de Barack Obama y sectores de la oligarquía colombiana, especialmente expresados por Álvaro Uribe, están detrás de este plan de desestabilización Además denunció que la Administración de Obama pretende derrocar al Gobierno venezolano; prueba de ello, conforme Jaua, es "la declaración del secretario de Estado, John Kerry, y la grave llamada telefónica a nuestro embajador ante la OEA condicionando o exigiendo que nos abstuviéramos de arrestar a López porque si no tendríamos graves consecuencias".


Este martes el dirigente opositor venezolano, contra quien pesaba una orden de captura por los violentos incidentes de la semana pasada, se entregó a las fuerzas del orden.

"Somos un país independiente y soberano con un sistema de justicia autónomo el cual dictaminará el destino de López. Nosotros queremos tener una relación de respeto con EE.UU., pero no aceptamos que venga a opinar o a condicionar las decisiones de poderes públicos autónomos del país", agregó Jaua.

Además, en repetidas ocasiones el Gobierno venezolano ha denunciado que en Venezuela hay un rebrote neofascista.

Hay un núcleo de la oposición que es de ideología fascista que se caracteriza por una ideología de intolerancia política y social hacia el socialismo "Hay un núcleo de la oposición que es de ideología fascista (…), que se caracteriza por una ideología de intolerancia política y social hacia el socialismo, de promoción y estímulo al odio de clases y racial como elementos de hacer política y de dirimir los conflictos políticos. Son elementos que nos llevan a establecer como un brote neofascista en territorio venezolano, además del uso de violencia a través de grupos previamente entrenados", explicó el canciller.

No obstante, el jefe de la diplomacia bolivariana señaló que combatirán ese "rebrote neofascista con autoridad democrática" y con "la movilización popular de un pueblo consciente y organizado enarbolando las banderas de la tolerancia, de la convivencia y del amor entre los venezolanos".

Anteriormente la televisión estatal venezolana reveló la existencia de un fondo millonario recaudado por la derecha para pagar a sicarios que ejecuten acciones violentas en ese país. Indicó también que la oposición manejaba la fecha del mes de mayo próximo como límite para materializar el golpe de Estado e instaurar un Gobierno de transición.

"Todos los escenarios son posibles. Estamos enfrentando ya la decisión [de la derecha] con apoyo de Washington de derrocar al Gobierno del presidente Maduro. Pero nosotros tenemos fortaleza y (…) elementos que nos permiten tener la confianza sin subestimar la amenaza que estamos enfrentando", comentó.

Asimismo indicó que en Venezuela "hay instituciones democráticas sólidas y una mayoría popular que ha respaldado a la revolución bolivariana a lo largo de 15 años". No obstante, a la oposición "no le importa la legitimidad democrática, desprecian la voluntad mayoritaria de un pueblo (…). Consideran que no hay salida por la vía democrática y por eso quieren derrocar al Gobierno", concluyó.

Fuente: RT
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Durante el año 2013, Venezuela experimentó uno de los momentos más difíciles de su historia con el fallecimiento del presidente Hugo Chávez el 5 de marzo. Chávez, un líder de gran envergadura cuyas políticas transformaron el país, fue víctima de un cáncer agresivo que le quitó la vida en menos de dos años. El carismático presidente venezolano enfrentó grandes y poderosos enemigos durante sus 14 años en el poder –siempre electo democráticamente y con mayorías contundentes–. Golpes de estado, sabotajes económicos, intervenciones electorales, guerra psicológica, financiamiento multimillonario desde agencias estadounidenses a sus opositores y atentados contra su vida fueron algunas de las tácticas y estrategias de desestabilización que Chávez tuvo que combatir durante su mandato.

Él encabezaba las listas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono como blanco principal de sus agresiones, y Estados Unidos amplió de manera significativa su presencia militar –abierta y clandestina– alrededor de Venezuela durante su Gobierno. Por eso, su muerte abrupta e inesperada causó muchas sospechas entre sus seguidores y aquellos estudiosos de su visión socio-política. Chávez desafiaba a los intereses más poderosos del mundo, y a la vez, controlaba las más grandes reservas petroleras del planeta. ¿Pudo haber sido un asesinato político la muerte de Chávez?

Tal vez hace unos años esa pregunta hubiese causado risa en una mayoría de lectores. No obstante, hoy en día, con la inmensa cantidad de información que ha salido a la luz pública de denunciantes como WikiLeaks y el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) Edward Snowden sobre las graves violaciones de derechos humanos y soberanía cometidas por el Gobierno estadounidense, las preguntas de ese estilo no solo se las hacen los 'conspiranoicos' y los conocedores de la política sucia de Washington. Hoy el mundo conoce cómo espía el Gobierno estadounidense a sus amigos, aliados, ciudadanos y enemigos: nadie se salva de los ojos y oídos de Washington. Hoy se conoce que casi todas las embajadas de Estados Unidos en el mundo son centros de espionaje y operaciones de inteligencia, violando todos las normas y reglas internacionales sin importar las consecuencias. Se conocen los graves abusos de derechos humanos cometidos por las fuerzas estadounidenses en Irak y Afganistán, y cómo el Gobierno de Barack Obama amplió el uso de aviones no tripulados –o 'drones'– para asesinar a personas inocentes vía control remoto.



Hoy se conoce cómo el Gobierno del primer afro-estadounidense en la Presidencia persigue con furia a quienes dicen verdades sobre los abusos de Washington, y más aún cuando son ciudadanos estadounidenses como Bradley (Chelsea) Manning, Edward Snowden y Jeremy Hammond. Se conoce que Washington utilizó su poder económico para intentar neutralizar a WikiLeaks y congelar sus finanzas, bloqueando su acceso a Visa, Mastercard y Paypal solo con el objetivo de silenciarlo e impedir su continua publicación de documentos que revelaban los trapos sucios de la Casa Blanca.

Tanto conocimiento ha convertido al público mundial en menos escéptico y más realista cuando se trata de la capacidad del Gobierno estadounidense de silenciar a sus enemigos, tapar sus errores y utilizar cualquier medida para lograr su dominio.

Hugo Chávez siempre era una piedra en el zapato imperial. Subestimado por los analistas y asesores de 'mente guerra fría' en Washington, Chávez acabó con la influencia y dominación de Estados Unidos en América Latina en menos de una década. Transformó a Venezuela de un país dependiente y entregado a la cultura y política estadounidense para ser una nación soberana, libre, independiente, digna y orgullosa de sus raíces, su historia y su cultura afro-indo-americana. Rescató el control de los recursos estratégicos no solamente en Venezuela, sino en toda América Latina, siempre con la bandera de la justicia social. Impulsó la integración regional y la creación de organizaciones como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), entre otras. Su mano firme frente a las agresiones estadounidenses dio un ejemplo y fue una inspiración para millones alrededor del mundo, que vieron con esperanza la revolución en Venezuela y su expansión regional.

