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El brusco giro de la posición estadounidense en vísperas de la conferencia Ginebra 2 ha causado estupefacción. Washington ya no reclamaba una transición entre guerra y paz sino entre la Siria de Bachar al-Assad y otra diferente, bajo la dominación de Arabia Saudita. Thierry Meyssan estima que este cambio de posición tenía como objetivo desviar la atención de los medios hacia Siria mientras se negocia en secreto el tema de más interés para Estados Unidos: Palestina.

En la apertura de Ginebra 2, John Kerry defendió la posición de Arabia Saudita: exclusión de Irán, composición de la delegación de la oposición limitada a los actuales miembros de la Coalición Nacional, renuncia y enjuiciamiento de Bachar al-Assad.

Todos se preguntaron qué ha impedido a Estados Unidos iniciar, desde 2012, la aplicación del acuerdo concluido con Rusia en Ginebra aquel mismo año. Todos han sido testigos de las constantes dilaciones de Washington y de las incesantes contradicciones del secretario de Estado John Kerry en sus declaraciones. Todos recuerdan la evolución conciliadora de su discurso después de la crisis de las armas químicas y la convocación de Ginebra 2, seguida –para sorpresa general– de la declaración de los «Amigos de Siria» y de su discurso inaugural en Montreux, donde planteó como único objetivo un cambio de régimen en Damasco, violando así los compromisos contraídos y provocando el fracaso de la conferencia. Eso, sin entrar a mencionar la composición monocromática de la delegación de la «oposición siria» y la anulación in extremis de la invitación que ya se había enviado a Irán.

Desde hace 3 años, Washington acusa diariamente a Bachar al-Assad de los peores crímenes sin lograr explicar el por qué del creciente respaldo de los sirios a sus instituciones (apoyo que actualmente se sitúa entre el 60 y el 88%, según los estimados). Y ahora, desde hace una semana, Washington denuncia a una facción de la «oposición siria», acusándola de estar preparando atentados contra Estados Unidos.


Como todos los años, el miércoles 29 de enero de 2014, el director nacional de la comunidad de inteligencia estadounidense, James Clapper, presentó a la Comisión senatorial a cargo de esos servicios, una síntesis sobre las amenazas que se ciernen sobre «América». Al referirse a Siria, Clapper dio cifras totalmente irreales sobre la composición de las fuerzas «rebeldes» afirmando que el 80% de sus miembros son moderados y, por lo tanto, aptos para recibir la ayuda militar que el Congreso estadounidense aprobó en su sesión secreta. El señor Clapper subrayó principalmente que Siria se ha convertido en un imán para los terroristas de todo el planeta, y sorprendió a todos al declarar que algunos de ellos están preparándose para atacar Estados Unidos.

Varios senadores estadounidenses se reunieron, a puertas cerradas, con el secretario de Estado John Kerry al margen de la Conferencia de Munich sobre la seguridad. Dos de ellos, los republicanos John McCain y Lindsey Graham, revelaron a la prensa el contenido de la entrevista.

El domingo 2 de febrero de 2014, unos 15 senadores estadounidenses se reunieron con el secretario de Estado John Kerry al margen de la Conferencia sobre la Seguridad que se realizó en Munich. Dos de los participantes, John McCain y Lindsay Graham, hablaron del encuentro a los periodistas Fred Hiatt, del Washington Post; Jeffrey Goldberg, de Bloomberg, y Josh Rogin, del The Daily Beast. Según estos periodistas, el secretario de Estado reconoció ante los senadores que Washington ha fracasado en Siria y habló de entregas de armas letales a algunos «rebeldes».

Los voceros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, respectivamente Jen Psaki y Jay Carney, se apresuraron a contradecir a los dos senadores. Pero no hay que dejarse engañar: el secretario de Estado, los dos senadores republicanos y los tres periodistas están preparando a la opinión pública para un viraje político.

El 4 de febrero, el Washington Post publicaba un editorial –sin firmar– llamando a reconsiderar la política estadounidense que ha fracasado en Siria. El editorial concluye: «Con acción de la ONU o sin ella, ya es hora de que la administración Obama reconsidere cómo comprobar los crímenes [que se imputan al] régimen y la creciente amenaza [para Estados Unidos que se imputa a] al-Qaeda. Como al parecer reconoció el señor Kerry, por el momento no hay respuestas.»

¿Qué quiere decir esto?

Hace más de un año publiqué en el semanario ruso Odnako un largo artículo sobre las grandes líneas del acuerdo secreto sobre el Medio Oriente al que habían llegado Washington y Moscú. Subrayaba yo en ese artículo que, para la Casa Blanca, lo importante en la región no era el petróleo, ni tampoco Siria, sino Israel. Barack Obama estaba dispuesto a renunciar a una parte de la influencia occidental en el Medio Oriente a cambio de la garantía rusa de protección para «el Estado judío».

Escribí entonces:

«Después de la estabilización de Siria, una conferencia internacional por una paz global entre Israel y sus vecinos debería desarrollarse en Moscú. Estados Unidos estima que no es posible negociar una paz separada entre Israel y Siria porque los sirios exigen, en nombre del arabismo, que se resuelva primero la cuestión de Palestina. Pero tampoco es posible una negociación de paz con los palestinos, debido a la extrema división que reina entre estos últimos, a menos que Siria se encargue de obligarlos a respetar un acuerdo aceptado por la mayoría. Por lo tanto, toda negociación debe tener un carácter global, según el modelo de la Conferencia de Madrid (realizada en 1991). Según esa hipótesis, Israel se retiraría lo más posible hacia sus fronteras de 1967 y los territorios palestinos se fusionarían con Jordania para conformar el Estado palestino definitivo, cuyo gobierno estaría en manos de la Hermandad Musulmana, lo cual haría esa solución aceptable para los actuales gobiernos árabes. Posteriormente, se devolvería a los sirios la meseta del Golán a cambio de que renunciaran al lago Tiberíades, conforme al esquema ya estudiado en 1999 durante las negociaciones de Shepherdstown. Y Siria se convertiría en garante del respeto de los tratados por la parte jordano-palestina.»

Todo parece indicar que la demora de Estados Unidos en la aplicación de sus compromisos, al igual que sus actuales contradicciones y el anuncio de un próximo cambio de su política, se debe a lo difícil que le está resultando avanzar simultáneamente en el tema palestino.

En la Conferencia sobre la Seguridad realizada en Munich, el secretario de Estado John Kerry insistió ante su auditorio, el 1º de febrero, en que lo más importante no es la paz en Siria sino en Palestina.

Esa fue, por demás, la prioridad que subrayó John Kerry durante la sesión de preguntas y respuestas que realizó públicamente junto con el embajador Wolfgang Ischinger en la conferencia de Munich, el 1º de febrero. Kerry declaró:

«Todos tenemos un poderoso, poderoso interés en resolver ese conflicto. Donde quiera que voy en el mundo –y lo digo sin exagerar, en el Lejano Oriente, África o Latinoamérica– una de las primeras preguntas que me hace el ministro de Relaciones Exteriores, el primer ministro o el presidente es “¿Qué pueden hacer ustedes para ayudar a poner fin al conflicto israelo-palestino?”».

En julio de 2013, John Kerry impuso a palestinos e israelíes un plazo de 9 meses para negociar la paz –o sea, antes de finales de abril de 2014. Una exigencia sorprendente. ¿Por qué fijar una fecha tope para un proceso de paz al que nunca se habían puesto límites de tiempo y que además se ha prolongado por 65 años? A menos que se considere que la paz en Palestina está vinculada a la paz en Siria.

El 2 de febrero de 2014, el primer ministro de Jordania, Abdullah Ensur, presentó al parlamento el estado de las negociaciones insistiendo en el hecho que, por vez primera, las discusiones se desarrollan a puertas cerradas y que no se ha filtrado a la prensa prácticamente nada. El primer ministro precisó además la posición del reino hachemita.

