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A medida que la delegación israelí llega a El Cairo para mantener conversaciones indirectas con Hamas, al final de las primeras 24 horas de una tregua de tres días en la guerra de Gaza, los portavoces del gobierno israelí han hecho grandes esfuerzos la noche del martes, 6 de agosto, para convencer al público de que la guerra de Gaza había terminado y el enemigo había sido seriamente degradado.

El Jefe del Estado Mayor, el teniente general Benny Gantz fue tan lejos como para declarar: "Ahora entramos en un período de rehabilitación." Esto no era exactamente el mensaje que los soldados querían escuchar de su comandante mientras salían de los campos de batalla de Gaza después de 28 días de duros combates y fuertes pérdidas.

Pero los artistas gubernamentales ya estaban produciendo una situación hipotética horrible que representaba una operación teórica para conquistar toda la Franja de Gaza.

Este escenario, que se dice ha sido puesto ante el gabinete de seguridad la semana pasada en el debate sobre la táctica para la siguiente fase de la operación, costaría cientos de vidas de soldados israelíes y llevaría a una ocupación israelí de cinco años para purgar el territorio de los 20.000 terroristas y deshabilitar su maquinaria militar.

Este escenario fue ideado para silenciar a los descontentos, incluidos los ciudadanos que viven dentro del rango de la Franja de Gaza, que se niegan a regresar a sus hogares porque el peligro no ha pasado.

Las alternativas que el gabinete considera nunca incluyeron la plena ocupación de la Franja de Gaza. La opción más seria, que los ministros examinaron y rechazaron en la primera semana de la guerra, fue enviar tropas en un ataque relámpago para destruir los centros de mando de Hamas y de la estructura militar de su núcleo y salir rápido. Si se hubiera ejercido dicha opción en una etapa temprana en el conflicto, en lugar de los diez días de ataques aéreos, podrían haberse salvado las numerosas pérdidas palestinas ​​y la devastación de propiedades, en la medida de lo que preocupa a la mayoría de los israelíes también.

Y esta semana otra vez, los políticos que ejecutan la guerra decidieron acortarla, independientemente del asesoramiento en operaciones viables para llevar la operación antiterrorista a un final exitoso para la población que vive bajo el terror de Hamas desde hace más de una década.

La decisión de ir adelante en lugar de un alto el fuego y negociaciones indirectas con Hamas era muy costosa para el primer ministro Binyamin Netanyahu en casa y muy criticada. En el primer día del alto el fuego el martes la calificación del primer ministro Binyamin Netanyahu en las encuestas se redujo drásticamente a poco más del 60 por ciento, su calificación antes de la guerra, tras haber subido a los ochenta en el pico de la operación.

La forma como los líderes de Israel han manipulado y llevado a una conclusión la Guerra de Gaza tiene cuatro consecuencias que trascienden de su esfera inmediata:


1. El hecho de que, después de recibir una severa paliza, Hamas sigue en pie y se va con la mayor parte de su infraestructura militar indemne, le proporciona el núcleo de un ejército palestino regular, que los islamistas no tenían antes de la puesta en marcha de la Operación Borde Defensivo el 7 de julio.

Este núcleo es ya una fuerza de combate activa, con buen entrenamiento para el combate y con popularidad nacional - no sólo en la Franja de Gaza, sino también en el dominio de Cisjordania de la Autoridad Palestina.

Así que Hamas llega a la mesa de negociaciones de El Cairo con una tarjeta militar de nuevo cuño.

2. Las perspectivas de una acomodación de posguerra que cambiará el paisaje terrorista de la Franja de Gaza son tenues. Estrategas gubernamentales israelíes han dado a entender que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas podría ser una figura adecuada para dirigir una adaptación tal. Esto es un sueño imposible. El ala militar de Hamas nunca contemplaría dar rienda suelta a este rival en su territorio. Y, de todos modos, Abbas no muestra ninguna inclinación para adaptarse a cualquier esquema de Israel para Gaza.

3. Cuando Ban Ki-moon visitó Jerusalén el 22 de julio para presionar para un alto el fuego en Gaza y las conversaciones sobre las causas profundas del conflicto palestino-israelí, Netanyahu espetó: ¡No puedes hablar con Hamas. Ellos son extremistas islámicos como Al Qaeda, Estado Islámico, los talibanes o Boko Haram!

Sin que sus palabras fueran recogidas en ese mismo mundo islámico. Los ojos allí rastrearon cuidadosamente cada etapa del conflicto de Gaza, después de entender que se ha elevado a un nivel comparable al de la guerra contra Al Qaeda.

Así, después de recortar la operación contra Hamás, Israel puede encontrar que ha aterrizado en el nido de unas nuevas avispas. En este momento, el Estado islámico y el Frente Nusra en Siria están luchando para ampliar sus puntos de apoyo en Siria e Iraq para un empuje hacia el Líbano. Es posible que no se detengan allí.

Si se permitiera a los yihadistas sobre la marcha juzgar a las FDI incapaces de vencer a Hamas, esto podría convertirse para Israel en una nueva amenaza extremadamente peligrosa.

4. Irán también habrá tomado nota del hecho de que, dos veces en dos años, los líderes de Israel se abstuvieron de llevar a una conclusión victoriosa una guerra iniciada por las fuerzas militares que Teherán había fortificado, entrenado y financiado - primero Hezbolá en la guerra del Líbano de 2006, que terminó en un empate, y ahora el enfrentamiento con los islamistas palestinos que ha terminado de manera similar.

