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En este nuevo y original análisis, Thierry Meyssan expone las causas geopolíticas del fracaso de la guerra contra Siria y los verdaderos objetivos de la supuesta guerra contra el Emirato Islámico. Este artículo resulta especialmente importante para quien aspire a entender el panorama de las relaciones internacionales en este momento y la cristalización de los conflictos en el Levante (Irak, Siria y Líbano).

En este momento estamos viendo la tercera crisis que tiene lugar en el bando de los agresores desde el inicio de la guerra contra Siria.

- En junio de 2012, durante la conferencia Ginebra I, que debía iniciar el regreso a la paz y organizar una nueva repartición del Medio Oriente entre Estados Unidos y Rusia, Francia –donde Francois Hollande acababa de ganar la elección presidencial– planteó una interpretación restrictiva del comunicado final de aquel encuentro. Y después organizó la reanudación de la guerra, con la complicidad de Israel y Turquía y con el apoyo de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del director de la CIA David Petraeus.

- Cuando el presidente Barack Obama sacó del juego a Hillary Clinton y David Petraeus, Turquía, junto con Israel y Francia, organizó el ataque químico en las afueras de Damasco, atribuyéndolo a Siria. Pero Estados Unidos se negó a dejarse arrastrar a una guerra punitiva.

- En una sesión secreta del Congreso realizada en enero de 2014, Estados Unidos impuso la aprobación del financiamiento y la entrega de armamento a Daesh [1], grupo yihadista al que se le asignó la misión de invadir la parte sunnita de Irak y la parte de Siria donde viven los kurdos. El objetivo era dividir esos dos grandes Estados. Francia y Turquía armaron entonces al grupo representante de al-Qaeda en Siria (el Frente al-Nusra) para que atacara a Daesh y lograr así que Estados Unidos volviera al plan inicial de la coalición. Al-Qaeda y Daesh se reconciliaron en mayo de 2014, como resultado de un llamado de Ayman al-Zawahiri en ese sentido, y actualmente Francia y Turquía siguen sin sumarse a los bombardeos de la coalición estadounidense.



En general, en la coalición de los llamados «Amigos de Siria», que en julio de 2012 contaba «un centenar de Estados y organizaciones internacionales», hoy sólo quedan 11 países. Por su parte, la coalición formada contra Daesh cuenta oficialmente «más de 60 Estados», pero lo que estos tienen en común es tan poca cosa que la lista se mantiene en secreto.

Intereses muy diferentes

La coalición se compone en realidad de numerosos Estados que persiguen cada uno sus propios objetivos muy específicos, al extremo que no logran ponerse de acuerdo sobre un objetivo común. Podemos distinguir 4 fuerzas:

- Estados Unidos quiere controlar los hidrocarburos de la región. En el año 2000, el National Energy Policy Development Group (NEPDG) presidido por Dick Cheney había identificado –gracias a imágenes satelitales y datos provenientes de prospecciones– las reservas mundiales de hidrocarburos y había observado las inmensas reservas de gas existentes en Siria. Durante el golpe de Estado militar que se produjo en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, Washington decidió atacar sucesivamente 8 países (Afganistán, Irak, Libia, Líbano y Siria, así como Sudán, Somalia e Irán) para apoderarse de sus riquezas naturales. El estado mayor estadounidense adoptó entonces el plan de rediseño del «Medio Oriente ampliado», que también incluye el desmantelamiento de Turquía y Arabia Saudita, y el Departamento de Estado creó al año siguiente su departamento MENA para organizar las «primaveras árabes».

- Israel defiende sus propios intereses nacionales: a corto plazo el Estado hebreo prosigue su campaña de expansión territorial. Simultáneamente y sin esperar a controlar todo el espacio entre los dos ríos (el Nilo y el Éufrates) Israel también espera controlar todo el conjunto de la actividad económica de la zona, incluyendo –por supuesto– los hidrocarburos. Para garantizar su propia protección en esta era de misiles, Israel espera simultáneamente hacerse del control de una zona de seguridad a lo largo de su frontera (en este momento, ha expulsado a los cascos azules de la frontera del Golán, reemplazándolos por al-Qaeda) y neutralizar por otra parte los ejércitos de Egipto y de Siria sorprendiéndolos de revés (despliegue de los misiles Patriot de la OTAN en Turquía y creación de un Kurdistán en Irak y así como de Sudán del Sur).

- Francia y Turquía persiguen el sueño de la restauración de sus respectivos imperios. Francia espera obtener un mandato sobre Siria, o al menos sobre una parte de ese país. Para eso creó el Ejército Sirio Libre y le entregó la bandera verde, blanca y negra con las tres estrellas utilizada en tiempos del mandato francés en Siria. Mientras tanto, Turquía espera restaurar el Imperio otomano. Desde septiembre de 2012, Ankara designó un wali encargado de administrar lo que ya consideraba una provincia. Los proyectos de Turquía y Francia son incompatibles dado que el Imperio otomano había admitido que algunas de sus provincias fueran administradas con otras potencias coloniales.

- Para terminar, Arabia Saudita y Qatar saben que sólo pueden lograr sobrevivir poniéndose al servicio de Estados Unidos y combatiendo los regímenes laicos, cuyo único representante en la región es precisamente la República Árabe Siria.

Evolución de la coalición

Esas 4 fuerzas sólo lograron colaborar entre sí durante la primera parte de la guerra –desde febrero de 2011 hasta junio de 2012. Se trataba, en efecto, de una estrategia de 4ª generación: varios grupos de fuerzas especiales organizaban incidentes y emboscadas aquí y allá, mientras que las televisiones atlantistas y de los países del Golfo iban creando la imagen de una dictadura alauita que reprimía una revolución democrática. Las sumas invertidas y la cantidad de soldados desplegados no eran gran cosa y cada uno de los participantes creía que después del derrocamiento de la República Árabe Siria podría arreglárselas para sacar el mayor provecho a expensas de las otras fuerzas.

Sin embargo, a principios de 2012, la población siria comenzó a dudar de las televisiones que aseguraban que el presidente Bachar al-Assad era un torturador de niños y que el derrocamiento de la República Árabe Siria daría paso a un régimen confesional al estilo libanés. El asedio impuesto a los takfiristas del emirato islámico de Baba Amro ya se veía como el preludio del fracaso de la operación. Francia negoció entonces una salida de la crisis y la liberación de los oficiales franceses que habían caído prisioneros. Estados Unidos y Rusia negociaron para tomar los lugares del Reino Unido y de Francia y repartirse toda la región, como Londres y París lo habían hecho en 1916 con los acuerdos Sykes-Picot.

Y desde aquel momento nada ha funcionado bien en el seno de la coalición. Sus sucesivos fracasos indican que no puede ganar.

En julio de 2012, Francia celebraba con bombo y platillo en París la reunión más importante de la coalición y reanudaba la guerra. El discurso del presidente francés Francois Hollande había sido redactado en inglés, probablemente por los israelíes, y traducido al francés para que lo leyera el presidente de Francia. La secretaria de Estado Hillary Clinton y el embajador estadounidense Robert S. Ford (formado por John Negroponte [2]) emprendían la mayor guerra secreta de la historia. Al igual que en Nicaragua, ejércitos privados reclutaban mercenarios y los enviaban a Siria. Pero esta vez los mercenarios contaban con una formación ideológica cuyo objetivo eran la creación y entrenamiento de las hordas de yihadistas. El Pentágono perdía el control de las operaciones, control que pasó a manos del Departamento de Estado y la CIA. El costo de la guerra ya alcanzaba proporciones colosales. Pero ese costo no lo asumieron Estados Unidos, Francia ni Turquía sino Arabia Saudita y Qatar.

Según la prensa atlantista y los medios de las monarquías del Golfo, algunos miles de extranjeros acudieron así en ayuda de la «revolución democrática siria».

Pero en Siria «la revolución democrática» no aparecía por ningún lado. Lo que sí podía verse eran grupos de fanáticos que gritaban eslóganes como «¡Revolución pacífica: los cristianos a Beirut, los alauitas al hueco!» [3] y «¡No al Hezbollah! ¡No a Irán! ¡Queremos un presidente temeroso de Dios!» [4]. Según el Ejército Árabe Sirio, a Siria llegaron no algunos miles sino 250 000 yihadistas entre julio de 2012 y julio de 2014.

Sin embargo, al día siguiente de su reelección, Barack Obama obligaba al general David Petraeus a renunciar a su cargo como director de la CIA y descartaba mantener a Hillary Clinton como miembro de su nueva administración. Así que, a inicios de 2013, la coalición se reducía prácticamente a Francia y Turquía mientras que Estados Unidos hacía lo menos posible. Por supuesto, era el momento que el Ejército Árabe Sirio esperaba para iniciar su inexorable reconquista del territorio.

En Siria, Francois Hollande y Recep Tayyip Erdogan, Hillary Clinton y David Petraeus pretendían derrocar la república laica e imponer un régimen sunnita, que habría estado bajo la administración directa de Turquía pero que incluiría altos funcionarios franceses, un modelo heredado del final del siglo XIX pero que no presentaba interés de ningún tipo para Estados Unidos.

Barack Obama y sus dos secretarios de Defensa Leon Panetta y Chuck Hagel, abrigan una visión política radicalmente distinta. Panetta fue miembro de la Comisión Baker-Hamilton y Obama fue electo en función del programa de esa comisión. Según ellos, Estados Unidos no es ni debe ser una potencia colonial en el sentido mediterráneo del término. O sea, Estados Unidos no debe plantearse el control de un territorio mediante la instalación de colonos. En relación con lo que se obtuvo, el experimento de la administración Bush resultó extremadamente costoso y por lo tanto es algo que no debe repetirse.