Abdullah Ensur, ex cuadro del Banco Mundial y del FMI, pretendía garantizar los intereses de su propio país, inicialmente creado por los británicos precisamente para resolver el problema palestino. Jordania está dispuesta a absorber la población palestina de Cisjordania y Gaza, pero no a cualquier precio. El rey Abdallah II parece haber aceptado otorgar la ciudadanía jordana, sin condición alguna para quien la solicite, a los 3 millones de palestinos que residen en Jordania y a los 4 millones de palestinos de los territorios. Se volvería así a la situación existente antes de la Guerra de los Seis Días, en 1967, cuando Jordania –no la OLP– representaba a los palestinos y su jurisdicción abarcaba Cisjordania y el este de Jerusalén.

A cambio de la concesión jordana anteriormente mencionada, el rey parece haber solicitado una ayuda internacional para financiar los derechos sociales de los 7 millones de posibles nuevos súbditos del reino hachemita. El primer ministro Abdullah Ensur habría situado el monto de esa ayuda entre 16 000 y 20 000 millones de dólares.

Se sabe, por otro lado, que –basándose en un documento escrito del puño y letra del presidente estadounidense Harry Truman– los negociadores árabes han rechazado la idea de reconocer Israel como «Estado judío» y Palestina como «Estado musulmán». Y decidieron que, en caso de reconocimiento mutuo entre ambos Estados, los 1,6 millones de palestinos que viven en territorio israelí y los 500 000 israelíes que viven en el Estado palestino puedan permanecer en esos lugares con la posibilidad de adoptar (o de conservar) la nacionalidad del territorio donde residen. Mahmud Abbbas propuso que se desmilitarice Palestina y que la seguridad de esta última esté garantizada por una fuerza «neutral»… la OTAN. A pesar de lo anterior, el ejército israelí estaría autorizado a mantenerse en el valle del Jordán durante los primeros 5 años.

No sólo los gobiernos están implicados en esas negociaciones. Desde hace 2 años, y por iniciativa del Foro Económico Mundial de Davos, capitalistas palestinos e israelíes –bajo la presidencia de Munib R. Masri y de Yossi Vardi– hacen proyectos sobre cómo desarrollar la región con el dinero de la comunidad internacional. Más que a la defensa de los intereses de los pueblos implicados, esa iniciativa –llamada Breaking the Impasse– parece orientada sobre todo a favorecer los intereses personales de este grupo de capitalistas, contando con aleatorias promesas de donaciones internacionales.

Pero esos proyectos encuentran la oposición de los palestinos del exilio –quienes perderían todo esperanza de regreso– y de los Estados que los han acogido y respaldado, a pesar de que ninguno de esos países tiene actualmente reales posibilidades de oponerse a tales proyectos: Libia y Sudán están inmersos en sus propias guerras tribales, Egipto está enfrascado en su propia lucha contra la Hermandad Musulmana, el Líbano carece de gobierno y el Hezbollah ha tenido que entablar combate contra al-Qaeda, Siria enfrenta una invasión extranjera, Irak se halla en plena guerra civil e Irán está negociando. Convendría entonces que los palestinos adquiriesen la nacionalidad de los Estados donde residen, lo cual traería de inmediato nuevos problemas (por ejemplo, con el equilibrio comunitario en Líbano). En todo caso, si al-Fatah, el Hamas y Jordania llegasen a aceptar esa mala solución, ¿quién podría oponerse?

Por el momento, parece que el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, se comprometió en Munich a que su país reconociera el Estado de Israel en el marco de ese arreglo, afirmación desmentida de inmediato por su propio ministerio.

Después de haber garantizado el principio mismo del restablecimiento de la paz en Palestina, Washington aceptaría –¡por fin!– dejar tranquila a Siria, a condición de que esta apruebe y garantice la solución adoptada. Hasta entonces, prosigue la guerra. A pesar de que la delegación de la oposición presente en Ginebra ya reconoce que sólo controla unas cuantas «zonas liberadas», cuya población no debe pasar de 250 000 personas, el Congreso de Estados Unidos reunido en sesión secreta le ha concedido financiamiento y armamento ofensivo hasta el 30 de septiembre de 2014.

Fuente: Voltairenet
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El futuro Estado de Palestina no tendrá un Ejército propio, solo Policía, comunica el líder palestino Mahmud Abbás, que invitó la OTAN a responsabilizarse de patrullar sus territorios.

"Estaremos desmilitarizados. ¿Cree que tenemos ilusión alguna de que podemos tener una seguridad si los israelíes no sienten que tienen una?", puntualizó Abbas en una entrevista al diario estadounidense 'The New York Times'. Aseguró que no se trata de una intención abstracta, sino que ya había planteado la propuesta ante el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry.

Detalló que la idea es que las fuerzas de la Alianza del Atlántico lideradas por EE.UU. se desplieguen en todo el territorio palestino y también en Jerusalén por un período indefinido para prevenir el contrabando de armas y el terrorismo, las amenazas más temidas por Israel. "La tercera parte puede quedarse. Durante mucho tiempo y donde quieran, no sólo en las fronteras orientales, sino también en las fronteras occidentales, en todas partes. Pueden quedarse para tranquilizar a los israelíes y para protegernos a nosotros", comentó el líder palestino en referencia a la supuesta misión futura de la OTAN.


Al mismo tiempo, puntualizó que Palestina podría aceptar la presencia militar de Israel en Cisjordania en un período de transición de cinco años. La cifra es un progreso significativo: anteriormente, Abbas hablaba sobre tres años, como máximo. Insistió en que los asentamientos israelíes deben ser eliminados del nuevo Estado palestino durante el mismo período.

La idea de involucrar a las unidades de la OTAN en la vigilancia de los territorios palestinos no es nueva. Abbas detalló que en su momento los entonces presidentes de EE.UU. George W. Bush y el primer ministro de Israel Ehud Olmert apoyaron esta propuesta. El líder palestino reveló que había propuesto la iniciativa también ante el actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, hace unos años, pero éste la había rechazado argumentando que confía solo en su propio Ejército.

Fuente: NYT
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Arabia Saudita está apoyando al régimen israelí en su plan para reemplazar la mezquita de Al-Aqsa con un templo, ha dicho un analista a Press TV en una entrevista.

Saab Shaath estaba hablando con Press TV este sábado, un día después de que el ministro israelí de Vivienda y Construcción Uri Ariel pidiera la construcción de lo que él llamaba el "Tercer Templo" para reemplazar el sitio sagrado.

"Al-Aqsa se encuentra actualmente en el lugar del templo", afirmó Ariel.

Shaath dijo que Arabia Saudita siempre ha apoyado los movimientos anti-palestinos del régimen sionista y "ofreció apoyo bajo cuerda a Israel en su alianza en contra de Siria."

"Lo único, que detendrá a los israelíes de ir tan lejos, es la resistencia árabe-palestina en la Franja de Gaza y en el Líbano", dijo.


Shaath dijo que Israel tiene la intención de "asegurarse todo lo que puedan de los territorios de Cisjordania."

"Y van a ir tan lejos como para destruir la ya existente mezquita de al-Aqsa ya que ahora ven a las masas árabes acostumbradas a la profanación de lugares religiosos como vemos en Siria por parte de los grupos Takfiris y las masas árabes se han acalladas lo suficiente como para mantenerlas en silencio, eso es lo que creen ", agregó.

Al-Aqsa es considerada el tercer lugar más sagrado en el mundo musulmán.

Los palestinos han denunciado el plan israelí como una profanación. Dicen que es parte de los intentos en curso del régimen israelí de distorsionar la historia árabe e islámica.

Los palestinos sostienen que al-Quds es la capital de un futuro Estado palestino independiente, y que su patrimonio debe permanecer intacto.

Fuente: Press Tv
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La portavoz del Departamento de Estado Marie Harf dijo en Washington este Martes, 31 de diciembre, que el secretario John Kerry va a discutir con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas un "marco propuesto" para que sirva como "una guía para abordar todas las cuestiones fundamentales" en la disputa que ya ha durado décadas.

"Algunas personas dicen que esto sería un acuerdo provisional. No, ese no es el caso", dijo. Los temas centrales a los que se hace referencia son "las fronteras entre Israel y una futura Palestina, las medidas de seguridad, el destino de los refugiados palestinos y las reclamaciones enfrentadas en cuanto a la ciudad santa de Jerusalén."