Sin duda, muchos intereses poderosos en Washington y en otros lugares deseaban la desaparición física de Hugo Chávez. Intentaron hacerlo en abril de 2002 con un golpe de Estado promovido desde el Gobierno estadounidense que fracasó. Meses después un fuerte sabotaje económico que casi destruyó la industria petrolera del país buscó derrocarlo, pero también falló. Año y medio después paramilitares mercenarios fueron enviados desde Colombia para asesinarlo, solo para ser capturados por autoridades venezolanas, complot neutralizado. En los años siguientes hubo múltiples atentados contra su vida y planes de desestabilización para tumbar su Gobierno, ninguno funcionó. Mientras tanto, la popularidad de Chávez creció y su proyecto socialista comenzó a consolidarse en el país.

Los documentos filtrados de la NSA por Edward Snowden han revelado que el presidente Chávez y su Gobierno estaban en la lista de los seis blancos principales del espionaje estadounidense desde por lo menos 2007. Apenas un año antes, la Casa Blanca creó una misión especial de inteligencia para Venezuela que reportaba directamente al director nacional de Inteligencia, por encima de la CIA y las otras 15 agencias de inteligencia en Estados Unidos. La misión especial era completamente clandestina, contando con grandes recursos y capacidades. Solo existían otras dos misiones de ese estilo: para Irán y Corea del Norte. Incluir a Venezuela con dos países enemigos declarados de Washington era indicador del nivel de amenaza que representaba Hugo Chávez para el poder estadounidense.

LA ENFERMEDAD

El cáncer que sufrió Chávez que acabó con su vida tan de repente era raro. Como ha explicado el actual presidente Nicolás Maduro, su cáncer fue inusual, sin nombre y sumamente agresivo. No era específico de un órgano. En la familia de Chávez no había otros casos de cáncer, no existía una predisposición genética. Fue detectado en junio de 2011 y en menos de dos años, a pesar de fuertes tratamientos, lo mató.

Documentos desclasificados del Ejército estadounidense y obtenidos por AP en 1995 a través de la Ley de Acceso a la Información (FOIA) evidenciaban que desde el año 1948 el Pentágono buscaba crear un arma de radiación para asesinatos políticos.

Otro estudio de inteligencia del Ejército estadounidense en 1969 confirmaba que el uso clandestino de la radiación como arma podría causar la muerte o graves enfermedades en adversarios políticos. En otras palabras, era un método de asesinato que estaban probando activamente.

Se puede imaginar si desde 1948 Washington estaba experimentando con radiación como arma de asesinato político, hasta dónde habría llegado esta tecnología en el siglo XXI.

ASESINATO VÍA ESPIONAJE

Un cable secreto del Departamento de Estado del 31 de enero de 1976 alertaba sobre los graves efectos en la salud causados por microondas radioactivas usadas por la KGB para espiar a la embajada de Estados Unidos en Moscú: "Nuestros expertos médicos son de la opinión de que la exposición prolongada a microondas radioactivas de los niveles medidos en la embajada de Estados Unidos constituyen una amenaza para la salud".

No obstante, Washington procedió a desarrollar herramientas de espionaje mucho más poderosas y con mayores frecuencias de radiación.

Documentos filtrados de la NSA por Edward Snowden y recientemente publicados en el periódico alemán 'Der Spiegel' hacen referencia a un poderoso equipo desarrollado por la agencia estadounidense que emite radioondas continuas de alta frecuencia contra un blanco para monitorear y capturar todas sus comunicaciones. Según el documento ultrasecreto de la NSA, el equipo, el CTX4000, es "una unidad radar portátil de ondas continuas (CW). Puede ser utilizado para iluminar a un blanco para recuperar información fuera de la red".

"El CTX4000 suministra capacidad para recolectar señales que de otra manera no serían recolectadas, o serían extremadamente difíciles de recolectar y procesar". El documento detalla sus capacidades: "Rango de frecuencias: 1-2 GHz; Banda ancha: a 45 MHz; Potencia de salida: hasta 2W usando la ampliadora interna; ampliadora externa hasta 1 kW".

Un kilowatt es una fuerte capacidad y cantidad de ondas radioactivas. Esta cantidad proyectada contra una persona por un periodo continuo podría causar graves daños a su salud. El estudio del Ejército estadounidense en 1969 (mencionado anteriormente) sobre los efectos en la salud de la radiación como arma destaca que el impacto –o el evento deseado, en otras palabras, la muerte del blanco– podría manifestarse años después de la exposición al agente radiactivo.

Dentro de los documentos de la NSA publicados en 'Der Spiegel' también hay detalles sobre otras formas de espionaje a través de teléfonos celulares, sistemas wifi y redes móviles que también podrían tener graves efectos contra la salud de los blancos. No obstante, el uso de un equipo radar portátil que emite ondas continuas de alta potencia contra una persona parece ser más que un mecanismo de espionaje, podría ser un instrumento de asesinato.

Hugo Chávez fue blanco principal de la NSA durante años. La posibilidad de que sus herramientas de espionaje hubieran contribuido o causado su enfermedad ya no parece tan ciencia ficción como tal vez hubiese sido hace un tiempo.

Fuente: RT
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El think-tank de EE.UU. financiado por corporativas financieras, el American Enterprise Institute (AEI), declaró en su "lista de tareas post-Chávez" para los políticos de Estados Unidos" que los EE.UU. deben actuar con rapidez para reorganizar Venezuela de acuerdo a los intereses estadounidenses. Tras su lista estaban "demandas fundamentales" como:

-La expulsión de los narco-capos que ahora ocupan altos cargos en el gobierno.

-El respeto por una sucesión constitucional.

-La adopción de significativas reformas electorales para asegurar un ambiente de campaña limpia y transparente de recuento de votos en las elecciones presidenciales previstas.

-El desmantelamiento de las redes de Irán y Hezbolá en Venezuela.

En realidad, el AEI está hablando de desmantelar por completo los obstáculos que han impedido que los EE.UU. y los intereses corporativo-financieros que lo dirigen, instalen un régimen cliente y extraigan por completo la riqueza de Venezuela, mientras que obstruye e incluso desmantela el progreso y la influencia geopolítica alcanzada ultimamente por el presidente Hugo Chávez en América del Sur y más allá.