Después de que Turquía y Francia trataran de empujar Estados Unidos a emprender una gran campaña de bombardeos contra Siria con la puesta en escena del ataque químico del verano de 2013, la Casa Blanca y el Pentágono decidieron retomar la iniciativa. Así que en enero de 2014, la Casa Blanca y el Pentágono convocaron el Congreso de Estados Unidos en una reunión secreta y lo obligaron a votar una ley secreta que aprobaba un plan para dividir Irak en 3 Estados así como la secesión de la zona kurda de Siria. Para ello decidieron financiar y armar un grupo yihadista capaz de hacer lo que las fuerzas armadas de Estados Unidos no pueden hacer porque el derecho internacional no lo permite: una limpieza étnica.

Barack Obama y sus ejércitos no se plantean el rediseño del «Medio Oriente ampliado» como un objetivo en sí sino únicamente como una manera de controlar los recursos naturales. Y utilizan un concepto clásico: el principio de «divide y vencerás», no para crearse puestos de reyes y presidentes en nuevos Estados sino para proseguir con la política que Estados Unidos ha venido aplicando desde los tiempos de la administración de Jimmy Carter.

En su discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el 23 de enero de 1980, el entonces presidente Jimmy Carter planteaba la doctrina que lleva su nombre: Estados Unidos considera que los hidrocarburos del Golfo son indispensables para su economía y que por lo tanto le pertenecen. Así que cualquier forma de poner en duda ese axioma será considerada «un acto contra los intereses vitales de los Estados Unidos de América y ese acto será rechazado con todos los medios necesarios, incluyendo el uso de la fuerza militar». Con el tiempo, Washington se ha dotado del instrumento necesario para aplicar esa política –el CentCom– y ha extendido su zona vedada hasta el Cuerno de África.

A partir de lo anterior, la actual campaña de bombardeos de la coalición ya no tiene nada que ver con la voluntad inicial de derrocar la República Árabe Siria. Tampoco tiene relación alguna con la supuesta «guerra contra el terrorismo». Sólo busca defender los intereses económicos exclusivos de Estados Unidos, incluso en caso de que eso implique la creación de nuevos Estados aunque no obligatoriamente recurriendo a ello.

En este momento, unos cuantos aviones de Arabia Saudita y Qatar prestan al Pentágono una ayuda puramente simbólica, pero ni Francia ni Turquía lo están haciendo. El propio Pentágono dice haber realizado más de 4 000 misiones aéreas en las que habrían muerto sólo un poco más de 300 combatientes del Emirato Islámico. Si nos atenemos al discurso oficial, eso representa más de 13 misiones aéreas y ni se sabe cuántas bombas y misiles para matar un solo yihadista. Se trataría entonces de la campaña aérea más costosa y más ineficaz de toda la Historia. Pero si tenemos en cuenta el razonamiento anterior, el ataque de Daesh contra Irak corresponde a una manipulación de los precios del petróleo que ha hecho caer los precios del barril de crudo en un 25% (de 115 dólares a 83 dólares el barril). Nuri al-Maliki, el primer ministro iraquí democráticamente electo que vendía a China la mitad del petróleo iraquí, fue súbitamente vilipendiado y derrocado. Daesh y el gobierno regional del Kurdistán iraquí redujeron por sí mismos su robo de petróleo y sus exportaciones de crudo en alrededor del 70%. El conjunto de las instalaciones petroleras utilizadas por las compañías chinas simplemente fueron destruidas. De hecho, el petróleo iraquí y el petróleo sirio ya no están ahora al alcance de los compradores chinos… pero volvieron al mercado internacional controlado por Estados Unidos.

La actual campaña de bombardeos aéreos es, en definitiva, una aplicación directa de la «doctrina Carter» y una advertencia al presidente chino Xi Jinping, quien actualmente intenta concluir una serie de contratos bilaterales destinados a garantizar el aprovisionamiento de su país sin pasar por el mercado petrolero internacional.

Prever el futuro

Como resultado de este análisis, podemos concluir que:

- En el actual periodo, Estados Unidos únicamente está dispuesto a aceptar guerras que tengan como objetivo la defensa de su propio interés estratégico en controlar el mercado internacional del petróleo. Por consiguiente, podría entrar en guerra contra China pero no contra Rusia.

- Francia y Turquía nunca lograrán realizar sus sueños de recolonización. Francia debería reflexionar sobre el papel que el AfriCom le ha asignado en África. Podrá seguir interviniendo en todos los Estados que tratan de acercarse a China (Costa de Marfil, Mali y la República Centroafricana) y reinstaurar el orden «occidental» pero nunca logrará restaurar su imperio colonial. Turquía también deberia bajar el tono. Aunque el presidente Erdogan lograra concretar una alianza contranatura entre la Hermandad Musulmana y los oficiales kemalistas turcos, de todas maneras tendría que renunciar a sus ambiciones neootomanas. Y tendría que recordar sobre todo que, como miembro de la OTAN, Turquía está mucho más expuesta que otros países a ser víctima de un golpe de Estado proestadounidense, como ya sucedió en Grecia en tiempos de Georgios Papandreu y en la propia Turquía en tiempos de Bulent Ecevit.

- Arabia Saudita y Qatar nunca lograrán recuperar los miles de millones de dólares que invirtieron tratando de derrocar la República Árabe Siria. Peor aún, es probable que tengan que pagar parte de la reconstrucción de ese república laica. La familia reinante en Arabia Saudita tendrá que seguir plegándose a los intereses económicos de Estados Unidos, pero debería evitar seguir metiéndose en guerras de gran envergadura y tener en cuenta que en cualquier momento Washington puede decidir dividir el país que los Saud consideran de su propiedad.

- Israel puede abrigar la esperanza de seguir jugando por debajo de la mesa a provocar a mediano plazo la división de Irak en 3 Estados diferentes. Así obtendría la creación de un Kurdistán iraquí comparable al Sudán del Sur que ya creó anteriormente. Pero es poco probable que pueda incorporar de inmediato el norte de Siria a ese «Kurdistán». Es también poco probable que logre expulsar a la FINUL del sur del Líbano y reemplazarla por al-Qaeda, como ya hizo con los cascos azules que garantizaban la separación entre las fuerzas israelíes y sirias en la frontera siria. Pero, a lo largo de 66 años, Israel se ha acostumbrado a tratar siempre de ir más lejos y a menudo ha logrado avanzar siempre un poco más. Israel es, en realidad, el único ganador de la guerra contra Siria en el seno de la coalición. No sólo ha debilitado por un buen rato a su vecino sirio sino que además logró obligarlo a renunciar a su arsenal químico. Por lo tanto, Israel es actualmente el único país del mundo que dispone oficialmente tanto de un arsenal atómico perfeccionado como de un arsenal químico y biológico.

- Irak ya está divido de facto entre Estados diferentes. Uno de ellos, el Califato proclamado por el Emirato Islámico, nunca podrá obtener el reconocimiento de la comunidad internacional. En cambio, no hay a la vista razones que parezcan impedir la secesión del Kurdistán, aparte de lo difícil que resultará explicar cómo fue que logró expandir su territorio en un 40%, apoderándose además de los campos petrolíferos de Kirkuk. El califato podría ir cediendo poco a poco su lugar a un Estado sunnita, probablemente gobernado por individuos que «abandonarían» Daesh oficialmente. Se trataría entonces de un proceso comparable al de Libia, donde los ex combatientes de al-Qaeda fueron aupados al poder sin que nadie protestara por ello.

- Siria volverá paulatinamente a la paz y habrá de dedicarse a su larga reconstrucción. Para ello se volverá hacia las empresas chinas, pero mantendrá a Pekín al margen de sus hidrocarburos. Para reconstruir su industria del petróleo y explotar sus reservas de gas, Siria tendrá que volverse hacia las empresas rusas. El tema de los oleoductos o gasoductos que podrían transitar por su territorio dependerá del apoyo que puede encontrar en Irán y Rusia.

- El Líbano seguirá viviendo bajo la amenaza de Daesh, que nunca obtendrá más papel que el de grupo terrorista. Los yihadistas sólo serán la herramienta necesaria para prolongar un poco más el congelamiento del funcionamiento político de un país que sigue hundiéndose en la anarquía.

- Para terminar, Rusia y China deberían intervenir urgentemente contra Daesh, en Irak, Siria y Líbano, no por compasión hacia las poblaciones locales sino porque Estados Unidos utilizará próximamente contra ellas ese grupo yihadista –también denominado como Emirato Islámico. Aunque está bajo las órdenes del príncipe saudita Abdul Rahman –el hombre que pone el dinero– y del autoproclamado califa Ibrahim, Daesh ya cuenta en este momento con georgianos –todos miembros de los servicios secretos de Georgia– que fungen como sus principales oficiales y con algunos chinos de lengua turca. El ministro georgiano de Defensa incluso reconoció, antes de corregir esas declaraciones, la existencia en Georgia de campos de entrenamiento de yihadistas. Si Moscú y Pekín no se deciden pronto, tendrán que acabar enfrentando a Daesh en el Cáucaso, en el valle de Ferghana y en la región china de Xinjiang.

Fuente: Voltairenet
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El Ejército israelí dispara proyectiles con destino a territorios del sur del Líbano después de que una explosión en la frontera hiriera a dos soldados israelíes.

Este martes se ha escuchado una explosión cerca de la frontera entre Israel y el Líbano, informa el periódico 'The Daily Star'. Se reporta que la explosión tuvo lugar en la localidad libanesa de Kfar Shuba, cerca de las Granjas de Shebaa –un territorio disputado en el que confluyen las fronteras de Líbano, Siria e Israel.

Las fuentes en materia de seguridad aún no han confirmado el origen de la explosión. La agencia Reuters, refiriéndose a una fuente israelí, dijo que el Ejército israelí disparó proyectiles al sur del Líbano después de que la explosión hiriera a dos soldados israelíes.