Kerry se marcha a Israel y Ramallah el día de Año Nuevo para continuar con su gira, después de que la noche del lunes, 30 de diciembre, Israel liberara de la cárcel a 26 terroristas palestinos condenados a cadena perpetua por asesinato.

Debkafile había informado anteriormente de que el Secretario de Estado de EE.UU. no espera que los líderes israelíes y palestinos aprueben el marco de la propuesta, sólo que contribuyan con sus comentarios. También informamos que Abbas había indicado a la Secretaría de de Estado que los palestinos se estaban preparando para rechazar sus propuestas exigiendo su remisión a los distintos foros pan-árabes.

Debkafile el 20 de diciembre fue el primero en divulgar los nueve puntos del proyecto inédito que Kerry tenía previsto presentar a los líderes israelíes y palestinos esta semana. Desde entonces, se han introducido algunas modificaciones - especialmente en relación a la presencia militar de Israel en el valle del Jordán, y de Judea y Samaria. El documento continúa siendo moldeado por la comunicación que hay en marcha entre Kerry y las dos partes.

Sin embargo, los nueve puntos descritos a continuación se presentan como los lineamientos básicos del marco propuesto por EE.UU.:



Israel entrega el 92,8% de Cisjordania a los palestinos.

1. Casi todo su contenido se basa en la propuesta que Ehud Olmert, primer ministro de entonces, envió a Abbas el 31 de agosto de 2008, cosa que nunca aceptó, ni fue tampoco aprobado por ninguna autoridad israelí.

2. Territorio: Israel se anexionará el 6,8% de Cisjordania incluyendo los cuatro principales bloques de asentamientos de Gush Etzion con Efrata, Maale Adummim, Givat Zeev y Ariel, así como todos los "asentamientos" de Jerusalén Este y Har Homa - a cambio del equivalente al 5.5% del territorio israelí.

3. El Camino Seguro: El vínculo territorial entre la Franja de Gaza y Cisjordania cortaría por el sur de Israel y permanecería bajo soberanía israelí y bajo control palestino.

Nuestras fuentes añaden que, de todas las demás opciones, los patrocinadores estadounidenses del acuerdo prefieren construir una línea de ferrocarril expreso de Gaza a Hebrón, sin paradas, que sería pagada por Washington. Abbas ya ha informado a John Kerry de que él quiere que el tren recorra todo el camino a Ramallah.

Habrá un camino especial que conecte Belén con Ramallah que no pase por el este de Jerusalén. Se trata en su mayoría probablemente de la misma ruta planificada actualmente para pasar alrededor de Maaleh Adumim.

Ya que el paso seguro cruzará a través de Israel, lo que representa el 1% de su territorio, esta zona se deducirá de la tierra que Israel concede, dejando en un 4.54% el intercambio de tierras con los palestinos.

4. Jerusalén: Jerusalén Este se divide territorialmente en la línea de los parámetros de Clinton con la excepción de la "Cuenca del Santo", que comprende el 0,04% de Cisjordania.

La soberanía sobre este antiguo centro de Jerusalén, con su concentración única e histórica de los santuarios judíos, cristianos y musulmanes, pasará a una comisión internacional formada por los EE.UU., Israel, los palestinos, Jordania y Arabia Saudita.

5. Refugiados: Esta cuestión será tratada de acuerdo con las directrices propuestas por el presidente Bill Clinton en Camp David en el año 2000 - y rechazada por Yasser Arafat. Una fundación internacional será establecida para reubicar a la mayor parte de los refugiados palestinos en Canadá y Australia, con excepción de una pequeña porción que serán aceptados en Israel en el marco de la reunificación familiar.

6. Seguridad: El paquete de Olmert no hizo ninguna mención a la seguridad. Sin embargo el proyecto de Kerry se ocupa ampliamente de este tema y de las preocupaciones de Israel. Hace un llamamiento para la evacuación de los 10.000 colonos judíos del Valle del Jordán, dejando atrás una cadena de puestos a lo largo del río Jordán. Los corredores de seguridad que cortan a través de Cisjordania mantendrán su tierra y los vínculos operativos con Israel.

Los cruces fronterizos se establecerán entre Palestina y Jordania con una presencia de seguridad israelí. La sección de seguridad del proyecto asigna el uso del espacio aéreo de Cisjordania y la Franja de Gaza por parte de Israel y los palestinos. No habrá presencia militar israelí en el interior del Estado palestino.

7. Impuestos: El presente acuerdo para que Israel recaude los derechos de aduana y distribuya los ingresos a los palestinos continuará. Esa es la única cláusula que los palestinos aceptan. Israel llevará a cabo controles de seguridad en las mercancías destinadas a los palestinos que se descargan en los puertos de Haifa y Ashdod, y los gravámenes acostumbrados con las tasas fijadas por los palestinos se desembolsarán en el Estado palestino.

8. Asentamientos: El ochenta por ciento de todos los colonos judíos en Cisjordania se limitarán a los grandes bloques de asentamientos como se define en el punto 2. El 20% restante que queda, según los cálculos estadounidenses unas 80.000 personas, tendrá que decidir por sí mismos si prefieren quedarse donde están bajo dominio palestino o trasladarse a Israel.

Fuentes de Debkafile informan que el secretario Kerry informó al primer ministro israelí, sin rodeos de que no necesita prometer que echará a la fuerza a los colonos de sus hogares - ya que el gobierno Sharon sí lo hizo cuando se retiró unilateralmente de Gaza en 2005. Netanyahu respondió que era inaceptable para Israel abandonar los colonos a su suerte. Por consiguiente, propuso que, en lugar de obligarlos a cruzar de nuevo a Israel, serían absorbidos en los bloques de asentamientos más grandes que quedasen bajo soberanía israelí.

9. Líneas de tiempo: Se proponen diferentes horarios en el marco de EE.UU. para implementar las diferentes secciones:

El líder palestino dice que está dispuesto a dar a Israel tres años, como un período de transición para la reubicación de los colonos.

Cuando presentó el documento a los líderes israelíes y palestinos a principios de este mes, el Secretario de Estado les dijo que no veía ningún punto en los dos equipos negociadores para sostener reuniones que se consumen en debates interminables. Por ello, pidió a ambas partes que le enviaran a partir de ahora sus observaciones por escrito.

Fuente: Debkafile
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El Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas firmó esta semana un acuerdo secreto de cooperación con el presidente Bashar Assad, revela Debkafile por primera vez por fuentes militares y de inteligencia. Llegaron a la conclusión del acuerdo sin el conocimiento de el Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, poco antes de que él se sentara en Roma este miércoles, 23 de octubre, con el primer ministro Benjamin Netanyahu para discutir las medidas de seguridad en Cisjordania y dar un impulso a las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos.

Nuestras fuentes revelan que Abbas, el primer líder árabe en romper filas con el frente árabe unido contra Assad, también fue el primero en tratar con el gobernante de Siria en nombre de una minoría que lucha contra el régimen de Damasco, los palestinos.

Abbas firmó el compromiso de que los combatientes palestinos se retirarían de las filas rebeldes sirias, que depodrán las armas y se comprometerán a poner fin a su desafío al presidente sirio y a su ejército.

El acuerdo Abbas-Assad puede estar apoyado en los esfuerzos estadounidenses y rusos para convocar la conferencia de Ginebra 2 para una solución política del conflicto sirio este próximo 23 de noviembre. La deserción palestina de la parte frontal de la oposición siria altera su equilibrio interno y puede cambiar las mentes de algunos de los grupos de oposición sirios que planeaban boicotear la conferencia.



Nuestras fuentes confirman que el líder palestino hizo su movimiento a espaldas de América. Kerry aparentemente fue a su encuentro con Netanyahu en Roma ignorante de lo que estaba sucediendo.

Assad también actuó sin el conocimiento de sus aliados Irán y Hezbolá. Las sospechas de que algo estaba pasando entre Damasco y Ramallah comenzaron a agitarse la noche del martes, 22 de octubre.

También el martes por la noche, el proyecto de acuerdo firmado en Damasco fue entregado a Ramallah por el helicóptero personal del primer ministro de Jordania Abdullah Ensor. Llegó también junto con el emisario especial de Abbas a Damasco, que había firmado el documento en el nombre del presidente de la Autoridad Palestina.