Fuente: Debkafile
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Por Thierry Meyssan

Cada cual tiene su propia opinión para explicar las masacres que el Estado de Israel está cometiendo en Gaza. En los años 1970-1980 eran vistas como una expresión del imperialismo anglosajón. Pero hoy muchos interpretan esas matanzas como un conflicto entre judíos y árabes. Pasando en revista unos 4 siglos de Historia, Thierry Meyssan, analista y consultante de varios gobiernos, analiza el origen del sionismo, sus verdaderas ambiciones y señala el verdadero enemigo.

La guerra que desde hace 66 años ha venido librándose ininterrumpidamente en Palestina atraviesa una nueva etapa con las operaciones israelíes «Guardianes de nuestros hermanos» y «Roca indestructible», extrañamente traducidas en la prensa occidental como «Margen Protector».

Es evidente que Tel Aviv –que optó por explotar la desaparición de 3 jóvenes israelíes para desencadenar estas operaciones militares y «arrancar de raíz el Hamas» esperando poder explotar el gas de Gaza, conforme al plan ya enunciado en 2007 por el actual ministro de Defensa de Israel– se ha visto superado por la reacción de la Resistencia palestina. La Yihad Islámica respondió disparando cohetes de alcance medio, muy difíciles de interceptar, que se agregaron a los que dispara el Hamas.

La violencia de los acontecimientos, que ya han costado la vida a más de 1 500 palestinos y a 62 israelíes (con la salvedad de que las cifras israelíes están sometidas a una férrea censura militar y probablemente son minimizadas), ha provocado una ola de protestas en el mundo entero. Además de sus 15 miembros, el Consejo de Seguridad de la ONU –reunido el 22 de julio– escuchó las intervenciones de otros 40 Estados que decidieron expresar su indignación ante el comportamiento de Tel Aviv y su «cultura de la impunidad». Al extremo que, en vez de las 2 horas habituales, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la «crisis de Gaza» duró 9 horas.


Simbólicamente, Bolivia declaró Israel «Estado terrorista» y abrogó el acuerdo de libre circulación firmado con ese país. Pero las declaraciones de protesta generalmente no vienen acompañadas de ayuda militar para los agredidos, con excepción de la de Irán y, simbólicamente, la de Siria. Estos dos países respaldan a la población palestina a través de la Yihad Islámica –la rama militar del Hamas– sin apoyar su rama política, que es miembro de la Hermandad Musulmana, y también aportan su respaldo al FPLP-CG [Frente Popular por la Liberación de Palestina-Comando General].

Al contrario de lo sucedido durante las operaciones anteriores («Plomo fundido» en 2008 y «Columna de nubes», traducida está última en Occidente como «Pilar defensivo»), los dos Estados que protegen a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos y el Reino Unido) facilitaron esta vez la elaboración de una declaración del presidente del Consejo de Seguridad donde se subrayan las obligaciones humanitarias de Israel. Más allá de la cuestión fundamental de un conflicto que sigue sin resolver desde 1948, lo que estamos viendo es un consenso para expresar una condena mínima del uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel.

Sin embargo, tras este aparente consenso se esconden análisis muy diferentes: algunos autores interpretan el conflicto como una guerra de religión entre judíos y musulmanes mientras que otros lo ven como una guerra política según un esquema colonial clásico. ¿Cuál es la realidad?

¿Qué es el sionismo?

A mediados del siglo XVII, los calvinistas británicos se reagruparon alrededor de Oliver Cromwell y cuestionaron la fe y la jerarquía del régimen imperante en Gran Bretaña. Después de derrocar la monarquía anglicana, el «Lord protector» pretendió permitir al pueblo inglés alcanzar el estado de pureza moral necesario para atravesar una tribulación de 7 años, acoger el regreso de Cristo y vivir apaciblemente con él durante 1 000 años (el «Millenium». Para ello, según su interpretación de la Biblia, había que dispersar a los judíos por todo el mundo, reagruparlos después en Palestina y reconstruir allí el templo de Salomón. Bajo esa perspectiva, Oliver Cromwell instauró un régimen puritano, anuló en 1656 la medida que prohibía a los judíos instalarse en Inglaterra y anunció que su país se comprometía a crear en Palestina el Estado de Israel.

Al ser derrocada la secta de Cromwell, al final de la «Primera Guerra Civil Inglesa», y resultar muertos o exilados sus partidarios, se restableció la monarquía anglicana y esta abandonó el sionismo –o sea, el proyecto de creación de un Estado para los judíos. Pero resurgió en el siglo XVIII, con la «Segunda Guerra Civil Inglesa» –así se denomina en los manuales de Historia de la enseñanza secundaria del Reino Unido– que el resto del mundo conoce como la «Guerra de Independencia de los Estados Unidos» (1775-83). Contrariamente a lo que todo el mundo cree, esa guerra no se basó en los ideales de la Ilustración, que más tarde animaron la Revolución Francesa, sino que fue financiada por el rey de Francia y se libró por motivos religiosos y al grito de «¡Nuestro Rey es Jesús!».

George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin, por sólo mencionarlos a ellos, se presentaron como los sucesores de los partidarios exilados de Oliver Cromwell. Lógicamente, Estados Unidos retomó el proyecto sionista.

En 1868, la reina Victoria designó como primer ministro de Inglaterra al judío Benjamin Disraeli, quien propuso conceder algo de democracia a los descendientes de los partidarios de Cromwell para poder apoyarse sobre todo el pueblo y extender por el mundo el poder de la Corona. Sobre todo propuso una alianza con la diáspora judía como medio de aplicar una política imperialista cuya vanguardia sería precisamente esa diáspora. En 1878, el propio Disraeli incluyó «la restauración de Israel» en el orden del día del Congreso de Berlín sobre la nueva repartición del mundo.