A finales de la semana pasada, Las Fuerzas de Defensa de Israel abrieron fuego contra un puesto de control libanés situado cerca de la frontera. Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron de que los soldados israelíes dispararon contra una célula que supuestamente había cruzado la frontera.

Sin embargo, fuentes citadas por ‘The Daily Star’ aseguraron que fueron las fuerzas israelíes las que cruzaron la frontera. El soldado herido, identificado como Zakaria Hamza al Masri, recibió un disparo en la mano, lo que llevó a las tropas libanesas a devolver el fuego.

Anteriormente, el jefe del Estado Mayor de Israel, Benny Gantz, anunció que podría lanzar en Líbano una operación militar similar a la de Gaza. Además, mencionó Egipto, Siria e Irán como enemigos de Israel en cuyo territorio no descarta "actuar".

Fuente: Daily Star
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Las Fuerzas de Defensa de Israel han abierto fuego contra un puesto de control libanés situado cerca de la frontera.

Según destaca 'Haaretz', una persona resultó herida. Las Fuerzas de Defensa de Israel informan que los soldados israelíes dispararon contra una célula que supuestamente había cruzado la frontera. El Ejército ha dicho que las circunstancias del incidente están investigación. El área ha sido puesto bajo alerta máxima.

Mientras tanto, según informan las fuentes citadas por ‘The Daily Star’, fueron las fuerzas israelíes quienes cruzaron la frontera. El soldado herido, identificado como Zakaria Hamza al Masri, recibió un disparo en la mano, lo que llevó a las tropas libanesas a devolver el fuego.

Agregaron que los soldados israelíes abrieron fuego contra el puesto de control después de que las fuerzas libanesas trataran de impedir que una patrulla israelí entrara en territorio del Líbano.



Anteriormente, el jefe del Estado Mayor de Israel, Benny Gantz, ha anunciado que podría lanzar en Líbano una operación militar similar a la de Gaza. Además, mencionó Egipto, Siria e Irán como enemigos de Israel en cuyo territorio no descarta "actuar".

"[El líder de Hezbolá, Sayyed Hassan] Nasrallah ve que la sociedad israelí no se ha fracturado y está dispuesta a aceptar las consecuencias [en Gaza], y que vamos a hacer en el Líbano lo que hicimos en Gaza", dijo Gantz

Fuente: Haaretz
El jefe del Estado Mayor de Israel, Benny Gantz, ha anunciado que Israel podría lanzar en Líbano una operación militar similar a la de Gaza. Además, mencionó Egipto, Siria e Irán como enemigos de Israel en cuyo territorio no descarta "actuar".

"[El líder de Hezbolá, Sayyed Hassan] Nasrallah ve que la sociedad israelí no se ha fracturado y está dispuesta a aceptar las consecuencias [en Gaza], y que vamos a hacer en el Líbano lo que hicimos en Gaza", dijo Gantz al diario 'Yedioth Aharonoth' en su primera declaración desde el fin de la guerra de Israel contra Gaza que tuvo lugar en agosto. Explicó que Hezbolá "representa una amenaza mayor que Gaza".

Gantz dijo que Israel sigue siendo un objetivo para sus enemigos, que actualmente están enzarzados en conflictos regionales. "Ahora nuestros enemigos están ocupados con otros problemas, pero ¿quién será el siguiente en la lista? ¡Nosotros!", dijo Gantz.

"Si Hezbolá no estuviera ocupado actuando al dictado de Irán en Siria, ¿quién es su enemigo habitual? Nosotros", añadió el jefe del Estado Mayor de Israel.



"Si las fuerzas terroristas en el Golán dejan de tratar con [el presidente sirio, Bashar] Assad, ¿quién es su enemigo? Si los miles de refugiados en Jordania tienen que actuar, ¿a quién van a elegir como enemigo? ¿Actuarán los yihadistas en el Sinaí solo contra Egipto?", preguntó Gantz.

"Estamos preparados para actuar en Irán, y debemos ser realistas acerca de esta amenaza que todavía existe", dijo Gantz.

En agosto Israel llevó a cabo una operación militar a gran escala en Gaza en la que fueron detenidos cientos de palestinos y que costó la vida a unas 2.100 personas.

Fuente: Ynet
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Un alto funcionario de las FDI advirtió el domingo que mientras Hezbolá no tiene ningún plan inmediato para atacar a Israel, un incidente de seguridad menor podría estallar hacia una guerra en toda regla en el frente norte de Israel durante el cual la organización terrorista es probable que trate de capturar franjas de Galilea.

"La situación en el norte es tranquila; no asumimos que nos dirijamos hacia la guerra", dijo el funcionario del Comando Norte, según Canal 2" Por otro lado, hay muchas novedades, hay pequeñas cosas que pueden crear grandes eventos. La inestabilidad puede desarrollarse y estallar en guerra".

Sin embargo, el ejército también distribuyó fotografías este Domingo mostrando a miembros armados de Hezbolá cerca de la frontera con Israel.

En caso de una confrontación con Hezbolá, los combates probablemente durarán unos cuatro meses, tendrían a las Fuerzas de Defensa de Israel enfrentándose a unos 30.000 soldados, incurriría en extensas víctimas civiles en el lado libanés, y podría incluir la infiltración en ciudades del norte de Israel para llevar a cabo ataques, pronosticó.



De acuerdo con la evaluación, Hezbolá podría capturar la zona de Rosh Hanikra, incluyendo una pequeña ciudad israelí cerca de la frontera con el Líbano, durante varias horas, si Israel no ataca al grupo de forma preventiva.

Dijo que el ejército estaba trabajando en un plan para evacuar a los residentes del norte de ser necesario, pero advirtió que habría bajas en el lado israelí.

"Si imaginamos que vamos a ser capaces de proteger a los civiles con cero éxitos para el enemigo, no hay tal cosa. Nos estamos engañando a nosotros mismos y al público".

Sin embargo, dijo que Israel probablemente sería capaz de recuperar cualquier tierra que Hezbolá lograra capturar.

"Puedo decir que si captura parte de nuestra tierra, tenemos las capacidades para ello", proclamó, y agregó que, de la fuerza de 30.000 efectivos de Hezbolá, sólo una pequeña fracción están en realidad con una formación adecuada.

"Cuando Hezbolá habla de la captura de Galilea, no es una ocupación como se podría imaginar. Podría capturar el área de Rosh Hanikra durante 3-4 horas. Si en su día logramos capturar los Altos del Golán, esto no será un problema", añadió.

El funcionario agregó que, a pesar de la destreza de Hezbolá en la excavación de túneles, no tenían conocimiento de ningún túnel para ataques que se extienda hacia dentro del territorio de Israel.

"Es probable que Hezbolá haya estado involucrado en esto, pero no sé de ningún túnel en el área que esté listo para un ataque. Hezbolá entró en el mundo subterráneo antes de que Hamas incluso pensara en ello, y Hezbolá explicó a Hamas cómo preparar este tipo de medidas", señaló, y agregó que las infiltraciones en las ciudades del norte eran posibles sin el uso de túneles, como el ataque de 1980 sobre Misgav Am.

El funcionario también sostuvo que la guerra civil siria había mejorado la capacidad militar de Hezbolá.

Si hubiera un brote en el frente norte, el público israelí debe estar preparado para una campaña prolongada, advirtió.

"Si Gaza tomó 50 días, es posible que la guerra dure cuatro meses. La campaña podría ser corta, pero también podría ser larga.

"Es importante transmitir el mensaje al mundo: Ya que Hezbolá se encuentra dentro de una población civil, en los pueblos, habrá un daño inmenso al Líbano. En la guerra, habrá muchas bajas entre los no involucrados en la lucha.

"En Gaza se puede decir que, en promedio, 50 por ciento de los muertos eran combatientes de Hamas, y el 50% civiles. No sé de ningún ejército del mundo que logre llegar a esta proporción de víctimas civiles en un entorno tan complejo para la guerra".

Dijo que los grupos yihadistas internacionales no suponen una amenaza para Israel, en este momento, pero señaló que la situación de seguridad podría cambiar en cuestión de meses.

Fuente: The Times of Israel
Los interesados no se significan, pero su intervención legitimaría la coalición global

Varios países árabes se han ofrecido para participar en los bombardeos aéreos contra el autodenominado Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria, según revelaron funcionarios estadounidenses este domingo en París. Ese paso contrasta con el poco entusiasmo que los árabes han mostrado por el plan de Washington para acabar con ese grupo terrorista. Aunque sin duda ayudará a legitimar la campaña, la ausencia de un anuncio oficial por parte de los implicados pone de relieve las tensiones y contradicciones que abordan estos Gobiernos.

“No quiero dejarles con la impresión de que los miembros árabes [de la coalición] no se han ofrecido para realizar bombardeos porque varios de ellos lo han hecho”, reveló un alto funcionario norteamericano a los periodistas que viajan con el secretario de Estado John Kerry, citado por la agencia Reuters. Los ataques no se limitarían a Irak, ya que “algunos han indicado desde hace tiempo su voluntad de ir más allá”.

Las fuentes se negaron a identificar quiénes están dispuestos a dar ese paso. Se trata de una contribución crucial ya que no sólo significaría la posibilidad de ampliar a Siria la actual campaña estadounidense sobre las posiciones del EI en Irak, sino que reforzaría la credibilidad de ese proyecto en una región que recela enormemente del compromiso norteamericano. De momento, EE UU está identificando las tareas que cada país va a desarrollar en la coalición contra los yihadistas.



Durante su escala en Arabia Saudí el pasado jueves, Kerry logró el apoyo de ese país y otros nueve Estados árabes a la coalición global propuesta pocos días antes por el presidente Barack Obama para hacer frente a la amenaza del EI. El comunicado, firmado además de por los saudíes por Kuwait, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Egipto, Jordania, Líbano y el propio Irak, no concretaba el tipo de asistencia que cada uno se ha comprometido a prestar. Los portavoces norteamericanos han dejado claro que tienen una interpretación amplia de lo que constituye la contribución a la campaña militar: desde el suministro de armas hasta cualquier tipo de entrenamiento, como el ofrecido por Riad para preparar a los insurgentes sirios moderados.