La "lista de tareas" del AEI continúa diciendo:

Ahora es el momento para los diplomáticos de Estados Unidos para iniciar un diálogo silencioso con las principales potencias regionales para explicar el alto costo del régimen criminal de Chávez, incluyendo el impacto de la complicidad chavista con narcotraficantes que siembran el caos en Colombia, América Central y México. Quizás entonces podamos convencer a los líderes regionales para que muestren su solidaridad con los demócratas venezolanos que quieren restaurar un compromiso con el Estado de derecho y la reconstrucción de una economía que puede ser un motor para el crecimiento en América del Sur.

Por supuesto, con "demócratas venezolanos" AEI quiere decir figuras respaldadas por Wall Street, como Henrique Capriles Radonski y su frente político "Primero Justicia", dos entidades que los medios occidentales ya se preparan para apoyar antes de las elecciones anticipadas.



Occidente ha posicionado ya sus apoderados para esquilmar a Venezuela hasta los huesos después de morir Chávez.

"Primero Justicia" fue co-fundada por Leopoldo López y Julio Borges, quien al igual Radonski, han sido respaldados por casi una década por el Departamento de Estado de EE.UU.. Primero Justicia y la red de ONGs con fondos extranjeros que lo apoyan han sido receptores de apoyo extranjero directa e indirectamente por lo menos durante el mismo tiempo.



Imagen: Un documento del Departamento de Estado de EE.UU. (archivado) que ilustra el papel que las ONGs financiadas por la National Endowment for Democracy (NED) desempeñan en el apoyo de EE.UU. a figuras de la oposición en Venezuela. Los EE.UU. regularmente fallan a la hora de listar con transparencia a quien se incluye en el extenso financiamiento que la NED proporciona a los grupos de la oposición en Venezuela, por lo que documentos como éste dan una vista poco común sobre los nombres y las dinámicas realmente involucradas. Como se sospechaba, el dinero de la NED está entrando en redes que prestan apoyo al candidato presidencial actual, Henrique Capriles Radonski. En este documento en particular, la NED escribe sobre los problemas legales en relación con su intento de defensa de Radonski. En el momento de escribir este documento, Radonski estaba en la cárcel en espera de juicio por su papel en la facilitación del intento de golpe d estado en 2002 respaldado por Estados Unidos, contra el presidente Hugo Chávez. 

Los tres cofundadores fueron educados en EE.UU. - Radonski asistió a la Universidad de Columbia en Nueva York (Español), Julio Borges asistió al Boston College y a Oxford (español), y Leopoldo López asistió a la escuela de Harvard Kennedy de Gobierno (KSG).

La Harvard Kennedy School, que alberga el notorio Centro Belfer, incluye a los facultativos y ex-compañeros de facultad López, co-fundador de la actual oposición apoyada por Estados Unidos en Venezuela:

John P. Holdren, Samantha Power, Lawrence Summers, Robert Zoellick, (todos en la facultad), así como Ban Ki-Moon (84), Paul Volcker ('51), Robert Kagan (91), Bill O'Reilly ('96), Klaus Schwab (67), y, literalmente, cientos de senadores, embajadores, y administradores del orden económico actual de Wall Street y Londres. La Harvard Kennedy School de Gobierno (KSG) es claramente una de las varias universidades que forman el fundamento del colectivo empresarial-financiero que impulsa políticas internacionales globalistas, al tiempo que cultiva legiones de administradores para ejecutarlas.

Para entender plenamente las implicaciones de la educación de López, ayuda entender el liderazgo y los principios que rigen la declaración de intenciones de Harvard, cuyo mejor ejemplo es el KSG Belfer Center, que a día de hoy, presta su apoyo público a López y su partido de oposición Primero Justicia.



Imagen: John P. Holdren (con barba, a la izquierda), un defensor de la reducción de la población a través de la esterilización forzada supervisada por un "régimen planetario", es sólo uno de los muchos variopintos personajes que se encuentran dentro de los pasillos de la Harvard Kennedy School of Government de la que el co-fundador de Primero Justicia, Leopoldo López se graduó. A día de hoy, KSG ofrece foros en apoyo de las fuerzas de oposición apoyadas por Estados Unidos que buscan tomar el poder en Venezuela.

Nombrada así por Robert Belfer, de la Corporación Belco Petroleum y más tarde, director de la fallida Enron Corporation, el Centro Belfer se describe a sí mismo como "el centro de investigación de la Harvard Kennedy School, que enseña y capacita en asuntos de seguridad internacional, medioambientales y de recursos, y ciencia y tecnología." Robert Belfer todavía se sienta como miembro del Consejo Internacional.

El Director de Belfer, Graham Allison es un ejemplo del corporativismo que se sirve a sí mismo en la  política de EE.UU.. Fue fundador de la Comisión Trilateral, un director del Council on Foreign Relations (CFR), un consultor de la RAND Corporation, Director de la Empresa Petrolera Getty, Natixis, Loomis Sayles, Hansberger, Taubman Centers, Inc., y Belco Petróleo y Gas, así como un miembro de los consejos asesores de Chase Bank, Chemical Bank, Hydro-Quebec, y la sombría Internacional Energy Corporation, todo de acuerdo a su biografía oficial en el Belfer Center.

Otras personalidades cuestionables que participan como ex alumnos de Belfer son el miembro de Goldman Sachs, CFR, y ex-presidente del Banco Mundial Robert Zoellick. Sentado en el consejo de administración está el miembro del CFR y ex consultor de Goldman Sachs, Ashton Carter. Hay también un ex director de Citigroup y Raytheon, ex director de la CIA y miembro del CFR John Deutch, que solicitó el indulto por Clinton para evitar un juicio sobre una violación de la seguridad mientras ejercía sus funciones en la CIA. Mientras tanto, Nathaniel Rothschild de Atticus Capital Partners y RIT Capital, Paul Volcker de la Reserva Federal, y el ex secretario del DHS, Michael Chertoff, todos sirven como "asesores" del Belfer Center.

Por último, pero no menos importante, está John P. Holdren, que también es miembro del Consejo sobre Relaciones Exteriores, asesor científico del presidente Clinton y el presidente Obama, y ​​co-autor con Pablo Ehrilich, de la ahora famosa "Ecoscience". Cuando Holdren no está creando la marca para el "trastorno climático", está soñando con un maltusiano gobierno totalitario mundial que esteriliza a la fuerza a la población mundial. Temía, erróneamente, que la superpoblación sería el fin de la humanidad. Afirmó en su deficiente y lleno de arrogancia libro, "La Sociedad del no Crecimiento", que para el año 2040, los Estados Unidos tendrían una población peligrosamente insostenible de 280 millones que llamaba "demasiados". La actual población de EE.UU. es de más de 300 millones y a pesar de sus líderes y de sus imprudentes políticas, sigue siendo sostenible.