Fue sobre esa base sionista que el Reino Unido restableció relaciones con sus ex colonias de América, ya convertidas en Estados Unidos, al término de la «Tercera Guerra Civil Inglesa», denominada en Estados Unidos como «American Civil War» y en Europa continental como la «Guerra de Secesión» (1861-1865), en la que salieron vencedores los WASP (White Anglo-Saxon Puritans) sucesores de los partidarios de Cromwell. También en este caso es de manera totalmente errónea que se presenta esa guerra como una lucha contra la esclavitud sin tener en cuenta que 5 Estados del norte todavía seguían practicando esa forma de explotación.

O sea, casi hasta el final del siglo XIX, el sionismo es un proyecto exclusivamente puritano y anglosajón al que se suma sólo una élite judía. Pero es firmemente condenado por los rabinos, quienes interpretan la Torah como una alegoría y no como un plan político.

Entre las consecuencias actuales de esos hechos históricos está el que haya que reconocer que el sionismo, además de plantear como objetivo la creación de un Estado para los judíos, también sirvió de base a la fundación de Estados Unidos. A partir de esa conclusión, la cuestión de saber si las decisiones políticas de ese conjunto se toman en Washington o en Tel Aviv deja de tener relevancia. La misma ideología controla el poder en ambos países. Por otro lado, al ser el sionismo el elemento que permitió la reconciliación entre Londres y Washington cuestionarlo es atacar la base misma de esa alianza, la más poderosa del mundo.

La adhesión del pueblo judío
al sionismo anglosajón

En la historia oficial actual generalmente se pasa por alto el periodo del siglo XVII al siglo XIX y se presenta a Theodor Herzl como el fundador del sionismo. Sin embargo, según las publicaciones internas de la Organización Sionista Mundial, eso también es falso.

El verdadero fundador del sionismo contemporáneo no es un judío sino un cristiano dispensionalista. El reverendo William E. Blackstone era un predicador estadounidense que consideraba que los verdaderos cristianos no tendrían que sufrir las duras pruebas del fin de los tiempos. Predicaba que los verdaderos cristianos serían sustraídos a la batalla final y enviados al cielo (el llamado «arrebatamiento de la Iglesia», en inglés «the rapture»). Para el reverendo Blackstone, los judíos librarían esa batalla, de la que saldrían además convertidos a la fe del Cristo victorioso.

Es la teología del reverendo Blackstone lo que sirvió de base al inquebrantable apoyo de Washington a la creación de Israel. Y eso sucedió muchos antes de la creación del AIPAC y de que ese grupo de presión proisraelí tomara el control del Congreso de Estados Unidos. En realidad, el poder de ese grupo de presión no reside tanto en su dinero y su capacidad para financiar campañas electorales como en esa ideología, que aún sigue vigente en Estados Unidos.

Por muy estúpida que pueda parecer, la teología del «arrebatamiento» es hoy en día muy poderosa en Estados Unidos. Incluso se ha convertido en un fenómeno de librería y ha llegado a las pantallas cinematográficas (Ver el film Left Behind, con Nicolas Cage, cuyo estreno está programado para el mes de octubre).

Theodor Herzl era un admirador del comerciante de diamantes Cecil Rhodes, el teórico del imperialismo británico y fundador de Sudáfrica, de Rhodesia (a la que incluso dio su nombre) y de Zambia (ex Rhodesia del Norte). Herzl no era israelita y ni siquiera le había hecho la circuncisión a su hijo. Ateo, como muchos burgueses europeos de su época, Herzl recomendó al principio la asimilación de los judíos, estimando incluso que debían convertirse al cristianismo. Sin embargo, retomando la teoría de Disraeli, Herzl concluyó que la mejor solución era hacerlos participar en el colonialismo británico creando un Estado judío, en la actual Uganda o en Argentina, así que siguió el ejemplo de Cecil Rhodes con la compra de tierras y con la creación de la Agencia Judía.

Blackstone logró convencer a Herzl de que debía vincular las preocupaciones de los dispensionalistas con las de los colonialistas. Para eso bastaba con estipular que la creación de Israel debía ser en Palestina y justificarla con referencias bíblicas. Gracias a esa idea bastante simple Blackstone y Herzl lograron que la mayoría de los judíos se sumara a su proyecto. Hoy en día Herzl está enterrado en Israel –en la cima del Monte Herzl– y el Estado israelí puso en su ataúd la Biblia anotada que Blackstone le había regalado.


Así que el objetivo del sionismo nunca fue «salvar al pueblo judío dándole una patria» sino hacer triunfar el imperialismo anglosajón asociando los judíos a esa empresa. Además, no sólo el sionismo no es un producto de la cultura judía sino que la mayoría de los sionistas nunca fueron judíos, mientras que la mayoría de los judíos sionistas no son israelitas. Las referencias bíblicas, omnipresentes en el discurso oficial israelí, sólo reflejan el pensamiento del sector creyente del país y su principal función no es otra que convencer a la población estadounidense.

Fue durante ese periodo cuando se inventó el mito del pueblo judío. Hasta aquel momento los judíos se habían considerado como personas pertenecientes a una religión y reconocían que sus correligionarios europeos no eran descendientes de los judíos de Palestina sino de otras poblaciones que se habían convertido a esa religión durante el transcurso de la Historia.