También esa asistencia fue anunciada desde Washington, sin que los responsables saudíes lo hayan desmentido. ¿Por qué no lo hacen oficial? El cauteloso silencio de los Gobiernos árabes parece tener que ver tanto con las diferencias de matices que mantienen con EE UU, como con el temor a que la operación termine volviéndose contra ellos.

Por un lado, Arabia Saudí, Emiratos o Egipto tienen sus propios intereses en juego y temen que los bombardeos contra el EI en Siria terminen beneficiando al régimen de Bachar el Asad, y su mentor en Irán, contra los que han estado apostando en la guerra civil de ese país. Además, les gustaría que la lucha antiterrorista no se limitara a ese grupo, sino que se extendiera a otros islamistas, como los Hermanos Musulmanes, que son los que plantean un desafío directo a sus Gobiernos.

Por otro, a falta de que se perfile un proyecto político paralelo, el mero recurso a los bombardeos sobre regiones eminentemente suníes corre el riesgo de alienar aún más a esta comunidad, mayoritaria en todos los países árabes excepto en Bahréin, Omán y Líbano. Hasta ahora los propagandistas del EI han manipulado a su favor las víctimas civiles de los ataques aéreos llevados a cabo por Damasco y Bagdad.

Fuente: El Pais
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Al menos 33 militares franceses entre ellos tres altos funcionarios de inteligencia estaban entre los 116 o 118 personas a bordo del vuelo AH5017 de Air Algerie que se estrelló en el norte de Malí la semana pasada. También a bordo, según funcionarios de seguridad franceses, iba un alto funcionario de Hezbolá disfrazado como un empresario. Algunos de los otros 19 pasajeros libaneses en el avión eran sus guardaespaldas. Al tiempo que se investiga la causa del accidente, un cohete disparado por Al Qaeda, que está muy presente en la zona, no se descarta.

Fuente: Debkafile


http://www.elmundo.es/internacional/2014/07/11/53bf706422601d8a578b456b.html
La agencia nacional de noticias de El Líbano ha confirmado que dos cohetes han sido disparados desde el sur del país hacia Israel a las 6:30 hora local (04.30 GMT).

La agencia dijo que no estaba claro quién había disparado los cohetes, que se lanzaron desde la zona de Hasbaya hacia los "territorios ocupados".

Según han confirmado varios testigos a la agencia de noticias AFP, la artillería israelí ha respondido disparando proyectiles contra el sur de El Líbano.

Una portavoz del Ejército israelí precisó que se identificó un impacto del proyectil en las inmediaciones de la población de Metula, fronteriza con el territorio libanés.

La fuente dijo que fuerzas israelíes respondieron con fuego al lugar del origen de la agresión y que Israel ha notificado a la ONU de la violación del alto el fuego en la zona.



De acuerdo a declaraciones del director de Asuntos Políticos y Seguridad del Ministerio de Defensa, Amos Guilad, al Canal 2 de la televisión israelí, el proyectil no fue disparado por la milicia chií Hizbulá sino por una organización radical menor en Líbano.

El ataque se produce en medio de la ofensiva "Margen Protector" en la Franja de Gaza, que hoy entra en su cuarta jornada, en la que Israel ha atacado más de un millar de blancos en el territorio palestino, 210 sólo en las últimas 24 horas, dijeron fuentes de seguridad israelíes.

De acuerdo a las mismas, cincuenta objetivos pertenecientes a grupos armados fueron destruidos entre el jueves y la mañana de hoy, viernes.

En los bombardeos por mar y aire han muerto en torno a 90 palestinos y más de 630 resultaron heridos, según los últimos datos facilitados por fuentes sanitarias palestinas.

Las milicias en Gaza han continuado disparando salvas de cohetes contra las poblaciones del sur y centro de Israel, y dos soldados resultaron heridos leves por un proyectil de mortero.

Fuente: El Mundo
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Los comienzos del líder palestino Mahmoud Abbas para un pacto de unidad con los extremistas de Hamas la semana pasada no han aparecido de la nada. Se inscribe dentro de los contactos directos que la administración de Obama ha establecido en secreto con el Hezbolá libanés. Abbas razonó que si Washington puede iniciar un diálogo con una organización terrorista, también lo puede hacer su propia OLP y Al-Fatah. Fuentes de Debkafile en Washington informan de que la administración Obama parece haber trasladado al Líbano la doctrina establecida por el fallecido Richard Holbrooke para Afganistán, por la que se debe hacer del diálogo con los talibanes la pieza central de la estrategia de Washington para la retirada de las tropas de EE.UU.. La influencia de Holbrooke en el secretario de Estado John Kerry se remontaba a su candidatura a la presidencia en 2004.

En términos libaneses, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, se ha convertido en el equivalente de los talibanes, el Mullah Mohammad. Hezbolá ha anotado fuerte en la guerra de Siria. A su intervención militar al lado de Bashar Assad en el último año se le atribuye el giro afortunado que ha tenido el ejército sirio desde estar muy cerca de la derrota en 2013 al triunfo parcial en áreas clave de Siria este año. Nasrallah es capaz de presumir que el compromiso de su movimiento en el conflicto sirio es su misión central y permanecerá así hasta que los rebeldes y las fuerzas de Al Qaeda sean finalmente derrotadas.


Lo que el líder de Hezbolá está tratando de transmitir, en términos de la doctrina Holbrooke, es que al igual que el mulá Omar en Afganistán, él, Nasrallah, es la clave para resolver la guerra civil siria.

El gobierno de Obama compró esta premisa y decidió aplicarla a ampliar el diálogo con Teherán que progresa rápidamente en áreas relacionadas. El plan elaborado en Washington era aprovechar el impulso de la vía nuclear y montarlo a un amplio entendimiento entre EE.UU. e Irán, que abarcase un amplio acuerdo nuclear con Teherán, así como la comprensión para la resolución de las cuestiones de Siria y Líbano.

Funcionarios del gobierno calculan que Nasrallah no hace caso a nadie más que a los ayatolas en Teherán. Él puede hablar alto, pero él sabe que su destino está en las manos de sus amos iraníes. Si Irán decide que es hora de que se vaya, será el final para él. Su participación en la guerra de Siria se considera que está supeditada a las decisiones estratégicas de los líderes de Irán. (Él era mucho menos de confianza en el invierno de 2013 cuando las bases de origen de Hezbollah estaban siendo destrozadas en atentados suicidas letales.)

Irán también determina qué armas se suministran a las unidades de Hezbolá en la lucha en Siria, en qué sectores luchan y cómo responder a sus peticiones de refuerzos.

A juicio de Washington, la participación de Hezbolá en la guerra de Siria ha aumentado la dependencia de su líder en Teherán. Por consiguiente, él tiene poco margen de maniobra en los contactos con los representantes de Estados Unidos y si se vuelve difícil, ellos están seguros de que pueden volver a Teherán para obligarlo a alinearse.

También se cree en los círculos de la administración que los intercambios saudíes secretos con Teherán finalmente producirán la aceptación de Riyadh de Hezbolá como un factor dominante en Siria y Líbano.

Sin embargo, muchos expertos en Oriente Medio encuentran la apuesta de EE.UU. por Hezbolá como ingénua y simplista, además de poner fuertemente en duda que el camino que ha elegido traiga a Nasrallah - o Teherán - en torno al servicio de la voluntad o el propósito de los Estados Unidos. Dibujan un paralelo con los supuestos subyacentes de los Estados Unidos que en última instancia condujeron las negociaciones entre israelíes y palestinos fuera de pista.

Pero las expectativas de la opción de Hezbolá son altas y orientan fuertemente las acciones del presidente Obama, John Kerry, el Asesor de Seguridad Nacional, Susan Rice, y el director de la CIA John Brennan. Y así, a principios de marzo, la primera cita secreta tuvo lugar en Chipre entre los oficiales de la CIA y la inteligencia de Hezbolá y operativos de seguridad.

De acuerdo con varias fuentes de inteligencia de Medio Oriente, dos de dichas reuniones ya se han realizado y se han alcanzado entendimientos iniciales entre EE.UU. y Hezbolá en relación a las situaciones de inestabilidad en Siria y el Líbano.

Nuestras fuentes de inteligencia añaden que el embajador de EE.UU. en Beirut, David Hale ha estado a cargo de la preparación de estas reuniones y la implementación de los acuerdos alcanzados.

Fuente: Debkafile
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A todos los lectores de nuestro sitio les animamos esta tarde a apartar un poco de tiempo para leer con detenimiento este magnífico análisis que hace André Chamy y que publica hoy la Red Voltaire, sobre la estrategia que durante años lleva desarrollando Estados Unidos y que en última instancia tiene como objetivos finales a Rusia y China. Lo que no está claro es a cual de esos dos gigantes pretende enfrentarse directamente en primer lugar... Juzguen ustedes mismos.
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La estrategia estadounidense, concebida por Zbigniew Brzezinski, de apoyar el oscurantismo islamista para luchar simultáneamente contra los políticos musulmanes progresistas y contra Rusia ha dado lugar a la aparición de una alianza que lucha por contrarrestarla. China, Rusia, Irán, Siria y el Hezbollah están obligados a unirse en un bloque para lograr sobrevivir. André Chamy observa que la trampa islamista se ha vuelto, como un boomerang, contra los mismos que trataron de usarla.

Islam contra islam…

Irán, Siria y el Líbano, países que –gracias al Hezbollah y sus aliados– los occidentales ven como una fuente del Mal porque apoyan lo que Occidente ha dado en llamar «el terrorismo», siguen y seguirán dando que hablar. Después de ser objeto cada uno de ellos de un tratamiento individual, en función de las tendencias políticas de la región, ha aparecido un eje que comienza en Rusia y China para terminar ante las puertas de Tel Aviv.