Fuente: Debkafile
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El presidente iraní, Rouhani conspicuamente evitó estrechar la mano que el presidente Barack Obama extendió a su gobierno en la ONU el martes 24 de septiembre, mediante ausentarse de la recepción de las Naciones Unidas para los lideres mundiales. Hizo tal gesto bajo una fuerte atención internacional para subrayar el valor que Irán da a ser respetado como un igual en las próximas negociaciones con los Estados Unidos, afirman las fuentes iraníes.

Aunque sus palabras eran relativamente suaves para un revolucionario iraní, Rouhani sin embargo no hizo concesiones en los fundamentos de Teherán: "La aceptación y el respeto de la aplicación del derecho al enriquecimiento en Irán y el disfrute de otros derechos nucleares relacionados proporciona el único camino hacia el marco par manejar nuestras diferencias".

Obama sabía que el "rechazo del saludo" iba a venir, aunque anunció su compromiso directo de conversaciones con Irán el martes temprano. Para dar el peso retórico, demostrativamente encargó al Secretario de Estado John Kerry hacerse cargo de la búsqueda de negociaciones "cara a cara" con Teherán.

El enlace que Obama hizo en su discurso entre los procesos de negociación de Irán y el de los palestinos como los dos temas centrales de su política en Oriente Medio se encarna además por su nombramiento del mismo funcionario, John Kerry, para hacerse cargo de ambas vías de negociación. Esto ha colocado a Israel en una situación de desventaja en ambos frentes.



Kerry encuentra la vía iraní en buena forma. Ha estado activa en secreto durante los últimos dos meses entre el presidente Obama y el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei y Rouhani, según lo revelado por primera vez en Debkafile. El sultan Qaboos de Omán era su intermediario.

El Secretario de Estado gana una salida lanzada desde los cuatro puntos de acuerdo que ya se han conseguido:

1. La capacidad nuclear de Irán se mantendrán en su estado actual. Teherán ya se ha embolsado el respeto a su derecho a enriquecer uranio y retener en el país todas las existencias acumuladas, incluyendo las cantidades enriquecidas al nivel del 20 por ciento (a un salto del grado de armas de guerra).

2. Teherán acepta un límite en el número de centrifugadoras de enriquecimiento de uranio en la planta de Natanz. El número exacto no se ha decidido.

El número de máquinas para enriquecer uranio al 5 por ciento está todavía en discusión. No hay restricciones sobre las centrifugadoras que están generando a un menor nivel de pureza.

Las discusiones sobre este punto no se han concluido, ya que Washington quiere limitar el número de centrifugadoras avanzadas IR2 y IR1 en funcionamiento y Teherán está discutiendo en contra de esto.

3. Irán va a firmar el Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear-TNP, que permite a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica hacer visitas sin previo aviso a las instalaciones nucleares declaradas, cuando se sospeche que realizan operaciones prohibidas.

También permitirá a la AIEA instalar cámaras en las cámaras donde las centrifugadoras están girando, y no sólo las zonas en las que se deposita el uranio enriquecido.

También en este caso, no está claro si Teherán también estipulará que Israel firme el mismo protocolo y permitir las inspecciones a sus instalaciones nucleares.

4. Los EE.UU. y la Unión Europea levantarán poco a poco todas las sanciones.

El vínculo que el Presidente Obama hizo entre las vías de negociación iraníes y palestinas es desconcertante:

¿Implica que cuanto más tierras Israel devuelva a Cisjordani para un Estado Palestino, más fuerte se inclinará Irán a abandonar su programa de armas nucleares?

¿Estaba insinuando el presidente que si Israel está dispuesto a evacuar los asentamientos y llegar a un acuerdo de intercambio de tierras con los palestinos, estará tanto más dispuesto a usar la fuerza para apropiarse de un Irán con armas nucleares?

Si ese es el pensamiento del presidente, está dando al líder palestino Mahmoud Abbas, al aceptar o rechazar la extensión de las concesiones de Israel, el poder de determinar el final de las negociaciones nucleares de Estados Unidos con Irán.

¿Eso tiene sentido?

La interconexión de las dos cuestiones por parte de Obama, si es que se puede extrapolar esto de sus palabras, es contraproducente: Permitiría a Teherán continuar con su programa de armas nucleares, mientras suelta más consignas pacíficas para el público estadounidense y Benjamin Netanyahu se niega a sacar a Israel de importantes áreas de Judea y Samaria, y asesora a los palestinos a estar satisfechos con el control que tienen sobre siete ciudades de Cisjordania y su autonomía económica.

Enterrado bajo la avalancha verbal producida en dos días de trabajo en la ONU, fue una importante concesión diplomática lanzada por Obama a los pies de Irán: Su petición al Consejo de Seguridad de la ONU de exigir el cumplimiento de Siria con la prohibición internacional de las armas químicas como un gran desafío para la comunidad internacional.

Primero desvía el tema químico sirio a un lado al relegar al Congreso de EE.UU. la decisión sobre la intervención militar limitada de EE.UU.. Luego puso sobre la mesa un acuerdo ruso-estadounidense en Ginebra, y por último lo ha pasado a la ONU. Los rusos han dejado claro que van a bloquear cualquier medida del Consejo de Seguridad que obligue a Siria a explicar el incumplimiento de la prohibición de las armas químicas.

Así que el escurrir el bulto ha llegado a un callejón sin salida y el aliado de Irán, Bashar Assad queda fuera del alcance del gancho por haber usado gas venenoso contra su propio pueblo.

Fuente: Debkafile
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Tres mil prisioneros de seguridad palestinos en cárceles israelíes iniciaron una huelga de hambre el domingo para protestar por la muerte de Arafat Shalish Shahin Jaradat en la cárcel de Megido ayer, en medio de una ola de enfrentamientos en Cisjordania, que ha estado avivando las preocupaciones de Israel sobre una tercera Intifada palestina, o un levantamiento.

Funcionarios palestinos en la mañana del domingo advirtieron de que otro levantamiento popular se está ya de hecho produciendo, pero afirmó que los manifestantes se apegarán al camino de la no violencia.

"La muerte del preso es la culminación de una situación ya tensa", dijo a Maariv, Tarifas Kadoura, ex ministro de la Autoridad Palestina y cabeza del club de prisioneros palestinos. "Todos los incidentes revelan una tendencia clara: Que estamos frente a una tercera Intifada. Los presos en huelga de hambre y las manifestaciones de tensión, los enfrentamientos violentos en los que civiles palestinos son asesinados, y el proceso de paz congelado - todo indica que estamos sentados sobre un barril de dinamita.



"Puede muy bien ser que la muerte Jaradat sea la cerilla que encienda la mecha", agregó.

Jaradat murió de un aparente ataque cardíaco la tarde de ayer sábado, de acuerdo a la portavoz de la prisión, Weizman Sivan.

Tras el anuncio de la muerte de Jaradat, los presos se amotinaron brevemente en la cárcel de Ofer en Cisjordania. En Hebrón, manifestantes palestinos se enfrentaron con las fuerzas de seguridad, que los dispersaron con gases lacrimógenos. No se reportaron heridos.

Moustafa Barghouti, un prominente parlamentario de la Autoridad Palestina, también advirtió de una nueva Intifada, pero dijo que cualquier brote de violencia se debería a otro incidente ocurrido el fin de semana, cerca del asentamiento de Esh Kodesh, donde los colonos israelíes presuntamente dispararon a un palestino.

"Sufrimos constantemente el acoso de los colonos", dijo, citado por el diario. "Es obvio que los colonos fueron los que dispararon contra los palestinos. Pero ellos no tienen la culpa, el gobierno israelí tiene la culpa ... por darles el poder para mantener sus actividades terroristas".

Israel y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu serán los que "sufran las consecuencias de la intifada que estallará" debido al tiroeo, advirtió.

Colonos del puesto avanzado de Esh Kodesh negaron el sábado que fueran responsables de las heridas del hombre palestino durante los enfrentamientos cerca de la localidad cisjordana de Qusra, cerca de Nablus.

El funcionario palestino Jibril Rajoub negó las acusaciones de que la Autoridad Palestina avivara las protestas, y expresó su esperanza de que la cooperación con Israel evitará la violencia.