Se podría argumentar que la educación de López está en su pasado, independiente de sus actividades políticas actuales, sin embargo, los intereses que impulsan la agenda del Centro Belfer son evidentemente todavía respaldar la candidatura de su partido Primero Justicia para tomar el poder en Venezuela. López, Radonski, y Borges hoy en día siguen recibiendo fondos sustanciales y apoyo a través de las redes de ONGs financiadas directamente por la National Endowment for Dmocracy del Departamento de Estado de EEUU, y están claramente favorecidos por la prensa occidental. Por otra parte, el CFR, la Fundación Heritage, y otros think-tanks impulsados por corporaciones financieras han salido en apoyo de Radonski y Primero Justicia, en su intento de "restaurar la democracia" al estilo estadounidense en Venezuela.

Con la muerte de Chávez, los nombres de estas figuras de la oposición serán los pilares de la información Occidental antes de las elecciones anticipadas que Occidente está ansioso de que se celebren. Las elecciones para las que Occidente está en buena posición para manipular a favor de López, Radonski, y Borges.

Cualquier cosa podría haber pensado uno sobre las políticas del presidente venezolano Hugo Chávez. Nacionalizó el petróleo de su país, lo que obligó a marcharse a las corporaciones multinacionales extranjeras, diversificó sus exportaciones para reducir la dependencia de los mercados occidentales (con las exportaciones estadounidenses en un mínimo de 9 años), y se opuso abiertamente al neo-imperialismo corporativo-financiero en todo el mundo. Él era un obstáculo a la hegemonía occidental. Una obstrucción que ha provocado el júbilo abierto y depravado de sus oponentes después de su muerte.

Y mientras que muchos críticos se apresuran a reivindicar las políticas del presidente Chávez como un "fracaso", sería útil recordar que los EE.UU., históricamente, han dispuesto de sus vastos recursos, tanto abierta como encubiertamente contra el pueblo venezolano en los últimos años para garantizar que cualquier sistema fuera de la esfera de influencia de Occidente inevitablemente fracasase.

Los oscuros días venideros.

Días oscuros en realidad le esperan a Venezuela, con la "lista de tareas" de AEI presagiando un "levantamiento", afirmando:

"Mientras los demócratas venezolanos luchan contra el chavismo, los líderes regionales deben dejar en claro que la represión al estilo Siria nunca será tolerada en las Américas. Debemos defender el derecho de los venezolanos a luchar democráticamente para recuperar el control de su país y su futuro. Sólo Washington puede dejar claro a los líderes chinos, rusos, iraníes y cubanos que sí, que a los Estados Unidos les importa si tratan de mantener un régimen antidemocrático y hostil en Venezuela. Cualquier intento de suprimir su autodeterminación con dinero chino, armas rusas,  terroristas iraníes, o matonería cubana se encontrará con una respuesta regional coordinada."

Contratistas militares estadounidenses y fuerzas especiales han sido vistas operando en y alrededor de Venezuela. Así como ha habido señales de advertencia en los años antes de que el conflicto de Siria comenzara en 2011, las "intenciones de derramamiento de sangre y de provocar un cambio de régimen en Venezuela" se remontan hasta 2002. Al igual que Siria se enfrenta ahora a una guerra de poder prefabricada por Occidente, Venezuela también lo hará, con la AEI declarando ya los planes de Estados Unidos para librar una guerra de poder al estilo de Siria en América del Sur.

La AEI también recuerda a los lectores la propaganda de derechos humanos, "desarrollo económico" y "promoción de la democracia" que Hugo Chávez había expulsado de Venezuela y se había esparcido hacia diversas partes de América del Sur, y el deseo de Occidente de restablecerla:

"Las agencias de desarrollo deben trabajar con sus amigos en la región para formar un grupo de trabajo de representantes del sector privado, economistas e ingenieros para trabajar con los venezolanos para identificar las reformas económicas, inversiones en infraestructura, asistencia, seguridad y ayuda humanitaria que serán necesarias para estabilizar y reconstruir ese país. Por supuesto, la expectativa será que todos los costos de estas actividades correrán a cargo de un sector petrolero restaurado hacia la productividad y la rentabilidad.

Por último, tenemos que trabajar con naciones con ideas afines para revitalizar las organizaciones regionales comprometidas con la democracia, los derechos humanos, la cooperación antidrogas y la solidaridad hemisférica, que han sido neutralizadas por la agenda destructiva de Chávez."

Mientras los EE.UU. abiertamente financian y respaldan a Al Qaeda en Siria y opera un archipiélago internacional de mazmorras de torturas,  y sólo ahora está terminando una década de sometimiento y asesinato en masa en Irak y Afganistán, que sigue cobrándose vidas y poniendo en peligro el futuro de millones de dólares a día de hoy, es difícil discernir cual es la audiencia a la que se dirige la AEI. Es muy probable que los que saben leer entre líneas - los buitres corporativo-financieros que esperan el momento oportuno para despojar a Venezuela hasta los huesos.

El destino de Venezuela está en manos de su pueblo. La desestabilización encubierta debe ser enfrentada por el pueblo venezolano, mientras que los medios alternativos deben hacer todo lo posible para desentrañar las mentiras que ya se han puesto en circulación desde hace tiempo de cara a la era "post-Chávez de Venezuela". Para el resto de nosotros, hay que identificar los intereses de las corporaciones financieras que impulsan esta agenda, los intereses que más frecuentemente encontramos a diario, y al mismo tiempo boicotearlos y reemplazarlos de forma permanente para erosionar la influencia indebida que han usado y siguen usando contra el pueblo venezolano, así como contra la gente de todo el mundo.

Fuente: Land Destroyer
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“Aquí hay una revolución militar en marcha y debe ser permanente, no puede detenerse”. El sentido de la frase debía resultar inequívoco. La pronunció Nicolás Maduro, vicepresidente de Venezuela y señalado sucesor por Hugo Chávez en caso de que este, convaleciente todavía en Cuba de su cuarta operación desde que en junio de 2011 se le detectó un cáncer, no esté en capacidad de asumir su tercer mandato presidencial el próximo 10 de enero.

Pero Maduro la leyó de un texto que atribuyó a Chávez y en el que exhorta en términos imperativos a mantener la doctrina militar bolivariana. Muchos analistas echaron de menos en el recado la redacción típica del presidente venezolano. También contribuyó al escepticismo sobre la autoría del mensaje el hecho de que se leyera durante una salutación a las guarniciones militares el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, cuando por tradición en el país se gastan bromas para cazar a distraídos.