Ese eje tiene sus orígenes en la política que ha venido aplicando Occidente en esa región del mundo. Estados Unidos, seguido por los principales países occidentales, ha decretado de qué manera deben preservarse sus propios intereses económicos, cueste lo que cueste. Esa política parcializada ha sido, durante años, fuente de tensiones, de conflictos armados y de combates callejeros que constantemente alimentan los noticieros de televisión.



Esa política, aplicada durante largos años, se ha concretado con el respaldo de actores locales. Pero todo se aceleró con la caída del muro de Berlín, calificada de acontecimiento histórico –como en efecto lo fue– pero que marcó la consagración de una estrategia agresiva y de desprecio hacia el Medio Oriente.

Al desaparecer la Unión Soviética, la única posibilidad de salvación que parecía quedar para los países del Medio Oriente era someterse a la voluntad de Occidente –principalmente a la de Estados Unidos.

Pero, en vez de explotar esa posición de árbitro –ya de por sí privilegiada– Estados Unidos y otros países occidentales optaron por una estrategia tendiente a aplastar y someter definitivamente lo que decidieron llamar el «Medio Oriente ampliado» a través de intervenciones directas en Irak y Afganistán, pero también en Líbano, en Yemen y en la región del Magreb, con la intención declarada de intervenir en Siria e Irán.

Desde los años 1970 y como resultado del choque petrolero, cuando tuvo la amarga experiencia de descubrir lo que representaba una necesidad vital para su economía y para el confort de sus ciudadanos, Estados Unidos concluye que tiene que controlar las fuentes de materias primas –fundamentalmente las de petróleo– y las rutas por donde circulan esos recursos.

Aunque existen divergencias entre los expertos en cuanto a la evaluación de las reservas de gas y de hidrocarburos, todos están de acuerdo en que esos tesoros han de agotarse. Muchos piensan además que no es justo que esos recursos estén en manos de gente a la que ven simplemente como avariciosos beduinos a quienes nada importa el uso que se haga de esa riqueza mientras que ellos mismos tengan garantizados sus propias ganancias y los placeres que estas les aseguran.

Cuando el «choque de civilizaciones» de Samuel Huntington vino a reemplazar la guerra fría, el islamismo se convirtió para Estados Unidos en el nuevo enemigo justificador, en una especie de «aliado» contra Europa. Pragmáticos y oportunistas, los estadounidenses vieron en el movimiento islámico una «ola de fondo» y optaron por utilizar la carta musulmana para hacerse del control del oro negro. Mucho antes de la implosión del comunismo, ya habían presentido el interés que presentaba para ellos el peligroso aliado que es el islamismo.

A partir de los años 1970, Estados Unidos respaldará a los extremistas islamistas, desde la Hermandad Musulmana en Siria hasta los islamistas bosniacos y albaneses pasando por los talibanes afganos y la Jamaa Islamyah egipcia. Se ha hablado incluso de sus vínculos con el FIS (Frente Islámico de Salvación, transformado en el violento GIA o Grupo Islámico Armado) en Argelia. También amamantó a los wahabitas que encabezan la proestadounidense monarquía de Arabia Saudita, la cual financia casi todas las redes islamistas a través del mundo. En pocas palabras, Estados Unidos jugó al aprendiz de brujo y los movimientos fundamentalistas que creía manipular parecen haberse vuelto en ocasiones en contra del «gran Satán» para tratar de alcanzar sus propios objetivos.

En cambio, Estados Unidos abandonó o trató de neutralizar a los países musulmanes que parecían capaces de alcanzar cierto poder político y una relativa autonomía. Recordemos al presidente Carter abandonando al Shah cuando Irán estaba haciéndose dueño de su petróleo. Agreguemos a esto la voluntad estadounidense de aplastar toda muestra de independencia, incluso de orden intelectual, en países árabes laicos como Siria, Egipto e Irak.

Estados Unidos jugó con el islamismo en detrimento de los movimientos laicos que podían representar una alternativa al islam político radical, y este último se convirtió entonces en el valor que siempre parecía subsistir para servir de refugio a los pueblos de la región luego de cada fracaso.

Pero no debemos confundir este «islamismo» con la realidad de la República Islámica de Irán, cuya trayectoria es totalmente atípica. Muchos autores de interesantes trabajos sobre los movimientos islamistas cometen, por cierto, el error de meter a la República «Islámica» de Irán en el mismo saco que los islamistas, cuando en realidad no tienen nada en común aparte de referirse al islam y la sharia. La diferencia fundamental está en sus visiones del islam político, que son totalmente divergentes.

Todo los separa fundamentalmente y si, efectivamente, los estadounidenses no hicieron gran cosa por salvar al chah, su actitud de aquella época se justificaba –según los propios estadounidenses– por razones estratégicas ya que Irán no debía en ningún caso –también según ellos– convertirse en una gran potencia regional. Lo cual explicaría que, algún tiempo después de la caída del shah, Estados Unidos haya dado inicio a la guerra de Sadam Husein contra su vecino iraní, conflicto que permitió arruinar simultáneamente a los dos únicos países que podían haber ejercido una influencia determinante en la región del Golfo.

Sin embargo, después de su guerra con Irak, la evolución de Irán permite a la República Islámica convertirse en verdadera potencia regional, despertando los temores de varias monarquías del Golfo, que hasta ahora prefirieron dejar su propia seguridad en manos de Occidente, más exactamente en manos de Estados Unidos. En pago, esas monarquías confiaban sus «recursos» a las economías occidentales y financiaban las actividades y movimientos designados por los servicios secretos de Washington.

Esas mismas monarquías tenían que mantenerse al margen de lo que sucedía en ciertas regiones, esencialmente en Palestina, aunque decían respaldar las aspiraciones del pueblo palestino. Serán ellas los primeros países árabes en mantener contactos directos o secretos con el Estado de Israel, lo cual conducirá posteriormente al movimiento de resistencia palestino a acercarse a los iraníes.

Estos últimos se ven hoy como los únicos dispuestos a defender los lugares sagrados del islam con los hombres de Al-Qods, rama de los Guardianes de la Revolución, y aportando su respaldo al Hamas. La magia estadounidense se volvió en contra del mago.

Para Estados Unidos, el mundo árabe musulmán debe seguir siendo un mundo rico en petróleo, al que se puede explotar sin límites, pero intelectualmente pobre y mantenido en una situación de total dependencia tecnológica; un mercado de 1 000 millones de consumidores incapaces de alcanzar algún tipo de autonomía política, militar y económica. Según Estados Unidos, el yugo coránico favorece la indigencia intelectual.



En la noche del 1º al 2 de marzo de 2014, mientras Rusia se dispone a intervenir en Crimea, un grupo islamista ataca a los pasajeros en una estación de trenes de la región china de Yunnan, donde hay muy pocos musulmanes. El saldo es de 29 muertos y 130 heridos graves. Es un mensaje de Estados Unidos al gobierno chino. Al día siguiente, para sorpresa de todos, el embajador de China se limitará a decir unas pocas frases generales durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Crimea.

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Las reglas del juego

Un eje Teherán-Beirut, que pasa por Bagdad y Damasco, ha venido surgiendo poco a poco en detrimento de la estrategia de Washington en la región. Era indispensable que, al cabo de los años, ese eje se dotara de aliados e interlocutores, sobre todo a causa de las sanciones decretadas contra Irán y Siria.

Históricamente, por demás, nunca llegó a suspenderse la comunicación entre Damasco y Moscú, a pesar de la desaparición de la Unión Soviética y de la tumultuosa etapa que vivió la Federación Rusa. Pero la llegada del presidente Vladimir Putin, con intenciones de devolver a Rusia su papel en la escena internacional y de preservar sus intereses geoestratégicos, no fue del agrado de Estados Unidos.

Por su parte, Irán tenía que desarrollar sus relaciones con Rusia, convertida en su aliado objetivo en el marco de las negociaciones con los occidentales sobre la cuestión de su programa nuclear. China también fortaleció sus relaciones con Teherán, sobre todo como resultado del embargo impuesto a la economía iraní.

En esa situación, Rusia y China se convirtieron –y no podía ser de otra manera– en bases, si no estratégicas al menos de retaguardia, de este «Eje de la Esperanza». Es evidente, que cada uno de sus miembros se beneficia con ello, pero los rusos y los chinos no ven con desagrado el hecho de tener interlocutores que ponen en dificultades a sus adversarios estratégicos mientras que Moscú y Pekín aprovechan simultáneamente el petróleo y el gas iraní y las posiciones estratégicas que les ofrece la situación geográfica de Siria en relación con los puestos avanzados de Estados Unidos.

En su libro El gran tablero mundial. la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, publicado en 1997, Zbignew Brzezinski, ex consejero de seguridad nacional del presidente estadounidense James Carter y muy escuchado en Estados Unidos en tiempos de Clinton, revelaba con cínica franqueza las razones profundas de la estrategia islámica de su país. Según Brzezinski, la presa principal que Estados Unidos espera obtener es Eurasia, vasto conjunto que se extiende desde el oeste de Europa hasta China a través del Asia central:

«Desde el punto de vista americano [estadounidense], Rusia parece destinada a ser el problema…»

Estados Unidos manifiesta, por consiguiente, cada vez más interés por el desarrollo de los recursos de la región y trata de impedir que Rusia alcance la supremacía.

«La política americana apunta por otro lado simultáneamente al debilitamiento de Rusia y la ausencia de autonomía militar de Europa. De ahí la ampliación de la OTAN a los países de Europa central y oriental, para perennizar la presencia americana mientras que la fórmula de defensa europea capaz de contrarrestar la hegemonía americana en el Viejo Continente pasaría por “un eje antihegemónico París-Berlín-Moscú”.»