"Yo digo, en nombre de toda la dirigencia palestina que no vamos a iniciar un derramamiento de sangre", dijo a Radio Israel, afirmando el derecho de los palestinos a la "resistencia no violenta".

"Los extremistas de ambas partes" están detrás del reciente brote de enfrentamientos, dijo Rajoub, agrupando a la línea dura de los colonos israelíes y a los militantes de las organizaciones palestinas.

"Las pandillas de matones están llevando tanto a nosotros como [Israel] a una situación en la que todos seremos perdedores", dijo. "Quiero decir a todos los israelíes: Sus derechistas no atraerán al pueblo palestino a la violencia. Esperamos que haya una intifada conjunta, una primavera conjunta, entre los palestinos y los que en Israel creen en la paz y la coexistencia de dos Estados para dos pueblos", dijo.

La posición de la Autoridad Palestina era que las protestas deben permanecer no violentas y que no debería haber ningún cambio hacia el tipo de violencia que reinó durante la Segunda Intifada, aseveró.

Durante ese conflicto, que estalló en septiembre de 2000 y duró casi cinco años, unos 1.000 israelíes y más de 3.000 palestinos fueron asesinados.

"Ni una sola persona debe ser asesinada, no importa quién sea o cuales sean sus creencias", dijo Rajoub.

Pero a pesar de las garantías palestinas de no violencia, las autoridades israelíes temen que las protestas, que se reanudaron en varios puntos calientes en todo el domingo en Cisjordania, podrían ser un presagio de la violencia letal.

Binyamin Ben-Eliezer advirtió que los enfrentamientos no disminuirían sin un esfuerzo real por parte del primer ministro Benjamin Netanyahu para reavivar el proceso de paz.

"El tiempo para perder el tiempo ha terminado", dijo Ben-Eliezer a Radio Israel, y señaló que la próxima visita del presidente de EE.UU. Barack Obama probablemente indica una nueva presión de EE.UU. a Israel para alcanzar un acuerdo de paz.

El Primer ministro palestino Salam Fayyad dijo que estaba "conmocionado" por la muerte de Jaradat, el prisionero palestino. En una declaración emitida por su oficina pidió a las autoridades israelíes descubrir la "verdadera causa" de su muerte tan pronto como sea posible. La noche del sábado, funcionarios de defensa del establecimiento invitaron a la Autoridad Palestina a participar en el examen post-mortem de Jaradat.

Su muerte es vista como otra fuente de ira de los palestinos que ya han aumentado las manifestaciones en protesta por los prisioneros palestinos en poder de los israelíes, en especial cuatro que llevan un gran periodo de huelga de hambre, entre ellos uno cuya salud se está deteriorando rápidamente.

Fuente: Times of Israel
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Aspectos sobre una posible confederación entre un Estado palestino en Cisjordania y el Reino Hachemita fue el tema de conversación reciente del primer ministro Benjamín Netanyahu con el rey Abdullah de Jordania en Ammán, según revelan fuentes de Debka. Nada se ha decidido todavía y los dos líderes acordaron celebrar nuevas conversaciones en los próximos días.

Esta idea se ha convertido en un punto focal de las conversaciones en Amman, Washington y en los centros palestinos.

Netanyahu trajo algunas preguntas incisivas a la mesa de las altamente confidenciales conversaciones en el palacio Hachemita: Le preguntó al rey a qué grado de responsabilidad se compromete Jordania sobre el control de la seguridad de Cisjordania y en cuanto a la actividad de inteligencia. ¿Cuáles eran sus planes para extender ese control de Cisjordania a la Franja de Gaza? ¿Y cómo encajan las intenciones de Jordania en las medidas de seguridad exigidas por Israel en ambos territorios como parte de cualquier acuerdo con los palestinos?

De acuerdo con fuentes de EE.UU. y Jordania, el objetivo actual de la siguiente etapa de las negociaciones palestino-israelíes en los próximos meses sería un acuerdo provisional a largo plazo. Dejaría los conflictos básicos sobre las fronteras permanentes, Jerusalén, los refugiados palestinos y el futuro de los asentamientos israelíes en Judea y Samaria para una posterior ronda de negociaciones en un momento indeterminado en el futuro.

El establecimiento de una confederación palestino-jordana dejaría de lado las dificultades del reconocimiento recíproco - un estado palestino por parte de Israel y del Estado de Israel por parte de los palestinos como el estado nacional del pueblo judío. Jordania ha reconocido a Israel y las dos naciones mantienen relaciones diplomáticas plenas.



El órgano de gobierno de la Confederación, como tal, sería capaz de reconocer a Israel sin necesidad de una declaración pública palestina de aceptación. Del mismo modo, Israel se salvaría de tener que aceptar formalmente un Estado palestino y podría simplemente saludar a la nueva entidad y extender una garantía de cooperación que en la práctica se llevaría a cabo a través de Jordania o cualquier elemento árabe musulmán que participara en el movimiento.

A principios de diciembre, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas (Abu Mazen) secretamente aconsejó a ciertos líderes palestinos "a estar preparados para un nuevo proyecto de confederación con Jordania y otras partes de la comunidad internacional."

Él no mencionó esas partes. Fuentes de Debka revelan que se refería a Egipto, Turquía y Qatar - en otras palabras, los miembros del bloque de diplomáticos sunitas pro-estadounidenses establecidos en El Cairo el mes pasado en el curso de la operación militar de Israel en Gaza, Pilar de Defensa y en las negociaciones que llevaron a un alto el fuego entre Israel y Hamas.

Fuentes estadounidenses dijeron en su momento que Washington no era contrario a que otras naciones del Golfo Pérsico como Arabia Saudita añadieran su peso a la iniciativa de una confederación jordano-palestina y que estaba dispuesto, si se pusiera en marcha, a considerar el otorgamiento de las garantías de seguridad necesarias y de ayuda económica.

Al preguntarle por qué el proyecto no había figurado en el discurso político israelí, esas fuentes acusaron a los medios de comunicación israelíes de generar un clima hostil en la campaña electoral que representa a Netanyahu y a su partido como de extrema derecha nacionalista que siempre se niega a hablar de paz con los palestinos. Mostrar al primer ministro como tranquilamente preparándose para volver al camino de la paz después de la formación de su nuevo gobierno, suponiendo que gane en las elecciones del 22 de enero, echaría a perder su show. Netanyahu prefiere mantenerse al margen de sus acusadores.

Según fuentes árabes que participan en la nueva iniciativa, que ganó fuerza a partir de noviembre cuando la Asamblea General otorgó a los palestinos la condición de estado observador no miembro. Sobre la base de esta mejora, la Autoridad Palestina reclama la situación de un gobierno que represente a un Estado independiente y por lo tanto elegible para unirse a Jordania como socio de una confederación.

En esta configuración puede haber lugar para Hamas, que también se salvaría de tener que reconocer al Estado de Israel.

Por primera vez en su década de ofensivas de cohetes contra sus vecinos israelíes, los gobernantes de la Franja de Gaza de Hamas están escrupulosamente respetando el acuerdo de alto el fuego que alcanzaron con Israel. El gobierno de Netanyahu ha correspondido de manera sustancial con la flexibilización de las restricciones sobre los territorios. Y ahora, después de seis años, Israel esta semana está permitiendo que los materiales de construcción crucen hacia los territorios, incluyendo cemento y grava, retenidos hasta ahora para que no se utilizaran para construir los túneles de contrabando para el suministro de material militar para las organizaciones terroristas. El transporte público, incluidos los autobuses y camiones, también pronto pasarán líbremente a través de los pasos fronterizos y, por primera vez, también, un gran grupo de habitantes de Gaza se les permite asistir a ceremonias de Navidad de este año en la ciudad cisjordana de Belén.

Netanyahu parece haber decidido que las posibilidades de un nuevo brote de operaciones hostiles de la Franja de Gaza han disminuido. De hecho, hay una buena probabilidad de que Hamas pueda encontrar atractivo el proyecto de confederación que los gobernantes de Cisjordania, Fatah están a punto de conseguir con Jordania y se dejen unir a la iniciativa por Egipto y Qatar.