El Ejército tiene el control logístico de funciones vitales del Estado

Esta vez la fecha fue ocasión de indicios explícitos sobre la importancia que las Fuerzas Armadas van adquiriendo como árbitro en la lucha por el poder que se gesta en el interior del chavismo. Con una sutileza que pocos le atribuirían, en el mismo acto militar se hizo presente Diosdado Cabello, exteniente del Ejército y actual presidente de la Asamblea Nacional, rival de Maduro en la línea sucesoria, vestido con una casaca verde oliva de tinte castrense. A la misma hora, el diario brasileño Folha de São Paulo, daba a conocer una entrevista con un antiguo ideólogo de la revolución bolivariana, el académico alemán Heinz Dieterich, quien desde México, donde reside, aseguró que “los cubanos no tienen influencia en la sucesión. Los militares leales a Chávez, este sí es el factor clave”.



En Venezuela se ha dado inicio a la transición. Ya no parece decisivo si el presidente Chávez logra recuperarse de su reciente operación. Aun en ese caso, se da por hecho que, tarde o temprano, quedará incapacitado por el cáncer para completar el periodo hasta 2019. Hoy, 31 de diciembre, Chávez acumulará 110 días de tratamiento en La Habana, uno de cada cinco días del último año y medio de su gestión. En previsión de un desenlace fatal, los periódicos tienen preparados sus obituarios. Es una hipótesis que el propio Chávez dejó entrever en su última aparición pública.

La sucesión ha comenzado. Ya no parece decisivo que Chávez se recupere

En cualquier escenario, el visto bueno militar parece imprescindible. No tanto por su poder de fuego, sino por el control logístico y administrativo que las Fuerzas Armadas mantienen sobre funciones vitales del Estado. En el Gabinete, los militares ocupan tres carteras. Once exoficiales o suboficiales, designados como candidatos del oficialismo por el propio Chávez, fueron elegidos hace dos semanas gobernadores de otras tantas provincias de las 23 que conforman Venezuela.

Pero, además, los militares se han integrado de manera orgánica en la conducción del aparato paraestatal de asistencia y control social. Se trata de un “cuerpo biopolítico”, tal como lo califica, echando mano a un término acuñado por Michel Foucault, la psicóloga política Colette Capriles, profesora de la Universidad Simón Bolívar. El chavismo, en su aprendizaje durante 14 años de Gobierno, fue capaz de dar forma a una institucionalidad que funciona: las misiones, las redes de distribución de alimentos. “Este régimen se plantea cambiar y ordenarle la vida a las personas”, señala Capriles, “y para ello ha construido un eficaz sistema de localización y movilización de los individuos a través de organizaciones a las que deben adscribirse, a veces sin su voluntad, que los van llevando desde la cuna a la tumba”.

Si el sector castrense quiere influir en la deriva política de Venezuela, no tendrá que hacerlo a cara descubierta, mediante un clásico pronunciamiento. Le basta con poner ese aparato a disposición de alguno de los candidatos a la sucesión, mientras se lo escamotea a otro. Es el trofeo que, junto a la mitología del comandante Chávez, se disputan Maduro y Cabello. Si a estas alturas Maduro lleva la ventaja por la voluntad expresa de Chávez, a la larga el resultado puede favorecer a Cabello. La mayoría de los oficiales del Ejército que hoy tienen mando de tropa forman parte de la promoción de 1987, la misma de Cabello.

En lo que con toda probabilidad podrían coincidir Cabello, Maduro y la oficialidad superior es en la conveniencia de llevar la transición por cauces constitucionales. Los dos primeros, para preservar el patrimonio político de Chávez. Los últimos, escarmentados por las sangrientas ocasiones en las que, desde 1989, las Fuerzas Armadas salieron a regañadientes a las calles para preservar el orden público.

La primera prueba de fuego para la determinación militar tiene fecha. El próximo 10 de enero debería juramentarse el nuevo presidente. A pesar del secretismo oficial sobre la salud del presidente electo, se espera que Chávez no se haga presente. En corrillos políticos se augura un acuerdo para declarar la falta temporal del presidente, lo que abriría un plazo de 90 días, prorrogable una sola vez, para que Chávez se incorpore al cargo o, ante su ausencia definitiva, se convoquen nuevas elecciones.

Perduran algunas dudas sobre el procedimiento —de hecho, ya se han presentado dos solicitudes de interpretación constitucional ante el Tribunal Supremo, purgado esta misma semana de sus últimos siete magistrados impredecibles o indóciles para el Gobierno—. Pero todo debe transcurrir en paz: si la incertidumbre da paso a desórdenes callejeros, los militares pueden verse obligados a intervenir.

Esa eventualidad, temida por todos, daría lugar a fracturas dentro de las filas castrenses, como ocurrió en abril de 2002, durante el breve golpe que sacó a Chávez del poder durante 47 horas. “Entre los militares actúan distintos grupos que no necesariamente están en contacto entre sí o tienen intereses convergentes”, advierte la experta Rocío San Miguel.

La otra gran incógnita tiene que ver con la Milicia Bolivariana. Con 120.000 miembros, armamento ligero y pobre organización, no es rival para ningún otro cuerpo profesional. Pero se constituyó por mandato del presidente Chávez y se ve a sí misma como una guardia pretoriana del proceso. Aliada a los extremismos chavistas, tendría condiciones que imponer en un conflicto. Pero son interrogantes en cuya respuesta nadie quiere enrolarse: el orden constitucional conviene a civiles y militares.

Fuente
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Encuestas amañadas, una campaña coordinada de propaganda occidental, y abierta conspiración para instalar a Henrique Capriles Radonski como jefe del nuevo régimen cliente de Occidente.

El Council on Foreign Relations (CFR), un think tank que representa a los intereses colectivos y políticos de los no elegidos, las corporaciones supranacionales financistas que lo financian, ha emitido un "Memorando de Planificación de Contingencias" dirigido hacia la nación sudamericana de Venezuela, que establece lo siguiente:



En los próximos meses, Venezuela podría experimentar un significativo malestar político y violencia que conduzca a la reducción de la democracia en el país. Las elecciones presidenciales están programadas para llevarse a cabo el 7 de octubre de 2012. El presidente Hugo Chávez se encuentra en medio de una campaña por la reelección resistente contra Henrique Capriles Radonski, el joven y enérgico gobernador del estado de Miranda - que cuenta con el apoyo multipartidario y parece tener una mejor oportunidad de derrotar al titular que rivales anteriores.