En realidad, a través de las opciones que escogieron, los estadounidenses parecen haberse equivocado en todas las regiones que debían servirles de base para la conquista de las fuentes de petróleo y gas, lo cual les ha traído duros fracasos políticos.

Los occidentales, por su parte, prácticamente abandonaron toda estrategia y han dejado su propia política exterior en manos de Estados Unidos. Si bien tratan de salvar las apariencias haciendo algunos aspavientos, en realidad saben perfectamente que las decisiones no las toman ellos. Así lo demuestra el reciente ejemplo del presidente francés Francois Hollande y su ministro de Relaciones Exteriores haciendo constantes declaraciones de guerra contra Siria antes de tener que hacer mutis bruscamente al ver que Lavrov y Kerry negociaban sin hacerles el menor caso.



El 8 de mayo de 2007, grupúsculos nazis crean en Ternopol, oeste de Ucrania, un llamado Frente Antiimperialista para luchar contra Rusia. Participan organizaciones de Lituania, Polonia, Ucrania y Rusia, incluyendo separatistas islamitas de Crimea, Adygué, Dagestán, Inguchetia, Kabardino-Balkaria, Karatchaievo-Cherkessia, Osetia y Chechenia. Al no poder participar personalmente en el encuentro, Doku Umarov envía una declaración escrita que será leída a los participantes. El presidente del Frente es Dimitri Yarosh. Con el golpe de Estado de febrero de 2014 en Kiev, Yarosh se convierte en secretario adjunto del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania.

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La reacción del tigre

Ante el fracaso de sus maniobras, Estados Unidos quería incrementar la tensión ante las autoridades rusas, resueltamente decididas a enfrentarlas, mientras que China se mantiene al margen, evaluando la situación pero nada inclinada a confiar en Washington…

Recordemos que China está tan interesada como Rusia en el Medio Oriente. Su primera muestra de interés por esa región se remonta a 1958, cuando se produce el desembarco estadounidense en las costas libanesas, intervención que China condena enérgicamente, incluso antes que la URSS.

Los estadounidenses se han convertido en maestros de un tipo de maniobra que sigue un proceso relativamente simple:

- Participar en la creación de ONGs que supuestamente defienden los derechos humanos,

- Estimular la aparición de individuos que se dedican a lanzar advertencias sobre una situación determinada,

- Ofrecer una tribuna a oscuros opositores de poca monta para desestabilizar en un momento dado el país víctima de la maniobra.

Ese trabajo se prepara durante años. Los primeros ensayos se hicieron durante la guerra fría, el ejemplo más ilustrativo es el golpe de Estado perpetrado en Chile contra el presidente Salvador Allende, y el proceso se ha perfeccionado en nuestros días con las famosas «revoluciones de colores» y con las más recientes primaveras árabes. Acciones similares se preparan actualmente en otros países que ya veremos aparecer en los titulares de prensa, como Azerbaiyán.

Fue así como estallaron en Irán los «incidentes» de junio de 2009, supuestamente como protestas por la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad. Durante 9 meses tuvo que enfrentar la República Islámica aquella enbestida. El Hezbollah también tuvo que enfrentar, después de la agresión militar israelí que duró 33 días, un nuevo complot gubernamental tendiente a privarlo de una herramienta directamente vinculada a su seguridad: su red de comunicación interna. El Hezbollah emprendió entonces la intervención rápida y eficaz del 7 de mayo de 2008, considerada por los conspiradores como una afrenta cuando en realidad se trataba de la respuesta a la agresión inicial.

Sólo Siria seguía indemne en «el Eje de la Esperanza», aunque Estados Unidos le había advertido que si no ponía fin a su relación con Irán y con el Hezbollah sufriría el mismo destino que otros países árabes ya estremecidos por las «primaveras», con las que supuestamente vendrían las golondrinas de la democracia, cuando en realidad atrajeron a los cuervos del terror y la inestabilidad.

Es en medio de este contexto que las famosas «revoluciones de colores» llegan a afectar a Rusia, a través de Ucrania. Esas «revoluciones» han significado para Rusia la pérdida de gran parte de su terreno estratégico. Se ha utilizado a Europa –la Unión Europea que supuestamente acogería en su seno a los ucranianos– para prometer a estos ayudas y mejores condiciones económicas. La realidad –muy diferente– es que esos acontecimientos han permitido a Estados Unidos instalar bases militares a las puertas de Moscú. Al principio, Rusia, debilitada por un poder sin ambiciones nacionales ni verdadero respaldo interno, no estaba en condiciones de responder.

Pero la Rusia de hoy no puede seguir tolerando maniobras como la emprendida en Ucrania, lo cual explica su inmediata reacción. Y esa reacción está, a pesar de las apariencias, en conformidad con los ejemplos del Medio Oriente ya que la idea central es que la democracia no se ejerce en la calle sino en las urnas. Si la oposición quería alcanzar el poder tenía que hacerlo ganando las elecciones.

Más allá de esta situación, Rusia, que acaba de salir de una agresión desatada por las milicias chechenas que sembraron la muerte en territorio ruso –con respaldo financiero de varias monarquías del Golfo– está defendiendo sus propios intereses. Esto explica la amenaza, no precisamente disimulada, de los sauditas: «Nosotros pudiéramos ayudar a evitar la amenaza terrorista en Sochi si ustedes ceden en el tema sirio.» Proposición que Moscú rechazó de plano.

Todo esto demuestra, en todo caso, tanto el papel de las monarquías del Golfo como el hecho que los movimientos islamistas están siendo utilizados para favorecer –por debajo de la mesa– las políticas de Estados Unidos que, utilizando la carta de la desestabilización contra ciertos países, creen estar creando en la región condiciones más favorables para sus propios intereses.

El eje Pekín-Beirut, que pasa por Moscú, Teherán y Damasco, no puede hacer otra cosa que seguir fortaleciéndose. Esto es, para cada uno de sus miembros, prácticamente una cuestión de vida o muerte. Un proverbio oriental señala que «nunca debes arrinconar un gato porque así lo conviertes en un tigre». ¿Qué consejo se puede dar entonces a quienes pretenden arrinconar un tigre?

Fuente: Voltairenet
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Los rumores de guerra en Oriente Medio podrían hacerse realidad, dada la 'competición' que Israel está manteniendo con otras naciones por el control de los campos de gas en el Mediterráneo, algo que, opinan los expertos, es un peligro real.

"Si hay un lugar donde puede estallar una guerra de repente y fuera de control, probablemente no será en el Sinaí, el Golán ni Cisjordania (o Judea y Samaria). [Ese lugar] Se llamará Leviathan, Dalit y Karish, los inmensos campos de gas natural y petróleo descubiertos en aguas profundas entre Israel y Chipre durante los últimos cinco años", señala el corresponsal de 'The Daily Beast', Christopher Dickey.

Quién controle esa riqueza controlará probablemente el futuro económico de la región. "Los israelíes lo saben. Al igual que sus aliados, sus rivales y sus enemigos. Y las tensiones van en aumento día tras día", opina Dickey.


Por su parte, Pierre Terzian, editor del semanario de la industria petrolera 'Petrostrategies' corrobora esta teoría, añadiendo que "todos los elementos de peligro están ahí".

Mientras Washington está reduciendo su presencia en Oriente Medio, muchos países están aumentando la suya. Especialmente Israel, que se ha apresurado a crear "la flota más avanzada tecnológicamente en el Mediterráneo oriental", según un informe publicado en la revista 'Tablet'.

En este sentido, si bien Turquía puede ser un obstáculo para los planes de Israel de controlar los recursos petroleros de la región, dado que bajo la presidencia del mandatario turco Recep Tayyip Erdogan las relaciones entre ambos países se han enfriado, la verdadera preocupación para Israel en la disputa por el petróleo o el gas podría ser el Líbano.

El Líbano e Israel continúan formalmente en un estado de guerra. Naciones Unidas delimitó su frontera terrestre común en el año 2000, pero no las líneas de demarcación entre las 200 millas náuticas de sus respectivas "zonas económicas exclusivas", superponiéndose sus intereses sobre 860 kilómetros cuadrados de la cuenca del Levante (un área del Mediterráneo oriental con unos 3,5 billones de metros cúbicos de gas natural y 1.600 millones de barriles de petróleo).

Asimismo Israel percibe a Hezbolá e Irán como una amenaza. No obstante, el Estado hebreo es el único país de la zona cuyas empresas realmente tienen la capacidad de operar en alta mar y su potente Ejército está preparado para proteger sus intereses en la zona y, aseguran, está dispuesto a usar la fuerza si fuera necesario.

Fuente: The Daily Beast
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Aviones de combate israelíes han bombardeado una base siria en Latakia, en el norte del país, según informaron periodistas libaneses la mañana de este lunes.

Medios estatales libaneses informaron que aviones de guerra israelíes volando sobre la ciudad de Baalbek y la región del Valle de Bekaa.

Según publica el portal israelí The Jerusalem Post, aviones de combate israelíes bombardearon lanzadores de misiles tipo S-300 en la ciudad portuaria siria la noche del domingo, citando a grupos de oposición sirios. Los residentes de la ciudad informaron de fuertes explosiones a la medianoche.


Fuentes de la oposición dijeron al Canal 2 israelí que la explosión tuvo lugar en el barrio de Sheikh Dahar, aledaño al puerto local. Las afirmaciones de la oposición no han sido confirmadas por fuentes oficiales.

En numerosas ocasiones Israel ha sido señalado como responsable de los ataques contra objetivos militares sirios durante el largo levantamiento de dos años contra el régimen de Bashar al Assad.