Hay más indicios de que el proyecto de confederación está en movimiento. El profesor palestino con sede en EE.UU. y periodista, Daoud Kuttab, escribiendo en The Atlantic el 27 de diciembre, informó de que los asesores más cercanos del rey Abdullah son partidarios de la idea de confederación, es decir restaurar a Jordania al control sobre Cisjordania, que tenía antes de 1967.

Kuttab va atrás en la historia para citar a Khalaf Salah (Abu Iyad), el líder terrorista que Israel eliminó en Túnez en enero de 1991, cuando dijo: "Lo que los palestinos querían eran cinco minutos de independencia y luego aceptarían alegremente una confederación con Jordania."

Curiosamente, esta frase es cada vez más citada por los medios árabes y occidentales.
Además, fuentes estadounidenses y árabes revelan que el primer ministro turco Tayyip Erdogan se ha comprometido profundamente con ese paso. Dicen que este compromiso se manifiesta en parte por su consentimiento de abanonar el boicot de Ankara sobre la cooperación con Israel en el marco de la OTAN y que más evidencias de la restauración de los lazos entre Estados Unidos, Turquía e Israel están aún por llegar.

El 23 de diciembre Debka informó en exclusiva que Israel y los palestinos habían acordado reanudar las negociaciones de paz en marzo, tan pronto como Netanyahu, que generalmente se espera que gane las elecciones de enero, haya reunido a su nuevo gobierno.

La oficina del primer ministro en Jerusalén se apresuró el jueves a negar los informes de que planeaba invitar a la líder de la oposición y ex ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni a unirse al próximo gabinete en su antiguo trabajo como principal negociadora en las conversaciones con los palestinos. Según nuestras fuentes, Netanyahu se ha reservado ese papel para sí mismo.

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El ex primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que su país no tiene motivos para oponerse al reconocimiento de Palestina como Estado observador, palabras que algunos expertos no aceptan.

El analista Basem Tajeldine, cree que las perspectivas de Palestina provocan desesperación en el liderazgo del país hebreo y que ha quedado demostrada con la reciente agresión contra Gaza.

“Esta última agresión de Israel contra Gaza podríamos interpretarla como medida de desespero ante esa realidad que se le aproxima”, dijo el experto.

Detalló que cuando Palestina pase a ser Estado observador en la Asamblea General, podría acudir posteriormente a la Corte Penal Internacional “para que sean juzgados por crímenes de guerra los líderes militares israelíes que han perpetrado por más de 65 años actos de genocidio contra el pueblo palestino”.



Este jueves Palestina espera con optimismo el voto de la Asamblea General de la ONU sobre la elevación de su estatus a observador en el organismo, pese a la oposición de EE.UU. e Israel. La votación se lleva a cabo el en Día Internacional de Solidaridad con Palestina.

El origen de esta larga crisis se remonta al inicio del siglo XX, cuando la pertenencia de las tierras palestinas provocó numerosos choques entre los árabes y los judíos que llegaban a esta zona. Ambos pueblos la consideraban como su patria histórica.

En el año 1947 la ONU elaboró un plan que proponía dividir la región de Palestina en dos Estados: uno hebreo y otro árabe. Jerusalén se habría convertido entonces en una unidad administrativa independiente bajo control internacional. Al final, sólo Israel apareció en el mapa, mientras que no llegó a formarse un Estado palestino.

Esta iniciativa de las Naciones Unidas fue rechazada drásticamente por los países árabes e Irán. Como resultado, en los territorios palestinos estalló una guerra. Tras el conflicto bélico de 1948, el 40% de éstos pasó a Israel, el 60% a Egipto y Jordania. Esto motivó que más de 300.000 palestinos se vieran obligados a marcharse.

En un afán por recuperar lo perdido, en 1964 se crea la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), de la cual saldría el futuro presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasir Arafat Pero la liberación palestina no llegó a hacerse realidad: en 1967 las tropas del país hebreo emprendieron una ofensiva, empezando de esta manera la Guerra de los Seis Días. Así, la mayoría de las tierras árabes de la zona resultaron ocupadas por Israel, aumentando su superficie en cinco veces, aunque después tuvo que ceder algunos de esos territorios.

Pese a las numerosas negociaciones que han tenido lugar desde los años 70, Israel siguió controlando militarmente parte del territorio palestino. La construcción de un muro, por parte del Gobierno del país hebreo en Cisjordania, solo echó más leña al fuego. A finales del siglo XX, el anhelado proceso de paz se paralizó y hasta la fecha no ha podido ser restablecido. No obstante, las autoridades palestinas no desisten en sus intentos de forjar un Estado propio.

“Como presidente de Palestina y presidente del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina presento a su excelencia, secretario general de la ONU Ban Ki-moon, la solicitud de Palestina de su ingreso como futuro miembro de la ONU. Esta es una copia de la petición”.

Este mensaje de Mahmud Abbas a la comunidad internacional el año pasado dio nuevas esperanzas a la nación palestina. La petición logró el apoyo de la mayoría de los Estados miembros del organismo, entre ellos, los países latinoamericanos.

Sin embargo, la propuesta aplaudida por la mayoría en la Asamblea General, al final resultó vetada por EE.UU. en el Consejo de Seguridad. Según Washington, esta decisión se debió a las acciones unilaterales de las autoridades de la Autonomía.

Y ahora un intento más. El estatus de Estado observador le permitiría dar el siguiente paso en el largo camino hacia su ansiada meta.

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De su boca jamás ha salido el nombre de Israel pero este miércoles el presidente egipcio Mohamed Mursi se convirtió en el padrino y centinela de la tregua entre israelíes y palestinos. Su palacio cairota, la torre de marfil desde la que Hosni Mubarak colaboró con Tel Aviv para asfixiar a la Gaza de Hamas, es el nuevo cuartel de la diplomacia de Oriente Próximo.

"Es una victoria parcial de Mursi. Le hubiera gustado tener la exclusividad para presentar un acuerdo mediado en El Cairo por Egipto, Qatar y Turquía y apoyado por Estados Unidos", matiza el politólogo Ghanem Nuseibe en declaraciones a ELMUNDO.es. La tregua, anunciada por los jefes de la diplomacia egipcia y estadounidense en una rueda de prensa conjunta, pone fin a ocho días de violenta escalada que se ha cobrado la vida de 155 palestinos y cinco israelíes.

Y ese pequeño paso –apenas empezar a desatar el nudo gordiano de un conflicto enquistado- coloca a Egipto en la arriesgada y ambiciosa posición de ser garante del porvenir del armisticio. Mursi, el primer presidente civil e islamista del país, cumple desde las 21.00 horas del miércoles (20.00 en España) el papel de árbitro que vigila el cese de las agresiones: Ni más cohetes de las milicias palestinas sobre el sur de Israel ni más bombardeos israelíes sobre el cielo de Gaza.

Mursi alcanza este lugar destacado y comprometido después de que El Cairo sirviera de centro de operaciones para unas intensas negociaciones indirectas. Su diplomacia, aplaudida por Barack Obama y el líder de Hamas Jaled Meshal, ha logrado una difícil pirueta: Ejercer su influencia sobre el movimiento islamista palestino -una costilla de los Hermanos Musulmanes a los que pertenece el 'rais'- y ganarse la confianza de un Israel receloso de su triunfo electoral el pasado junio.



Alejamiento de Irán

Arrancar el 'sí' de Hamas, que celebró como victoria propia un acuerdo que establece la reapertura de todos los pasos fronterizos, puede marcar también el principio del regreso a los orígenes. "Hamas está yendo cada vez hacia el paraguas de la Hermandad egipcia. Se está convirtiendo en la rama palestina de la Hermandad en lugar de ser únicamente un grupo de resistencia afín a la Hermandad", sostiene el analista.

Un movimiento sincronizado con el alejamiento de Hamas a la teocracia iraní. "Durante años –agrega Nuseibe- vieron esas relaciones con más necesidad que interés. Y ahora que la Hermandad es el partido gobernante en Egipto, Hamas tiene la confianza para regresar a su techo ideológico natural".