En el transcurso del año pasado, Chávez y varios de sus colaboradores más veteranos han afirmado que habrá inestabilidad y violencia si no es reelegido. Al mismo tiempo, Chávez está luchando contra el cáncer, pero ha compartido poca información con el público sobre el estado de su salud, más allá del hecho de que en dos ocasiones ha sido tratado por la enfermedad desde la primavera de 2011. Las especulaciones sobre los problemas de salud de Chávez han generado incertidumbre considerable entre sus partidarios, sobre todo porque no nombró a un sucesor. 

En el caso de que Chávez parezca estar perdiendo las elecciones, muera de repente, o se retire de la vida pública por razones de salud, las tensiones es probable que aumenten en Venezuela, sobre todo si  el público sospecha que Chávez ha utilizado medios extra-constitucionales para impedir o invalidar una victoria de la oposición para sostener a su régimen en el poder. Las protestas por este tipo de acciones, que podrían tornarse violentas, a su vez pueden conducir a la imposición de la ley marcial y a la reducción adicional de los derechos democráticos en Venezuela. Esto es casi seguro que desencadene una grave crisis política en el Hemisferio Occidental que enfrente a los países que tratan de restaurar la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela, incluyendo los Estados Unidos, contra los que apoyan a Chávez y el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros estados . Desde hace mucho tiempo los esfuerzos estadounidenses para promover la gobernabilidad en América Latina, así como la cooperación en una serie de desafíos políticos, económicos y de seguridad en la región se verían amenazados como consecuencia.

En consecuencia, los Estados Unidos deberían buscar unas elecciones libres y justas en Venezuela. Si Chávez o un candidato de reemplazo es derrotado, debe ofrecer para ayudar para promover una transición ordenada y pacífica. Si Chávez es reelegido en un proceso juzgado aceptablemente libre y justo, los Estados Unidos deberían tratar de restablecer las relaciones bilaterales con miras a la eventual renovación de la comunicación a un alto nivel en áreas de interés mutuo. Si los resultados de las elecciones parecen fraudulentos o los aparentemente legítimos resultados son anulados, los Estados Unidos deberían alentar a la presión internacional para restaurar la democracia y la suspensión de la actividad bilateral, como de costumbre hasta que un gobierno legítimo sea restaurado.

El escenario anterior es uno que ha sido repetido por los Estados Unidos en una nación tras otra, desde el este de Europa, el sudeste de Asia, en todo el mundo árabe durante la prefabricada por EEUU "primavera árabe", y ya una vez en la propia Venezuela en 2002 cuando con una retórica similar se intentó el derrocamiento del gobierno electo de Hugo Chávez.

Es irónico el hecho de que uno de los muchos cómplices implicados en el intento de golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en 2002 contra el gobierno de Hugo Chávez, es el candidato actual que se presenta contra él este año a la presidencia venezolana. En efecto, Henrique Capriles Radonski fue detenido e implicado en numerosas ocasiones por su papel durante los disturbios orquestados en 2002, el mismo malestar que el CFR predice que va a arrasar el país este año si su candidato apoderado no entra suavemente en el poder. En 2002, como alcalde de Baruta, Radonski no protegió a la Embajada de Cuba ubicada dentro de su jurisdicción, y su policía arrestó incluso al Ministro del Interior del presidente Chávez, Ramón Rodríguez Chacín.

Ahora, Occidente está tratando de sentar las bases para una repetición. La retórica en la que la violencia abierta y posiblemente armada se llevará a cabo, se basa en un punto singular, la palabrería que como era previsible impregna los medios corporativos occidentales - es decir, que el dos veces elegido presidente de Venezuela, Hugo Chávez perderá las próximas elecciones y planea "robarlas."

Algunos titulares de muestra son:

The Daily Beast: "La última oportunidad para Hugo Chávez en Venezuela:" Proporciona una retahíla de anécdotas sin fundamento para representar al Presidente Chávez como en declive, la alternativa impopular al refinado proxy-candidato, Radonski. Newsweek se asegura de que los lectores sean conscientes de que Radonski es de ascendencia judía y que sus familiares perecieron en los campos de concentración nazis para agregarle una capa de inmunidad política ante el público occidental. Newsweek también implica que una victoria para el presidente Chávez dependerá de que "el viejo mago" se imponga con un truco.

Daily Globe & Mail: "Tiempo de decidir para el demócrata Chávez:" Implica que la pérdida del presidente Chávez es inevitable y que él tiene que demostrar su dedicación a la "democracia" mediante hacerse a un lado delicadamente.

Lo que hay que esperar ahora:

En caso de que el presidente Chávez gane las elecciones contra el proxy de Estados Unidos, Radonski, se espera que multitudes salgan a las calles y se las pinte como manifestantes "pacíficos", "pro-democracia"  por parte de la prensa occidental. Por muy grandes o pequeñas que sean estas turbas, se las representará como vastas muchedumbres de personas. Esté especialmente alerta contra legiones tenebrosas de "misteriosos" hombres armados desplegados en medio de las revoluciones prefabricadas por Estados Unidos causando disturbios desde Túnez y Egipto, a Siria e Irán, e incluso hasta Bangkok, Tailandia. El propósito de la implementación de estos pistoleros misteriosos es crear la ilusión de que el gobierno está tomando medidas enérgicas reprimiendo brutalmente a "manifestantes legítimos y pacíficos", y serán utilizados para justificar una insurrección cada vez más violenta, al igual que Occidente ha hecho en Siria.

Si el presidente Chávez pierde las elecciones, lo más probable es que será percibido por sus partidarios como que las elecciones han sido robadas por los muchos grupos subvencionados que supervisan las elecciones, los observadores, y los contadores que aparecen en la página del NED sobre Venezuela, del Departamento de Estado. A diferencia de las multitudes respaldadas por EE.UU., los manifestantes pro-Chávez que intentaran desacreditar tal resultado no se presentarían como "pro-democracia", sino más bien como "leales a Chávez" y la violencia que haya, sean cometidos por estos manifestantes o no, será achacada directamente a ellos. Los francotiradores serán vistos de nuevo, ya que son estos agentes secretos que las fuerzas de desestabilización extranjera utilizarán para atacar a las fuerzas de seguridad y a los manifestantes por igual para componer y manipular las secuelas posteriores.

Para obtener una confesión instructiva y firmada de las diferentes opciones que los EE.UU. en realidad utilizan en todo el mundo para subvertir y derrocar a gobiernos soberanos, a los lectores se les anima a leer el informe de la Brookings Institution, "Wich path to Persia?". Se da un análisis completo de cada opción y es muy fácil ver cómo estas opciones pueden ser fácilmente usadas contra Venezuela también.