Fuente: Jerusalem Post
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Las fuerzas de Al Qaeda en Irak (ISIS), avanzando este Sábado 4 de enero hacia Bagdad desde las áreas capturadas de las sunitas Faluya y Ramadi, también afirmaron haber "penetrado en el sistema de seguridad del Partido de Satanás (Hezbolá) y ... aplastado sus bastiones. "Esta fue una referencia al atentado mortal del Jueves, 2 de enero, en la sede política de Hezbolá en el barrio chií de Dahya en Beirut, que causó al menos 4 muertos y 77 heridos.

El anuncio de Al Qaeda añadió que este "era un pequeño pago en la pesada lista que espera a esos criminales malvados."

Poco antes, el Ejército libanés reveló que Majd Al-Majid, jefe de las Brigadas de Abdullah Azzam vinculadas a Al Qaeda, había muerto en la prisión por "insuficiencia renal".

Fuentes antiterroristas y de inteligencia de Debkafile dudan de la veracidad de esa afirmación. Es mucho más probable que este miembro de alto rango libanés de Al Qaeda muriera en los interrogatorios - o de lo contrario, bajo amenaza de ser entregado a Hezbolá, a menos que él desvelara a su organización en el Líbano, y que eligiera morir por su propia mano. Él habría sabido que en manos de Hezbolá estaría a merced de los oficiales de inteligencia iraníes.


Al Majid fue detenido a su regreso la semana pasada desde Siria, donde forjó un pacto de cooperación con Abu Muhammad Al-Jolani, jefe del Frente al-Nusra, de la red de Al Qaeda que está luchando contra el régimen de Assad, como reveló Debkafile por primera vez el 1 de enero. Esto habría proporcionado a los yihadistas sirios una base logística en el sur de Líbano.

Todos estos eventos se suman a Al Qaeda-Irak, Al Qaeda-Siria y las Brigadas de Abdullah Azzam, habiendose reunido para dar un impulso poderoso y tomar puntos de apoyo en una amplia franja de territorio de Oriente Medio, a lo largo de una línea que va entre tres capitales árabes: Bagdad, Damasco y Beirut.

Al Qaeda se está convirtiendo a sí mismo en el cuchillo suní para cortar a través del eje chií que une a Teherán a Damasco y al Hezbolá libanés en Beirut.

Nuestras fuentes militares dicen que una gran escalada de la confrontación violenta se está acumulando a corto plazo en Irak, Siria y el Líbano, y va a quedarse allí. También puede haber efectos colaterales en Israel y Jordania.

Este fin de semana, en consecuencia, Israel comenzó a poner sus recursos en orden:

1. Se puso en marcha la preparación para los frentes de Al Qaeda en Irak o Siria que están tratando de penetrar a Israel mediante la actividad terrorista en la misma línea que sus ataques contra Líbano.

Se hizo más claro que nunca que Israel no puede en ningún caso permitirse el lujo de considerar la evacuación de sus tropas de la frontera oriental, es decir, del valle del Jordán - o el abandono de sus activos militares y de inteligencia en Cisjordania. Ambas cosas son demandadas por los palestinos como su "sine qua non" para un acuerdo y se han ganado la aprobación del Secretario de Estado, John Kerry.

2. Israel se encuentra atrapado entre dos fuerzas radicales igualmente hostiles y peligrosas, las cuales gozan de un respaldo de gran alcance. Por un lado, el gobierno de Obama está dispuesto a mantener el acercamiento de EE.UU. con Irán hasta el punto de permitir que el brutal Bashar Assad permanezca en el poder. Por otro, el antiguo aliado de EE.UU., Arabia Saudita está dispuesto a respaldar a los elementos musulmanes cercanos a Al Qaeda, al igual que las fuerzas sunitas en Irak y sus contrapartes en el Líbano, por el bien de sabotear las políticas actuales de Washington.

En estas circunstancias, a Israel le resulta cada vez más difícil determinar cuáles son sus amigos en el campo de Oriente Medio -y a los que vale la pena ayudar-, y quienes son sus enemigos.

3. En medio de estas circunstancias que se mueven rápidamente, John Kerry no puede esperar a persuadir al rey saudí Abdullah cuando se reúnan en Riyadh el Domingo, 5 de enero, para lanzar su apoyo al líder palestino Mahmoud Abbas, que ha hecho de la aceptación de la propuesta de EE.UU. para las conversaciones de paz con Israel condicionadas a la aprobación por parte de la Autoridad Palstina.

Fuente: Debkafile
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Dos años después de la salida de las tropas estadounidenses de Irak, y azuzados por sus logros en medio de la inestabilidad de Siria, la 'yihad' ha empezado a reclamar su autoridad en rincones de la región. A la cabeza está el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), un grupo considerado de Al Qaeda. Según varios reportes, sus miembros se hicieron ayer con el control de barrios de las ciudades de Faluya y Ramadi, al oeste de Bagdad.

La invasión liderada por Washington en 2003 había sufrido en la provincia de Anbar un tercio de sus bajas. Sus dos principales localidades, Faluya y Ramadi, fueron bastiones casi inexpugnables del radicalismo religioso suní. Apenas una década después se siguen escuchando disparos en esos mismos lugares. Más de 100 personas murieron el viernes allí en combates entre yihadistas y fuerzas de seguridad en el día más mortífero en años.

Según France-Presse en el corazón de Faluya no quedaban ayer soldados de Bagdad ni miembros de la milicia tribal aliada Sahwa. De acuerdo a un testigo cientos de hombres armados, portando los estandartes negros tradicionalmente aireados por Al Qaeda, se concentraron en el centro de la ciudad durante el rezo del viernes. "Anunciamos que Faluya es un Estado Islámico y os emplazamos a estar con nosotros", declararon.

Los combates comenzaron el lunes en Ramadi, donde las fuerzas de seguridad de Bagdad arrasaron un campamento de protesta anti gubernamental, nacido a finales de 2012, al que tachaban de "cuarteles de Al Qaeda". Esta acción arreció el enfado de la minoría suní contra el Gobierno, mayormente chií, al que acusan de marginarles.

El alzamiento forzó al Ejército a retirarse de algunas zonas de las ciudades y llevó a ISIS a reemplazarles. EEUU había erosionado al grupo embrión de ISIS en 2006. Pero el adiós estadounidense a Irak les permitió resucitar y el caos sirio les ha animado a alcanzar el país vecino. Su eje operativo es la cuenca del río Éufrates, la lengua que se extiende desde Anbar hasta la ciudad siria de Raqqa pasando por Deir Ezzor.



Una 'misión sagrada' con enemigos

La 'misión sagrada' de Al Qaeda tiene enemigos. Están los kurdos del norte sirio, el ejército de Bashar Asad y dos de sus teóricos aliados contra Damasco: el Ejército Libre de Siria (FSA en siglas inglesas) y hasta los islamistas del Frente Islámico. También gran parte de los civiles que viven donde los radicales han erigido la bandera con la 'shahada', quienes comparan la represión de ISIS con la del mismo Asad.

El Frente Islámico es una alianza de nueva creación, formada por siete grupos de tendencias islamistas radicales y moderadas pero no pro Al Qaeda, con unos 45.000 combatientes. Si el Frente se ha hecho fuerte en un punto clave como el puesto fronterizo con Turquía de Bab al Hawa, a la altura de la provincia de Hatay, el ISIS es dueño desde hace cuatro meses de Azaz, villa de acceso a Alepo desde la frontera turca en Kilis.

El norte sirio es un amasijo de pequeños grupos controlando manchas de terreno. "Los grupos miembros del Frente toleraron las acciones del ISIS hasta que, recientemente, el ISIS mató a Abu Rayan [un respetado mediador] de Ahrar Sham [uno de los principales grupos del Frente Islámico]", explica a EL MUNDO Aymenn Jawad Tamimi, analista del Middle East Forum que estudia los movimientos de los yihadistas en Siria e Irak.

Ese asesinato, más el asalto del ISIS esta semana a localidades del FSA como la conocida Kafranbel, ha trastocando los balances de poder en la región norteña. "Hay enfrentamientos entre el Frente Islámico y el ISIL en barrios de Alepo, además de en Tel Rifat y Maskanah", prosigue Tamimi. "El viernes se combatió cerca de Azaz", añade, "pero Suqur Sham [un grupo del Frente] impidió al ISIS mandar refuerzos".

Por eso el analista no cree que el plan del ISIS sea realizable. "Se sobrevalora a Yabhat al Nusra [otro grupo yihadista en Siria] y al ISIS", señala. "No creo que puedan controlar mucho territorio más allá de sus fortalezas de Azaz y Jarabulus, ni siquiera en Raqqa". El arabista belga Pieter Van Ostaeyen opina al revés y matiza: "ISIS no ha declarado fidelidad a Ayman Zawahiri [líder de Al Qaeda] como sí ha hecho Al Nusra".

El altavoz de Twitter

Twitter se está convirtiendo en uno de los principales altavoces mediáticos del Estado Islámico de Irak y Siria. Su propaganda incluye la publicación de imágenes de escolares estudiando en colegios que controlan o de habitantes de las zonas donde operan recibiendo ayuda humanitaria. Pero el manto de la ley religiosa que impone el ISIS ya ha provocado, según cuenta a EL MUNDO un portavoz opositor, protestas civiles.

Esta red social fue usada ayer por el ISIS para reivindicar la autoría del atentado de Beirut del jueves pasado. Un coche bomba que explotó en Haret Hreik, bastión del partido chií Hizbulá, mató a cinco personas e hirió a 77. En un primer lugar todos los focos sobre la responsabilidad del atentado se habían fijado en las Brigadas de Abdulá Azam, impulsoras del ataque letal del 19 de noviembre en la embajada de Irán en Beirut.

La razón de esta hipótesis era el arresto por el ejército libanés del líder de las Brigadas, Majid Majid. Pero el terrorista originario de Arabia Saudí, con dolencias de riñón, murió ayer bajo custodia en un hospital militar de Beirut. Al presidente libanés, el cristiano Michel Suleiman, ya alertado por la amenaza de un nuevo golpe de los hombres de Majid, le crece una nueva amenaza en nombre de un ISIS que parece querer prolongar su emirato de terror hasta la costa mediterránea.