En los despachos de Tel Aviv, Mursi también gana enteros. No escatimó palabras para culparles de haber encendido la llama de la discordia con "la farsa de la agresión israelí", en referencia a la operación militar 'Pilar Defensivo'. Pero, publicitada su condena, se entregó a la faena de buscar la paz. Desfilaron por su corte el primer ministro turco, el emir de Qatar, la secretaria de Estado americana, el secretario general de la ONU, el ministro de Exteriores alemán y cancilleres árabes.

Y acalló a quienes vaticinaban que haría añicos el tratado de paz suscrito en 1979 con el "enemigo sionista". Lejos del tijeretazo, el Egipto de Mursi –con los servicios secretos muñendo el pacto entre bastidores- asumió "la responsabilidad y el liderazgo que siempre han hecho de este país uno de los pilares de la estabilidad y la paz regionales", como reconoció Hillary Clinton.

La amenaza de la incursión israelí

A diferencia de lo que ordenó Mubarak en 2008, su sucesor abrió el paso de Rafah cerrado desde el ataque del pasado agosto para evacuar a los heridos. Envió de emisario a Gaza al primer ministro, que se fotografió compungido con el cadáver de un niño palestino entre sus brazos. Y terminó colaborando a brazo partido con Estados Unidos, que tampoco ocultó su alianza con Israel al insistir en su derecho a defenderse.

El artífice del alto ha suspendido la amenazante movilización de decenas de miles de reservistas israelíes. Y ha alejado una incursión terrestre que habría desatado un terremoto en la calle árabe; abierto el camino hacia la ruptura de relaciones de El Cairo con Tel Aviv; y forzado una respuesta más severa de Amán, el último aliado árabe de Israel. Mursi ha ahorrado además las vidas que habrían segado las balas.

Pero juega con fuego, porque no es solo hacedor del documento sino también su garante. Si el armisticio resulta un fiasco, su crédito internacional también se resentirá. Y, en un país en plena mudanza y patas arriba, la diplomacia de Mursi recorrerá la corta distancia que separa el triunfo del fracaso.

Si sucede, tal vez comparta purgatorio con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina Abu Mazen, el gran derrotado de la tregua. "Ha brillado por su ausencia pese a que Clinton y Ban Ki-moon querían aparentar lo contrario visitándole en Ramala. El hecho es que es la primera vez que se firma un acuerdo entre Israel y Palestina con la ausencia total de la ANP", concluye Nuseibe.

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¿Tuvo dudas antes de apretar el gatillo? "Había leído todas las páginas del dossier de información sobre él. Abu Yihad estaba relacionado con actos horrendos contra civiles. Estaba condenado a morir. Le disparé sin dudarlo", contesta Nahum Lev, el oficial israelí encargado en el terreno (Túnez) de la operación que mató a Jalil al-Wazir. O como aún es conocido 24 años después, Abu Jihad. Su nombre de guerra.

En la primera confesión de un testimonio israelí sobre la autoría de la muerte del cabecilla de la OLP y número dos del líder palestino Yasir Arafat, Lev concedió una entrevista al periodista Ronen Bergman en agosto del 2000, antes de morir en un accidente con su motocicleta. Tras meses de gestiones del diario Yediot Ajaronot ante la censura militar, ésta permite ahora adentrarse en la operación efectuada por la unidad de élite del Ejército (Sayeret Matcal) y la "unidad de operaciones" del Mosad (Cesarea).

Una compleja misión en el corazón de un país árabe enemigo para matar al que Bergman define como "el planificador y arquitecto de graves ataques terroristas de la OLP contra Israel durante muchos años". Tras el asesinato de Abu Yihad, las acusaciones se dirigieron hacia el Mosad. Un secreto a voces y a tiros con silenciador que se convierten hoy en confirmación.



15 abril 1988. Camuflados en la oscuridad y a bordo de lanchas de la unidad de de la Fuerza Naval (Shayetet 13), 26 miembros de Sayeret Matcal llegaron a las costas de Túnez, sede del cuartel general de la OLP. Agentes del Mosad les esperaban para completar una misión que había sido ensayada "de forma detallada" en el norte de Israel. Lev -número dos de Sayeret Matcal- lideraba un grupo de ocho soldados que debía abrir el camino y penetrar en el edificio donde estaba Abu Yihad.

"El coche se paró a medio kilómetro de la casa y los soldados bajaron. Lev y un soldado disfrazado de mujer avanzaron como una pareja en un paseo nocturno. Lev llevaba en una mano una gran caja de bombones mientras escondía la otra. No contenía chocolates sino una pistola con silenciador. Lev se acercó al primer guardaespaldas y le mató", cuenta Bergman.

Lev recuerda: "En esos momentos estaba tan concentrado en la misión que no tenia miedo. Sólo quería que todo saliera bien".

El comando de Lev irrumpió en el edificio y mató al segundo guardia. En ese momento apareció un hombre. Entonces no sabían que era simplemente el jardinero tunecino. "Me dio mucha pena ya que realmente no había hecho nada. Pero en estas misiones hay que asegurarse que toda resistencia potencial sea neutralizada", afirma

Tras los disparos de otro soldado, Lev se colocó enfrente de Abu Yihad. "Me pareció que tenía una pistola en la mano. Le disparé una larga ráfaga teniendo mucho cuidado de no herir a su esposa que había llegado al lugar. Está muerto. Otros soldados se cercioraron de que estaba muerto disparándole", explica Lev en una entrevista efectuada hace doce años.

La operación fue posible gracias a la información de por los servicios secretos. "El Mosad actuaba en Beirut, Siria o Europa pero nunca estuvo en Túnez por lo que Abu Yihad se sentía seguro. Nunca pensó que llegaríamos hasta allí", afirma.

Ya de regreso en Israel, Lev fue condecorado con la medalla del valor del Ejército. Algo que nunca entendió. "Lo que hubo fue una planificación puntualizada y el cumplimiento de los detalles más pequeños. Es importantísimo y creo que tuve una parte importante pero ¿qué tiene que ver esto con el valor?"

La carpeta con la 'hoja de servicios' de Abu Yihad en la sede del Mosad explicaba la protección que, pese a su oposición, le rodeaba. Los organismos de seguridad israelíes cifran en 125 civiles y soldados muertos en acciones ejecutadas o planeadas por Abu Yihad. Entre ellos, el atentado del autobús en el norte de Israel que acabó con la muerte de 38 personas en el 78.

Israel le consideraba el jefe militar de la OLP, una figura clave en la alianza- en ese momento incipiente -con el grupo chii Hizbulá y uno de los artífices de la primera Intifada en los territorios ocupados.

Como Arafat, Abu Yihad sabía que el Mosad le perseguía. Sólo era cuestión de esperar el permiso del primer ministro de turno y posteriormente la oportunidad y el lugar.

Asumiendo los riesgos de una cadena de atentados como represalia, el primer ministro Isaac Shamir tomó la decisión apoyada por su titular de Defensa Isaac Rabin. La operación fue dirigida por el entonces jefe del Estado Mayor, Dan Shomron, y un ex responsable de Sayeret Matcal, Ehud Barak.

El atentado contra un autobús de empleados de la central nuclear de Dimona impulsó la decisión final. "Nos ha enviado Abu Yihad", dijo uno de los agresores antes de ser abatido. Allí se encendió la luz verde de la operación que finalizó en la madrugada tunecina del 16 de abril.

En ese momento, el hijo de Abu Yihad, Jihad al Wazir, tenía 23 años y trabajaba en Estados Unidos. "Israel convirtió a mi padre en un héroe", dijo. La familia y la OLP que en esos tiempos mantenía una guerra sin cuartel con los israelíes, nunca dudaron de la autoría de una acción confirmada hoy al detalle.

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La agencia cultural de las Naciones Unidas, la UNESCO, se ha visto obligada a suspender todos sus programas de gasto hasta el final del año después de que Estados Unidos retirara su financiación, dijo este jueves su directora general.


En un discurso ante diplomáticos de la UNESCO, Irina Bokova dijo que la agencia afronta un déficit de financiación de $ 65 millones (47 millones de euros) y tendría que poner fin a todas sus actividades, tras una disputa con Washington sobre la pertenencia de Palestina.


"Este déficit corresponde a la suma debida por los Estados Unidos para el año 2011. Los Estados Unidos tienen la costumbre de pagar su contribución a final de año por razones de su propio calendario de presupuesto," dijo.