Blackstone y Herzl fabricaron artificialmente la idea según la cual todos los judíos del mundo serían descendientes de los antiguos judíos de Palestina. A partir de ese momento el término «judío» comienza a aplicarse no sólo a la religión israelita sino que pasa a designar también una etnia. Basándose en una lectura literal de la Biblia, todos los judíos pasan así a ser beneficiarios de una promesa divina sobre la tierra palestina.

El pacto anglosajón para la creación de Israel en Palestina

La decisión de crear un Estado judío en Palestina fue tomada conjuntamente por los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos. La negoció el primer juez judío de la Corte Suprema estadounidense, Louis Brandela, bajo los auspicios del reverendo Blackstone, y fue aprobada tanto por el presidente estadounidense Woodrow Wilson como por el primer ministro británico David Lloyd George después de los acuerdos franco-británicos Sykes-Picot, en los que Francia y Gran Bretaña se repartían el «Medio Oriente». Este acuerdo sólo se hizo público de forma paulatina.

Al futuro secretario de Estado británico para las Colonias Leo Amery se le confió la tarea de instruir a los veteranos del «Cuerpo de Muleros de Sión» para crear, con los agentes británicos Ze’ev Jabotinsky y Chaim Weizmann, la «Legión Judía» en el seno del ejército británico.

El 2 de noviembre de 1917, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Lord Balfour, envió a Lord Walter Rotschild una carta abierta en la que se comprometía a crear un «hogar nacional judío» en Palestina. El presidente estadounidense Woodrow Wilson incluyó la creación de Israel entre sus objetivos de guerra oficialmente reconocidos (es el n° 12 de los 14 puntos presentados al Congreso de Estados Unidos el 8 de enero de 1918).

Todo ello demuestra que la decisión de crear el Estado de Israel no tiene nada que ver con la masacre contra los judíos desatada 20 años después en Europa, durante la Segunda Guerra Mundial.

El 3 de enero de 1919, durante la conferencia de paz de París, el emir Faisal –hijo del sharif de la Meca y futuro rey del Irak británico– firmó con la Organización Sionista Mundial un acuerdo donde se comprometía a respaldar la decisión anglosajona.

Así que la creación del Estado de Israel, concretada en contra de la población de Palestina, también contó con la complicidad de las monarquías árabes. En aquella época, el sharif de la Meca Husein ben Ali no interpretaba el Corán como lo hace el Hamas, no pensaba que «una tierra musulmana no puede ser gobernada por no musulmanes».

La creación jurídica del Estado de Israel

En mayo de 1942, las organizaciones sionistas realizaron su congreso en el hotel Biltmore de Nueva York. Los participantes decidieron convertir el «hogar nacional judío» de Palestina en el «Commonwealth judío» (referencia al Commonwealth brevemente instaurado por Cromwell en lugar de la monarquía británica) y autorizar la inmigración masiva de los judíos hacia Palestina. En un documento secreto se fijaron 3 objetivos muy precisos:
- «(1) El Estado judío abarcaría la totalidad de Palestina y probablemente la Transjordania;
- (2) el desplazamiento de la población árabe a Irak y
- (3) el control por parte de los judíos de todos los sectores de desarrollo y control de la economía en todo el Medio Oriente.»

En aquel momento, casi todos los participantes en el congreso de Nueva York ignoraban que la «solución final de la cuestión judía» (die Endlösung der Judenfrage) acaba de entrar en aplicación secretamente en Europa.

En definitiva, cuando los británicos ya no hallaban qué hacer para complacer simultáneamente a los judíos y los árabes, la ONU –que sólo contaba entonces con 46 Estados miembros– propuso un plan de partición de Palestina a partir de las indicaciones que le habían proporcionado… los británicos. Debía crearse un Estado binacional conformado por un Estado judío, un Estado árabe y una zona «bajo régimen internacional especial» para administrar los lugares sagrados (Jerusalén y Belén). El proyecto fue adoptado mediante la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU.

Sin esperar por la continuación de las negociones, el presidente de la Agencia Judía, David Ben Gurión, proclama unilateralmente el Estado de Israel, inmediatamente reconocido por Estados Unidos. Los árabes que vivían en territorio israelí se vieron sometidos a un régimen de ley marcial, se limitaron sus desplazamientos y sus pasaportes fueron confiscados. Los países árabes que acababan de alcanzar la independencia decidieron intervenir pero, al no disponer de ejércitos ya conformados, fueron rápidamente derrotados. Durante aquella guerra, Israel procedió a una limpieza étnica y obligó no menos de 700 000 árabes a huir de sus hogares.

La ONU envió como mediador al conde Folke Bernadotte, diplomático sueco que había salvado miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El conde Bernadotte comprobó que los datos demográficos transmitidos por las autoridades británicas eran falsos y exigió que se aplicara plenamente el plan de partición previsto para Palestina. No está de más recordar en este punto que la Resolución 181 implica el regreso de los 700 000 árabes expulsados de sus tierras, la creación de un Estado árabe y la internacionalización de Jerusalén.

El conde Folke Bernadotte, enviado especial de la ONU, fue asesinado el 17 de septiembre de 1948, por orden del futuro primer ministro de Israel, Yitzhak Shamir.

La Asamblea General de la ONU reaccionó adoptando la Resolución 194, que reafirma los principios ya enunciados en la Resolución 181 y proclama además el derecho inalienable de los palestinos a regresar a su tierra y a ser indemnizados por los perjuicios sufridos.