Fuente: El Mundo
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Los extremistas del Estado Islámico de Irak y el Levante, asociado al Frente al-Nusra, un grupo leal a Al Qaeda y que lucha contra el Gobierno de Al Assad, planean una incursión armada en el vecino Líbano.

Así lo anunció uno de los líderes del movimiento salafista, informa la agencia de noticias libanesa Naharnet. "El líder del Frente al Nusra, Abu Mohammad al Golani, y el jefe del Estado Islámico de Irak y Levante, Abu Bakr al Baghdadi, tomaron la decisión de entrar oficialmente y abiertamente en el Líbano", dijo un líder a la edición 'United Press International' con sede en Washington.

Los extremistas armados dicen que van a actuar en el Líbano "hasta que el movimiento Hezbolá retire a sus combatientes de Siria y liberen a todos los prisioneros", recoge Naharnet.

Los grupos armados de yihadistas del Frente al Nusra operan en la frontera sirio-libanesa. Es uno de los principales grupos extremistas que se opone al Ejército sirio. Fueron sus militantes los que en diciembre atacaron la ciudad de Adra, a 40 kilómetros de Damasco, y perpetraron una masacre allí que se saldó con cien civiles muertos.

Fuente: Naharnet



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El rey de Arabia Saudita, Abdullah bin Abdul Aziz Al Saud, ha designado 3.000 millones de dólares al Líbano para financiar al Ejército libanés.

El anuncio lo hizo el presidente libanés, Michel Suleiman, citado por la agencia AP. "El rey del fraternal Reino de Arabia Saudita está ofreciendo esta ayuda generosa y valiosa de 3.000 millones de dólares para fortalecer las capacidades del Ejército libanés", dijo Suleiman en un discurso televisado.

"Se trata de la ayuda más grande en la historia del Líbano. Permitirá al Ejército llevar a cabo sus misiones. Otros 1.600 millones de dólares podrían ser ofrecidos durante una reunión en Italia en el año 2014", añadió el mandatario libanés.

Suleiman dijo que los fondos permitirán comprar armas francesas. No dio más detalles del acuerdo, pero dijo que el presidente francés, Francois Hollande, tiene previsto debatir el asunto durante su visita del domingo a Arabia Saudita.

También señaló que el Líbano está amenazado por las tensiones religiosas, pero no especificó de quién viene la amenaza.

Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que Israel podría realizar un ataque preventivo contra el Líbano.



El primer ministro describió los ataques con cohetes desde el territorio libanés, realizados la mañana de este domingo, como un "doble crimen de guerra". "En el Líbano ocurre lo siguiente: los militantes del movimiento Hezbolá lanzan miles de cohetes contra viviendas de la población civil, y por lo tanto realizan dos crímenes de guerra al mismo tiempo. Disparan contra civiles, como lo hicieron hoy, y se esconden detrás de ellos, utilizándolos como escudos humanos", afirmó Netanyahu.

"Como respuesta, podríamos utilizar la fuerza y realizar ataques preventivos si es necesario", dijo Netanyahu en su reunión semanal con los miembros del Gabinete.

Este domingo el Ejército de Israel disparó varios proyectiles de artillería contra el sur del Líbano en respuesta al supuesto lanzamiento de dos cohetes hacia el norte de Israel. Los medios libaneses informan del impacto de unos 20 cohetes que fueron lanzados desde Israel. No se reportaron víctimas ni daños tras ambos impactos.

Mientras tanto, el movimiento Hezbolá de los chiitas libaneses observa la tregua con Israel desde el fin de la Segunda Guerra del Líbano en 2006. Varios grupos pequeños, por lo general asociados con la resistencia palestina, son los que a menudo rompen la calma en la frontera norte de Israel.

Fuente: Naharnet
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El Ejército de Israel ha disparado varios proyectiles de artillería contra el sur del Líbano en respuesta al supuesto lanzamiento de dos cohetes hacia el norte de Israel.

El teniente coronel Peter Lerner, portavoz del Ejército israelí, ha confirmado el ataque hebreo en su cuenta de Twitter, explicando que las fuerzas israelíes respondieron abriendo fuego contra la zona de donde salieron los cohetes.

Los medios libaneses informan del impacto de unos 20 cohetes que fueron lanzados desde Israel.

Según el diario 'Haaretz', dos cohetes, supuestamente de tipo Katyusha, fueron lanzados este domingo contra la ciudad israelí de Kiryat Shmona, situada al norte del país, cerca de la frontera con el Líbano. No se reportaron víctimas ni daños tras ambos impactos.



La última vez que Israel fue atacado con cohetes desde el Líbano fue en agosto pasado. En esa ocasión el Ejército israelí recurrió al sistema de defensa antiaérea para interceptar a los Katyusha, acusando a grupos vinculados a Al Qaeda de la agresión, después de lanzar un ataque aéreo contra el Líbano.

Mientras tanto, el movimiento Hezbolá de los chiitas libaneses observa la tregua con Israel desde el fin de la Segunda Guerra del Líbano en 2006. Varios grupos pequeños, por lo general asociados con la resistencia palestina, son los que a menudo rompen la calma en la frontera norte de Israel.

Fuente: Haaretz
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En el inestable Oriente Medio, desangrado por los conflictos y la tensión internacional, emerge una firme alianza de seguridad entre Líbano, Siria, Irak e Irán, que pretende definir la nueva dirección del desarrollo de la región.

Según señalan los analistas y observadores internacionales, Oriente Medio está experimentando hoy en día un cambio radical. La destrucción del arsenal de armas químicas en Siria, auspiciada por Rusia, el acercamiento entre EE.UU. e Irán, la disminución del poder de Arabia Saudita e Israel y la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, son circunstancias que, unidas, provocarán un cambio considerable de la dinámica regional.

Hasta el momento no estaba claro qué rumbo podría tomar el nuevo cambio, de dónde procede, hasta qué punto podría llevar y quién sería capaz de definirlo. El analista político especializado en Oriente Medio Sharmine Narwani afirma que ahora ha quedado claro que la nueva 'dirección' de la región se guía principalmente por la "amenaza a la seguridad" que representa la proliferación en la zona de numerosos extremistas, combatientes sectarios e islamistas procedentes en su mayoría de Afganistán o Irak.

Según Narwani este peligro ha supuesto un impulso para una serie de acuerdos diplomáticos globales que han dado lugar a una cooperación inesperada entre una variada mezcla de pueblos, muchos de ellos tradicionalmente enfrentados. El comentarista también señala que por primera vez en décadas, esta dirección estará dirigida desde el interior de la región, por los Estados de Oriente Medio, los grupos y los partidos más amenazados por el extremismo.

Mientras los militantes salafistas recorren las fronteras de los Estados desde el Levante hasta el norte de África y más allá, desintegrando sus territorios, amenazando la soberanía y arruinando la economía, un grupo de países que representan el tramo de la región entre el Levante y el golfo Pérsico, formado por Líbano, Siria, Irak e Irán, ha decidido dar una respuesta a este caos tratando de expulsar a los milicianos hacia fuera de sus áreas y cortar sus raíces.



De acuerdo con Narwani los cuatro Estados miembros de la alianza, llamada Arco de Seguridad, ya están compartiendo la información de inteligencia, cooperando en el campo de batalla con sus recursos colectivos y trabajando para lograr obtener el apoyo de la comunidad internacional.
Objetivos

Según datos procedentes de una serie de fuentes bien informadas en el Levante, el Arco de Seguridad trata de alcanzar varios objetivos: en primer lugar, mantener la integridad territorial y la soberanía de los países participantes. En segundo lugar, establecer una rigurosa cooperación militar y de seguridad contra las amenazas inmediatas y futuras de los extremistas. Y en tercer lugar, forjar una visión del mundo político común que mejore la alianza y pueda conducir a una mejor colaboración en otras áreas.

Actualmente los esfuerzos colectivos del Arco de Seguridad se centran en la eliminación de los extremistas del territorio de los países miembros de la alianza (Líbano, Siria, Irak e Irán). Principalmente se prevé que el objetivo se alcance mediante la fuerza militar, pero también se plantea la posibilidad de una solución pacifica mediante las negociaciones.

Como una de las medidas para lograr este objetivo, la alianza de seguridad ha preparado un proyecto para el establecimiento de un régimen de sanciones globales, que ya ha sido puesto en marcha en algunas regiones, para paralizar financieramente las redes yihadistas y salafista atacando sus fuentes de financiación. El analista señala que la implementación de estas sanciones ha sido imposible desde hace unos meses por culpa del fuerte apoyo de Occidente y Arabia Saudita a los numerosos grupos terroristas que operan en la zona.

Otro paso para liberar sus tierras de los insurgentes radicales sería cerrar fronteras y reforzar la seguridad respecto a la inmigración, por lo que ya se están tomando medidas drásticas en las fronteras entre Siria, Turquía y Jordania, aunque la frontera iraquí todavía sigue siendo permeable y peligrosa.

No obstante, el analista político destaca que estos extraordinarios acontecimientos no habrían sido posibles hace apenas seis meses, cuando Occidente, apoyado por las naciones petroleras de la región, seguía con sus miras puestas exclusivamente en una solución militar a la tensa situación en la zona.

Hoy en día el panorama de Oriente Medio ha cambiado significativamente: la relación de EE.UU. y Arabia Saudita se ha debilitado, los embajadores europeos empiezan a tomar el camino de regreso a Damasco, los miembros de la OTAN y Turquía están trabajando horas extras para mejorar sus relaciones con Irán e Irak y EE.UU. y el Reino Unido han retirado su apoyo a los rebeldes. Según Narwani, son solo algunos ejemplos de una lista interminable.

Fuente: al-akhbar