Todo, desde la financiación de organizaciones terroristas, sobornar a los militares, a la organización de protestas callejeras con operaciones militares encubiertas llevadas a cabo en conjunto están plenamente admitidas - y ahora se han llevado a cabo demostrablemente contra Irán. Al leer el informe y la comprensión de que muchas de estas opciones ya han sido examinadas y puestas en movimiento en contra de Venezuela, de acuerdo con el CFR, la Fundación Heritage, y la NED, serviría como documento instructivo para inocular nuestra percepción antes de que los medios occidentales amplíen su campaña de propaganda coordinada contra Venezuela, tanto pre como post electorales.

Fuente
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El 7 de octubre, los venezolanos pueden elegir entre el bolivarianismo bajo Chávez y el corporativismo de Henrique Capriles Radonski que rechazaron rotundamente en 1998.

Las encuestas muestran que lo volverán a hacer. Los resultados de finales de agosto de IVAD muestran que Chávez va por delante con 55% ante el 34% de su oponente. Sólo el 10% de los venezolanos están indecisos.

Ocho grandes encuestas de julio mostraron que Chávez iba con un 15 - 27%. Las subsiguientes semanas más tarde revelaron que su apoyo sigue siendo fuerte. Pocos dudan del resultado de octubre. La cuestión es sólo por cuánto. El 16 de diciembre, las elecciones regionales serán las siguientes.

A finales de agosto, Chávez advirtió que las fuerzas de la oposición planean cantar victoria antes de que los resultados electorales se anuncien. Ellos dirán que ganaron, rechazarán el recuento del Consejo Nacional Electoral (CNE) y denunciarán fraude.

Van a llamar a la violencia, la desestabilización y a la ayuda de EE.UU.. "Ellos se están preparando .... con algunos aliados en el mundo, algunos medios de comunicación, algunas organizaciones sociales para reclamar la victoria", dijo Chávez. "Sabemos que son capaces de cualquier cosa."

Instó a respetar los resultados oficiales, y agregó:

"Vamos a apoyar al Consejo Nacional Electoral. Hacemos un llamado a todos los sectores a respetar al árbitro, la Constitución y las leyes".

El asesor económico de Capriles, Ricardo Hausmann, dijo que su campaña dará a conocer sus resultados de forma independiente de las oficiales.

El editor de Últimas Noticias, Eleazar Diza Rangel dijo que van a "reclamar fraude y no reconocerán la voluntad del pueblo".




Desde que Chávez asumió el poder en febrero de 1999, 15 elecciones nacionales y regionales se llevaron a cabo. Observadores independientes las declararon abiertas, libres y justas. El Carter Center de Estados Unidos afirma que el sistema electoral de Venezuela es de los más confiables del mundo.

Alrededor de 200 o más observadores internacionales supervisarán la votación del 7 de octubre. Se espera la confirmación de otro proceso democrático ejemplar. Esto expone a los Estados Unidos a la vergüenza y a algo más. El gobierno federal de los EE.UU. y muchos otros regionales carecen de legitimidad. Los controla mucho dinero. Las personas comunes no tienen voz.

Los venezolanos tienen lo real. No están a punto de aceptar la dureza pre-Chávez. Ellos no quieren ser parte del corporativismo a sus expensas.

La Campaña de Solidaridad con Venezuela publicó un informe diciendo que un documento interno filtrado del ala derecha reveló planes para hacer retroceder los servicios públicos si son elegidos.
Hace un llamamiento a la reducción de la financiación estatal. La atención sanitaria, la educación, el subsidio a los alimentos, la asistencia a la vivienda, los proyectos comunales del consejo, y otros programas en los que los venezolanos confían se verán afectados.

El documento titulado "Primeras ideas para las acciones económicas del Gobierno de Unidad Nacional" exige "medidas concretas para reducir, en el mediano y largo plazo, la pesada carga de los bienes y servicios" al recortar el gasto social en general.

Las privatizaciones y la dureza neoliberal se han previsto. Lo que los venezolanos rechazaron hace años quieren traerlo de nuevo. Planean hacerlas cumplir con el dictado de la autoridad presidencial. Ellos quieren "desmantelar el modelo de estado socializado y colectivizado." Su plan replica el terrorismo financiero del FMI.

Establece los despidos masivos, la desregulación y profundos recortes de gastos sociales, congelación o recortes de salarios, recortes de impuestos para las empresas amigas del corporativismo, priorizar el derecho divino del capital, aplastar el sindicalismo, y represiones severas contra los no creyentes.

Antes del 7 de octubre la desestabilización comenzó. Espere más todavía. Las manos sucias de Washington asumirán toda la responsabilidad. Están apuntando implacablemente contra Chávez. La política de Bush era viciosa. Obama prometió una mejor, pero mintió.
Él quiere sustituir el bolivarianismo por el corporativismo. Fracasó, pero no dejará de intentarlo. Chávez sabe lo que está en juego y a lo que se enfrenta. Las hegemonías exigen un dominio indiscutido. No hay ninguna táctica que no se use.

Semanas antes del 7 de octubre, un incendio sospechoso se produjo en una refinería de petróleo. Una explosión de gas prendió fuego antes del amanecer. Una investigación de inmediato se puso en marcha. Las instalaciones de Amuay fueron golpeadas.

Es la mayor del país. Es parte de la empresa estatal PDVSA, el complejo de refinación del Paraguaná. Produce 645.000 barriles de petróleo por día. Los extensos daños detuvieron la producción. Se perdieron ingresos vitales. Los informes dijeron que las áreas operacionales no se vieron afectadas.

El 31 de agosto, la producción se reanudó. El jefe de PRC, Jesús Luongo dijo que los vientos fuertes complicaron la extinción de los incendios. El vicepresidente venezolano de PRC, Asdrúbal Chávez dijo que los embarques se reanudaron el 2 de septiembre.

También explicó que los planes de contingencia se implementaron durante el tiempo de inactividad. La distribución regular continuó. "Si toda la red de refinerías fuera detenida", añadió, "estaríamos en condiciones de suministrar combustible durante más de 10 días".
El incidente costó 48 vidas. Trabajadores de la planta y de las fuerzas de la Guardia Nacional murieron. Más de 100 personas resultaron heridas. Cientos de casas y negocios fueron destruidos o dañados.

Es uno de los más mortíferos incidentes de Venezuela. Anteriormente accidentes en las refinerías de Tacoa y Las Tejerías mataron a 260 y 48, respectivamente. Alrededor de 160 murieron a causa de una explosión en la planta de energía eléctrica Ricardo Zuluaga.