Sin embargo, Israel –que mientras tanto había arrestado, juzgado y condenado a los asesinos de Bernadotte– fue admitido como miembro de la ONU, después de comprometerse también a respetar y aplicar sus resoluciones. Inmediatamente después de la admisión de Israel como Estado miembro de la ONU, los asesinos del enviado de la ONU fueron amnistiados y el individuo que había disparado sobre el conde se convirtió en guardaespaldas personal del primer ministro israelí David Ben Gurión.

Desde su admisión en la ONU, Israel ha violado constantemente las sucesivas resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad sobre la cuestión israelo-palestina. Sus vínculos orgánicos con dos de los miembros del Consejo de Seguridad con derecho de veto han mantenido a Israel fuera del alcance del derecho internacional. Israel se ha convertido así en un Estado offshore gracias al cual Estados Unidos y el Reino Unido pueden darse el lujo de fingir ser Estados que respetan el derecho internacional, cuando en realidad lo violan a través de ese seudo Estado.

Creer que la cuestión de Israel es un problema exclusivo del Medio Oriente es un error total y absoluto. Hoy en día, Israel opera militarmente en todo el mundo, como agente del imperialismo anglosajón. En Latinoamérica fueron agentes israelíes quienes organizaron la represión durante el intento de golpe de Estado contra el presidente de Venezuela Hugo Chávez, en 2002, y también en Honduras durante el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, en 2009. En África, había agentes israelíes por todos lados durante la guerra de los Grandes Lagos y fueron ellos quienes organizaron la captura de Muammar el-Kadhafi. En Asia, agentes israelíes dirigieron el asalto y masacre contra los Tigres Tamiles, en 2009, etc. En cada ocasión, Londres y Washington juran que nada tienen que ver con lo sucedido. Por otro lado, Israel controla numerosas instituciones mediáticas y financieras, como la Reserva Federal estadounidense.

La lucha contra el imperialismo

Hasta el momento de la disolución de la URSS era evidente que la cuestión israelí está vinculada a la lucha contra el imperialismo. Todos los antiimperialistas del mundo –incluyendo el Ejército Rojo japonés– apoyaban la causa palestina e incluso luchaban junto a los palestinos en el Medio Oriente.

Hoy en día, la globalización de la sociedad de consumo y la pérdida de valores que esta ha provocado han traído una pérdida de conciencia sobre el carácter colonial del Estado hebreo. Árabes y musulmanes son los únicos que siguen sintiéndose implicados en la causa palestina y dan pruebas de empatía con el destino de los palestinos, pero ignoran los crímenes israelíes cometidos en el resto del mundo y no reaccionan ante los demás crímenes del imperialismo.

Sin embargo, en 1979, el ayatola Ruholla Khomeini explicaba a sus seguidores iraníes que Israel no era más que una marioneta en manos de los imperialistas y que el único verdadero enemigo era la alianza entre Estados Unidos y el Reino Unido. Por el sólo hecho de haber expresado esa simple verdad, Khomeini fue caricaturizado en Occidente y los chiitas fueron presentados como herejes en Oriente. Hoy en día, Irán es el único Estado del mundo que envía armas y consejeros a la Resistencia palestina mientras que los regímenes sionistas árabes debaten amablemente con el presidente israelí por videoconferencia en medio de las reuniones del Consejo de Seguridad del Golfo.

Fuente: Red Voltaire
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Los signos de que se acerca una operación militar de las FDI contra Hamás abundaron esta semana como un posible resultado del esfuerzo militar masivo y de inteligencia para rescatar a los tres jóvenes israelíes de cuyo secuestro cerca de Hebrón el pasado 10 de Junio se acusa a Hamas. La fuerza militar constantemente se vuelca en reforzar el cerco alrededor de Hebrón, una ciudad cisjordana de 170.000 habitantes y de sus alrededores. La noche del domingo, 15 de junio, las fuerzas israelíes rodearon y luego irrumpieron en las casas de dos sospechosos, tras la detención de hasta 100 agentes de Hamas.

Durante el día, se anunció una limitada llamada a filas de las reservas.

Con todo, parecía que a la organización fundamentalista islámica le aguardaba un golpe importante - y no sólo en Hebrón. Frente a la base de Hamas en Gaza, Israel desplegó misiles interceptores Cúpula de Hierro en ciudades importantes dentro del alcance de los cohetes palestinos. Ashdod, Beersheba y Rehovot, así como Ashkelon, en la noche del domingo, la batería interceptó dos misiles desde la Franja de Gaza.



Israel y Egipto cerraban mientras sus pasos fronterizos hacia y desde la Franja de Gaza. El ejército egipcio también reforzó su despliegue a lo largo de la frontera con Israel y desplegó un batallón de blindados en la terminal de Taba en el Sinaí.

Hamas ha evitado admitir el secuestro o la reivindicación de cualquier demanda. La reprimida furia israelí contra la amenaza constante y extorsiones de rutina es alimentada por la angustia de las familias de los adolescentes. Al gobierno le resultaría difícil en el entorno actual otra demanda de entregar prisioneros palestinos. Tratar con Hamas en términos militares está respaldado en todo el espectro político bajo la presión popular.

Esta confrontación puede soplar rápidamente desde Cisjordania hacia la Franja de Gaza. Allí, Hamas tiene su arsenal de misiles y una vasta infraestructura terrorista, a la que se ha negado a renunciar, incluso en aras de la reconciliación palestina y un gobierno de unidad, y que utilizará al máximo para aterrorizar a las ciudades y pueblos israelíes del sur y el centro.

Allí también, Hamas podría contar con el respaldo de la Jihad Islamica palestina pro iraní, que ha acumulado un poder de fuego que rivaliza con el de Hamas, así como un fuerte punto de apoyo en los campos de refugiados de Cisjordania.