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El Ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman, dijo el domingo que
habría "consecuencias duras" si las Naciones Unidas aprueban la solicitud de un estado palestino.

Lieberman no especificó que acción tomaría Israel si el organismo mundial respalda la solicitud presentada el viernes por el presidente palestino Mahmoud Abbas en la Asamblea General de la ONU.

En el pasado, Lieberman ha sugerido cortar las relaciones con la Autoridad Palestina de Abbas, que ejerce una autonomía limitada en la Cisjordania ocupada por Israel, si gana el reconocimiento sin un acuerdo de paz con Israel.

El más cercano aliado de Israel, los Estados Unidos, ha dicho que podría bloquear la resolución, lo que significa que un Estado palestino en las Naciones Unidas no alcanzaría la plena adhesión.


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Esta es una semana importante para los palestinos y una gran semana para la humanidad. Si va a terminar siendo un gran paso adelante todavía está por verse.

Una encuesta de la BBC publicada revela que hay una gran mayoría a favor de admitir el Estado de Palestina ante las Naciones Unidas - en Europa, en China y en todas las naciones musulmanas. Incluso en los EEUU hay una gran mayoría a favor.

Los EEUU parecen firmes en que harán uso de su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. No es que el presidente Barack Obama no esté de acuerdo con el impulso de los palestinos para que se les reconozca, se debe a que teme a la presión (no representativa) judía y a la pérdida de votos y el dinero que le pueden aportar. Los europeos siguen siendo equívocos, aunque hay fuertes voces europeas tratando de empujar a la Unión Europea hacia el "sí".

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Esta semana debería marcar
el fin del llamado proceso de paz y de la "solución de dos estados". Pase lo que pase en las Naciones Unidas, el juego ha terminado, y una transición a algo totalmente distinto ya está en marcha.

Este mes se cumplen 18 años desde la firma de los Acuerdos de Oslo, y la declaración de la parte palestina de que reconoce el derecho de Israel a existir. A cambio, Israel reconoció la legitimidad de la OLP para representar a los palestinos. Ese fue el intercambio, y esta asimetría ha dado forma al "proceso de paz" desde entonces.

Otro aniversario este año es el de los 20 años desde la Conferencia de Madrid, que dio a luz a los Acuerdos de Oslo. Dos décadas de negociaciones y de "autonomía temporal", dos décadas de colonización israelí, construccion del Muro, y de toma de decisiones. Pero para entender mejor por qué esto es, como Ali Abunimah lo llamó, la muerte de la solución de dos estados, recordemos una frase corta usada por el ministro israelí Netanyahu la semana pasada haciéndose eco de las palabras del ex primer ministro Yitzhak Rabin.

Hablando en la ONU sobre la iniciativa de los palestinos, Netanyahu dijo: "Mientras sea cualquier cosa menos de un estado, estoy dispuesto a hablar de ello". Aquí está el enfoque de Israel tras décadas de negociaciones y "compromisos" resumido en pocas palabras.

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La guerra política entre Israel y los palestinos entra en su fase crítica hoy, con el inicio de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Ambas partes esperan que la batalla va a permanecer allí, en Nueva York, en lugar de trasladarse a los puestos de control y a los asentamientos de Cisjordania. La violencia en Ramallah y en Psagot, en Naplusa y Yitzhar, arrojan una sombra sobre el proceso de paz y ponen en duda el grado de control de la Autoridad Palestina sobre el territorio - el control que es muy importante para la Autoridad Palestina demostrar en este momento.

Hoy, dos días antes de que el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, se espera que presente una solicitud formal de un voto del Consejo de Seguridad sobre la aceptación de Palestina como miembro de la ONU número 194, la Autoridad Palestina iniciará la celebración de mítines y marchas de apoyo a la medida a lo largo y ancho de Cisjordania. 



En los últimos días, durante sus frecuentes conversaciones con los comandantes de las Fuerzas de Defensa de Israel en el territorio, altos funcionarios palestinos han reiterado su intención de controlar las manifestaciones y mantenerlas dentro de las grandes ciudades, lejos de los puntos de fricción con Israel. La manifestación principal hoy se llevará a cabo frente a la Mukata, sede del gobierno de la AP en Ramallah. Los estudios en las escuelas y universidades palestinas en Cisjordania, así como el trabajo en las oficinas del gobierno de la AP, se detendrá a las 10 am.

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A la luz de la petición de un estado palestino en la ONU la próxima semana, CJPME ha preparado un documento de
preguntas frecuentes para analizar este importante desarrollo de acontecimientos. Muchos creen que la entrada de Palestina en la ONU puede ayudar a reactivar las negociaciones estancadas, y puede ayudar a aumentar la protección de los derechos humanos de los palestinos. Por favor, lea a continuación:

¿Que es lo que buscan los Palestinos?

Los palestinos buscan el estatus de miembro de las Naciones Unidas, probablemente este septiembre de 2011.

¿El ser miembro de la ONU confiere "la condición de Estado"?

No específicamente.
Según el derecho internacional se reconocen los criterios de la condición de Estado a: (1) una población permanente, (2) un territorio definido, (3) un gobierno, (4) la independencia. Palestina cumple con todos estos criterios, aunque no hay acuerdo sobre sus fronteras - Israel fue admitido en la ONU a pesar de las disputas sobre sus fronteras. En cuanto a la independencia, el término se define como la capacidad de entrar en relaciones con otros estados - Palestina ha demostrado algo. 

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El Consejo Internacional de Parlamentarios Judíos, en cooperación con el Congreso Judío Mundial y el Parlamento israelí, promueve el diálogo, los principios de la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley. Sus miembros incluyen a legisladores de todo el mundo, con capacidad para apoyar a Israel y promover "una paz duradera en el Medio Oriente." Para fomentar la resolución originada en Jerusalén de llamar la atención internacional, expresar sus inquietudes y movilizar la conciencia pública sobre
los peligros del intento anticipado de la Autoridad Palestina de buscar una Declaración Unilateral de Independencia (UDI), los miembros del ICJP se reunirá con líderes de la comunidad diplomática internacional en Nueva York y Washington, DC, para discutir el tema y hacer hincapié en la importancia de, y la necesidad de negociaciones directas para crear "Dos Estados para Dos Pueblos".

"Es," dijo el político canadiense y profesor Irwin Cotler al Algemeiner, "urgente y necesario  oponerse a la UDI - que
sólo servirá para socavar el proceso de paz y es un asalto al derecho internacional, las Naciones Unidas, el pueblo palestino e Israel. Llevar tal resolución a la ONU perjudica los derechos de los palestinos."

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El reconocimiento del Estado palestino podría, en teoría, llevar a las autoridades israelíes  en repetidas ocasiones ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya por las reclamaciones en cuanto a su política de asentamientos en Cisjordania, dicen los expertos legales.

De acuerdo con el Estatuto de la Corte Penal, la transferencia directa o indirecta de población de un ocupante al territorio ocupado constituye crimenes de guerra.


"La jurisdicción de la Corte Penal Internacional en La Haya es una jurisdicción complementaria, lo que significa que el tribunal no va a intervenir en los casos en que una denuncia de crímenes de guerra está siendo investigado por Israel y que los responsables sean procesados", explicó el profesor Robbie Sabel, un ex asesor jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores y experto en derecho internacional.

"Pero
en casos en los que Israel no esté llevando a cabo una investigación de crímenes de guerra y no esté tratando de determinar la culpabilidad del acusado, el tribunal puede participar", dijo.
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Los palestinos están decididos a acercarse a la ONU a finales de este mes para demandar la
entrada como miembro de pleno derecho del Estado independiente de Palestina en Cisjordania.

Unos 140 países apoyan una resolución de las Naciones Unidas en la que la Asamblea General reconozca a Palestina, dijo el domingo un alto funcionario de la Autoridad Palestina.

"Alrededor de 140 países votarán a favor de un Estado independiente de Palestina en las reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que comenzará el 23 de septiembre", dijo Nabil Shaath, un alto negociador, en una conferencia de prensa en Ramallah.

Dijo que su número estimado es el resultado del maratón de visitas que los líderes palestinos han hecho en todo el mundo durante los últimos meses.