El fuego en Amuay ardió y se propagó durante días. El daño causado fue extenso. Chávez declaró tres días de duelo, diciendo:

"En este momento de gran dolor, y desde el fondo de mi corazón de soldado, reciban ustedes y todos nuestros compañeros de armas de la Guardia Nacional Bolivariana un abrazo enorme en solidaridad por la dolorosa pérdida de vidas tan valientes en la tragedia de Amuay."

"Como Hijo de Bolívar que soy, hoy mi luto es el mismo luto que el de todo el país."

Tras el incidente, las fuerzas de la oposición y los medios afines acusaron a las autoridades de "negligencia grave", "falta de inversión", y mal mantenimiento.

Chávez calificó de "muy lamentable que algunos venezolanos trataran de utilizar el dolor de las víctimas para sacar ventaja de la situación" y utilizarla para obtener ventajas políticas.

"Yo sé quién está diciendo esto", dijo, "pero no voy a rebajarse a su nivel." El ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo que la planta recibió alrededor de $ 4,3 mil millones en 2012.

En el momento de la explosión, los informes dicen que los sitios web gubernamentales fueron hackeados. La cadena de propiedad corporativa Globovisión transmitió imágenes exclusivas. Alguien anónimo fue colocado fuera de la planta a las 2 am para filmarlo. Había sospechas de que lo de Amuay no fue un accidente.

El 3 de septiembre, Press TV tituló "Un sabotaje más probable que un accidente en la explosión de la refinería de Venezuela", diciendo:

En respuesta a las falsas acusaciones de negligencia del gobierno y otras acusaciones, Chávez dijo:

"No se puede excluir ninguna hipótesis .... Es prácticamente imposible que aquí en una instalación como ésta, que está totalmente automatizada por todas partes y que tiene miles de trabajadores responsables noche y día, civiles y militares, y que haya una fuga de gas durante 3 o 4 días y nadie responda. Esto es imposible."

El 6 de septiembre, Press TV tituló "La oposición respaldada por Estados Unidos inventa conspiraciones para desestabilizar a Venezuela", diciendo:

Los partidarios de Chávez los acusaron de propagar el miedo y el terror antes de las elecciones de octubre. El activista político Hindu Anderi dijo:

"Nuestra máxima es estar siempre movilizados, para estar alerta contra cualquier intento de sabotear las elecciones del 7 de octubre."

"Van a hacer esto para crear un entorno en el que Venezuela se considere como un estado fuera de la ley".

"Esto hará que sea más fácil la intervención militar o por lo menos las sanciones contra Venezuela".

Él y otros acusaron a Washington de conspirar contra Chávez, sus aliados y contra el bolivarianismo. Chávez dijo que Estados Unidos y las fuerzas de la oposición quieren desestabilizar al gobierno de Venezuela.

El 28 de agosto, se vio cómo el bolivarianismo se diferencia de la dureza neoliberal. Él asignó millones de dólares de ayuda para las víctimas y sus familiares.

A los cónyuges de las víctimas se les dieron pensiones vitalicias. Sus niños recibieron becas educativas. Los inmuebles dañados y destruidos serán reconstruidos. Se proporcionó alojamiento provisional. Una de las víctimas dijo que la ayuda estatal no se hizo esperar. Nadie en necesidad está excluido.
Chávez felicitó a todos los que echaron una mano para ayudar. "El espíritu del patriotismo, la unidad nacional y la lucha por la vida se está financiando", dijo.

El viceministro Hugo Carvajal del Sistema Integrado de Venezuela de Investigación del Delito, dijo:

"El Gobierno Bolivariano ha organizado un equipo multidisciplinario de los mejores investigadores de desastres de la División de Investigación de Desastres de la CICPC y el Consejo de la Asesoría Técnico Científica e Investigación de la Oficina del Procurador General para resolver las acciones precisas que condujeron al fuego."

Se están examinando las evidencias. Se tomaron fotos de satélite y sobre el terreno. Se interrogaron a los testigos. Se está analizando cuidadosamente la información. Los resultados se darán a conocer cuando estén disponibles.

Los accidentes laborales no son infrecuentes. Los horarios en Amuay y los daños levantaron banderas rojas sospechosas. El experto en América Latina James Petras está de acuerdo.

El incidente, según él, "fue un acto de sabotaje, planificado y ejecutado por un grupo clandestino de especialistas terroristas que actúan en nombre del gobierno de EE.UU.". Argumentos convincentes respaldan este razonamiento.

El cui bono es lo más obvio. Washington, Capriles, y los fascistas corporativos esperaban beneficiarse. Planearon aprovecharse al máximo. Chávez fue culpado y los venezolanos escucharon esto hasta la saciedad. Hace ya mucho tiempo que eso no funciona.

Sin embargo, las fuerzas oscuras nunca cejan. Washington financia a las fuerzas de oposición. Se ha ido directamente a por Chávez. Agentes de la CIA infestan el país. Todos los gobiernos independientes son un objetivo. Chávez es el objetivo principal de América Latina. Sus riquezas petroleras explican por qué.

Varias veces dijo que Washington quiere asesinarlo. Las bases regionales estadounidenses lo amenazan. Él es un hombre marcado. Pero también es resistente.

Él no está dispuesto a permitir que las amenazas le den la vuelta. Él no tira golpes. Condena las políticas imperiales de Estados Unidos. Pocos encajan con su franqueza. La mayoría de los venezolanos lo apoyan por una buena razón.

Su reelección el próximo mes parece segura. Imagínese si Estados Unidos tuviera un liderazgo como el suyo. Él no busca la hegemonía regional o mundial. Él apoya la paz, no la guerra. Involucra a otras naciones en forma cooperativa. Él busca la unidad y la solidaridad mundial. Dirige el tipo de democracia que los estadounidenses ni siquiera pueden imaginar.

Sus políticas son socialmente progresistas. Los recursos del Estado proporcionan servicios vitales. Él aboga por los derechos civiles y humanos. A los venezolanos de a pie se les ayuda, no se les niega o se les persigue.

No hay prisiones secretas. Él no tiene como objetivos a los vecinos ni practica la tortura. Sus elecciones son juzgadas abiertas, libres y justas.

El contraste con Washington es total. El liderazgo en ambos países es totalmente opuesto. Los venezolanos tienen otra opción cuando votan. Los estadounidenses reciben dos caras de la misma moneda. Es corrupto, disfuncional, tiránico, y demasiado roto para arreglarlo. El Bolivarianismo lo avergüenza.