El Jefe de Estado Mayor, teniente general Benny Gantz, en su breve comentario la noche del sábado 14 de junio, hizo un punto importante cuando dijo: "Si bien hemos redoblado todos nuestros esfuerzos para rescatar a los tres chicos, estamos manteniendo un ojo vigilante en el norte y el sur."

Él ha tomado claramente en cuenta que en una conflagración con los palestinos, las unidades de Hezbolá en el Líbano y Siria, incluida la frontera del Golán, bien puede abrir un segundo y tercer frente contra Israel para aliviar la presión sobre sus aliados.

Todos esos cálculos tienen un gran peso sobre el primer ministro Binyamin Netanyahu, el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, el teniente general Gantz y su segundo el general de división Gady Eisenkott en la decisión sobre la escala y objetivos de la acción militar contra Hamas, que pudo haber comenzado su rodaje. Se le ha dado un nombre: "Nuestros hermanos vuelven a casa."

Las concentraciones militares egipcias en las fronteras de Israel y Gaza dan fe de un cierto grado de coordinación entre Jerusalén y El Cairo, bajo el ex jefe del Ejército, el presidente Abdul Fattah El-Sisi.

Por un lado, los líderes de El Sisi e Israel son de la misma opinión de que Israel tiene la necesidad imperiosa de impedir a Hamas y a algunos de sus aliados de Al Qaeda en el Sinaí el uso de la península como su plataforma de lanzamiento para ataques transfronterizos contra Israel.

Por otro lado, el presidente egipcio no se comprometerá fácilmente a sí mismo a apoyar una operación militar israelí para destruir los recursos militares del aliado y la descendencia de la Hermandad Musulmana en Gaza, sin haber obtenido previamente el visto bueno de Arabia Saudita y los Emiratos del Golfo, que financian su régimen y sus fuerzas armadas.

Netanyahu parece estar sosteniendo su fuego con la esperanza de una respuesta positiva por parte de El Cairo antes de acercarse a Washington para su bendición.

Mientras tanto, otras medidas punitivas deben ser contempladas tales como una propuesta de declarar sin efecto el tan criticado acuerdo que negociaba con mil convictos terroristas palestinos, incluyendo a asesinos en masa, por Gilead Shalit, el soldado secuestrado por Hamas durante cinco años. Otra es la de expulsar a los líderes de Hamas de Cisjordania a la Franja de Gaza.

El gobierno de Netanyahu y ​​la administración Obama han alcanzado un área limitada de acuerdo en los últimos meses sobre el papel de Israel en la guerra civil de Siria. Se basa en el entendimiento de que Jerusalén dará a Washington aviso anticipado de sus medidas militares sin la obligación de cumplir con la posición del gobierno.

¿Funcionará este informal acuerdo estadounidense-israelí para una operación contra Hamas? ¿El gobierno de Obama se abstendrá de apoyar esta iniciativa israelí en la guerra contra el terrorismo?

Israel está considerando sus opciones estratégicas, no demasiado lejos de las vistas y sonidos de las hazañas del ISIL (Estado Islámico de Irak y el Levante) en la conquista de una ciudad tras otra en el corazón sunita de Irak - y su contragolpe: Aunque el ejército nacional iraquí dice estar contraatacando, son en realidad los miles de iraníes de las Brigadas Al Qods los que están golpeando a ISIS sucesivamente.

Si Teherán tiene éxito en la estabilización del gobierno del primer ministro chiíta, Nuri al-Maliki y el ahorro a su ejército del colapso, tal como lo hizo para el de Siria, para Bashar Assad, tal éxito consolidaría la fortaleza de Hezbolá en el Líbano y Siria y la de Hamas y Jihad Islamica en la ciudad de Gaza y Ramallah.

Las dos organizaciones terroristas serían la voz cantante en la administración del gobierno palestino.
Aunque este proceso puede tomar algunos meses para desarrollarse, a Netanyahu se le recomienda actuar pronto para cortar de raíz antes de que el gobierno radical en Hebrón y Gaza se transpuse a Ramallah.

En 2012, Netanyahu se apartó de terminar la operación de las FDI contra el bombardeo de cohetes de Hamás sin poner atención a la amenaza. Dos años más tarde, ha prometido que habría "graves consecuencias" por el secuestro de tres civiles israelíes adolescentes. ¿Hará bien esta vez con sus fuertes palabras contra Hamas?

Fuente: Debkafile
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La fuerza aérea israelí atacó 7 objetivos terroristas en el sur de Gaza este Jueves, 13 de marzo, después de que una segunda ronda de cohetes fueran disparados contra Ashkelon y Ashdod. La Jihad Islamica reportó que un alto el fuego fue negociado a través de Egipto. Esto no fue confirmado por Israel. Más temprano, el gabinete de seguridad de Israel se reunió para determinar cómo el ejército israelí debe manejar el masivo asalto de la Jihad Islamica con 70 misiles contra Israel el pasado Miércoles, ejecutado por orden de su jefe, el jefe de las Brigadas Al Qods, el Gen. Qassem Soleimani, como venganza por la incautación de un barco iraní con misiles por parte de Israel la semana pasada.

Fuentes militares informaron de que el bombardeo había consistido en hasta 100 cohetes disparados, pero un tercio se quedaron cortos y explotaron dentro de la Franja de Gaza. Israel se defendió la noche del miércoles con 29 ataques aéreos contra sus posiciones.

Debkafile informó anteriormente:

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa Moshe Yaalon advirtieron de que la Jihad y Hamas también, como señores de la Franja de Gaza, lamentarán el día en que perjudicaron a Israel. Esto colocó a la iniciativa militar en manos de la Jihad Islamica y su titiritero, el Gen. Soleimani.



Hasta ahora, Israel e Irán han mantenido su guerra no declarada dentro de ciertos límites.

Pero la captura de la nave de misiles de Irán condujo al apoderado palestino de Irán, la Jihad Islamica, los usuarios finales de su cargamento de armas, a igualar el marcador. El martes, tres operativos de la Jihad dispararon morteros desde el sur de Gaza contra una patrulla militar israelí. Ellos murieron por disparos cuando huían de la escena. La Jihad había fabricado el pretexto para desatar una andanada continua de misiles Qassam y Grad en un amplio frente que envió a más de medio millón de civiles israelíes en busca de refugio.

Las Baterías Cúpula de Hierro interceptaron no más de tres, aunque propiedades fueron dañadas en el centro de Sderot. El día estaba nublado y lluvioso, cosa que los terroristas palestinos juzgaron limitaría una represalia de la Fuerza Aérea Israelí. Pero esa noche, la fuerza aérea israelí golpeó 29 posiciones de la Jihad arriba y abajo de la franja de Gaza.

Para entonces, las habían vaciado y así nadie resultó herido. Tampoco hubo víctimas de la ofensiva de cohetes palestinos, la más extensa desde la operación Pilar Defensivo en 2011.

Esto se debió a que los palestinos en su primera ronda tuvieron como objetivo el efecto de choque de la sorpresa en lugar de la orientación precisa y por ello la mayoría de los cohetes cayeron fuera de las áreas residenciales. La Jihad posee armas más precisas con rangos mucho más largos que los que utilizaron el miércoles, pero los retuvo hasta el jueves.

Israel e Irán están llevando a cabo un inusual tipo de guerra: Israel ha golpeado objetivos militares iraníes y de sus aliados en Siria, el Líbano, la Franja de Gaza y el Mar Rojo. Teherán ha respondido mediante la activación de las organizaciones terroristas aliadas palestinas y libanesas pro-Hezbolá contra Israel. Las represalias israelíes se limitaron a los ataques aéreos contra edificios vacíos de terroristas.

Así que ambas partes parecían estar manteniendo ciertos límites.

Pero a la Jihad se le ordenó - o se le tentó - a seguir adelante.

La fiesta judía de Purim comienza el viernes, 14 de marzo con los niños que desfilan en traje y carnavales en las ciudades israelíes, presentando un blanco atractivo para provocar la violencia que se extendería a otros sectores en el sur de las fronteras de Israel, o incluso del Sinaí y del norte de Israel con Siria y el Líbano.

Los tres primeros cohetes lanzados desde la Franja de Gaza la mañana del jueves parecían haber venido de grupos salafistas vinculados a Al Qaeda. También se demostró la atmósfera de polvorín que hay alrededor de las fronteras de Israel y se presenta a la Jihad con un buen sustituto suyo para atacar a Israel de forma intocable desde el Sinaí egipcio.

Fuente: Debka
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Las Fuerzas de Defensa de Israel atacan con fuego de artillería dos instalaciones en la Franja de Gaza en respuesta al supuesto lanzamiento desde allí de al menos treinta (mas de 50 según las últimas informaciones) proyectiles que pusieron en peligro a millones de israelíes, según Tel Aviv.

Las tensiones entre Israel y Gaza se intensificaron este miércoles después de que en el sur del país hebreo se desataran alarmas que advertían a los ciudadanos del peligro vinculado al inesperado lanzamiento de proyectiles provenientes desde Gaza. La Cúpula de Hierro, el sistema de misiles diseñado para interceptar y destruir cohetes de corto alcance, derribó al menos tres de los cohetes, informaron fuentes oficiales.

Las Fuerzas de Defensa de Israel comunicaron en un principio que unos 20 proyectiles cayeron dentro de su territorio, pero luego subieron la cantidad a más de 30, aunque otras fuentes no oficiales cuentan 55. Este ataque llevó a las Fuerzas de Defensa israelíes a responder con fuego de artillería, derribando dos instalaciones en Gaza, desde donde se cree que fue perpetrado el ataque.

"Vamos a seguir así para frustrar y atacar a los que tratan de atacarnos, y actuaremos contra ellos con gran firmeza", dijo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un comunicado.

Según varios informes, la Yihad Islámica, una organización palestina con sede en Gaza, se atribuyó la responsabilidad por el ataque que, según el Ejército israelí, es el mayor desde noviembre de 2012 cuando Tel Aviv lanzó la Operación Pilar Defensivo.

Fuente: RT



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En las reuniones secretas de yihadistas en Siria "cada uno nombraba un blanco. Un estadounidense dijo que soñaba con hacer volar la Casa Blanca". Así lo relató a un periódico británico un tránsfuga del campo de los rebeldes.

El 'desertor', según lo denomina el diario 'The Telegraph', se identificó como Murad y exmiembro del grupo Estado Islámico de Irak y el Levante. Informó en una entrevista que algunos integrantes de la insurgencia antigubernamental de origen europeo le habían dicho "que su emir les mandaba a Europa para enseñar la yihad a la gente".

"Ellos hablaban a menudo sobre atentados terroristas. Los extranjeros estaban orgullosos del 11-S y el ataque con bombas en Londres –adelantó–. Los muyahidines británicos, franceses y estadounidenses del cuarto empezaron a hablar sobre los sitios que ellos mismos querrían bombardear o hacer explotar en Europa o Estados Unidos".


Muchos de los voluntarios extranjeros habían llegado a Siria con las mejores intenciones como reacción a la propaganda que les mostraba "a mujeres y niños asesinados por el régimen", explica 'The Telegraph' basándose en los comentarios de Murad. Querían defender a sus hermanos de religión.

Jóvenes e impresionables, sabían poco sobre Al Qaeda, agrega el periódico. Sin embargo, una vez en el Estado Islámico de Irak y el Levante, fueron sometidos a un adoctrinamiento diario.

El gran peligro proveniente de las fuerzas antigubernamentales en Siria ha sido reconocido por fin por el Gobierno de Francia, el otrora mayor aliado de la oposición armada. El ministro del Interior francés, Manuel Valls, dijo este domingo que el regreso a Francia de sus ciudadanos adoctrinados en la yihad será "la mayor amenaza que el país va a afrontar en los próximos años".

Francia y Europa corren el riesgo de ser "agobiadas" por ese fenómeno, agregó el alto funcionario. Y es que su ministerio estimó en setecientos el número de ciudadanos que habían viajado a Siria, han regresado ya de allí o están en el camino. Al menos 21 han caído en combates, agregó Valls.

El número total de combatientes extranjeros en la lucha contra el presidente Bashar al Assad y su Gobierno legítimo llega a decenas de miles de personas.

Fuente: The Telegraph
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Los yihadistas británicos, reclutados por un grupo extremista vinculado con Al Qaeda, utilizan las redes sociales y YouTube para facilitar a sus antiguos compañeros en el Reino Unido encontrar los caminos hacia la 'guerra santa' en Siria.

Los servicios de inteligencia del Reino Unido tienen en el punto de mira la creciente actividad de los terroristas de origen británico en las redes sociales y en YouTube, informa el diario 'The Sunday Times'.

Los extremistas de una forma bastante activa están utilizando Internet para popularizar el tipo de vida que llevan combatiendo por el grupo rebelde Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS, por sus siglas en inglés) en Siria, proporcionando a los aspirantes a muyahidines los consejos sobre cómo entrar en el país, qué llevar encima (por ejemplo, un dispositivo Wi-Fi) y luciendo los salarios que les pagan como combatientes de la organización terrorista que tiene estrechos lazos con Al Qaeda (unos 40.000 dólares al mes).


Así lo cuenta, bajo el apodo de 'Abu Dujana' en su cuenta de Twitter y Facebook, el nuevo yihadista Muhammad Hassan, de origen bangladesí y ciudadanía británica, quien al acabar su educación en una escuela privada en el Reino Unido en vez de ingresar en la universidad, se escapó con unos 'hermanos' para combatir en las filas del ISIS, escribe el periódico. Tras ser reclutado por los terroristas, joven reemplazó su imagen de perfil en Facebook por una foto donde posa enmascarado empuñando un fusil AK-47 en el desierto de Siria, como un verdadero "soldado del estado islámico", y regularmente tuitea sobre sus "hazañas" luchando contra las fuerzas gubernamentales en Siria.

Además, hace poco en YouTube fue publicado un video donde un hombre armado hasta los dientes con acento de Londres y la cara cubierta con un pasamontañas, afirma que la grabación se difunde en respuesta a todos los mensajes de los "hermanos musulmanes" que están pidiendo consejos sobre cómo unirse a la vida de la yihad. Blandiendo una pistola, el hombre dice: "Estoy en la tierra de la yihad en el momento" y luego se dirige a sus espectadores musulmanes: "¿Dónde están cuando matan a nuestros hijos y a nuestros padres? ¡Es hora de empezar a cortar cabezas!".

El temor de los servicios de inteligencia del Reino Unido es que tales muyahidines podrían pronto estar de vuelta en las calles británicas. Algunos analistas creen que hasta 50 ya pueden haber regresado. Por ello, los servicios secretos, MI5 y MI6, anunciaron que su mayor reto para este 2014 es proteger al país de la potencial amenaza de los terroristas que regresan de Siria, señala el diario.

Según los datos de la inteligencia, jóvenes islamistas británicos, deseosos luchar por sus "hermanos musulmanes", comenzaron a encontrar su camino a Siria en 2011. El año pasado, con la intensificación del conflicto, las cifras de reclutados aumentaron considerablemente. Las estimaciones a finales del 2012 sugirieron que alrededor de 80 aspirantes a yihadistas habían viajado al país árabe desde el Reino Unido. Se piensa que esta cifra ahora se ha cuadruplicado. Este "turismo terrorista" ha sustituido a los campos de entrenamiento en Pakistán, afirma el rotativo.

Fuente: Sunday Times
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Una estrategia de tensión creada por las divisiones entre los combatientes extranjeros financiados puede dar una oportunidad a Occidente de apoyar todavía más a "terroristas buenos" contra "terroristas malos."

El analista geopolítico Eric Draitser ha explicado en Press TV qué hay detrás de las recientes luchas internas entre los combatientes financiados desde el extranjero que luchan junto y dentro de las fronteras de Siria. Sugiere que una nueva narrativa está en ciernes, que retratará a "terroristas buenos" encerrados en una batalla contra los "terroristas malos", proporcionando así un nuevo contexto en el que Occidente puede seguir armando y financiando a grupos terroristas que libran la guerra en Siria.

Mientras Occidente mantendrá que el conflicto en Siria comenzó como "manifestaciones pacíficas", los lectores deben tener en cuenta que el ganador del Premio Pulitzer, el periodista Seymour Hersh, dijo lo siguiente casi proféticamente en su artículo, "La redirección: ¿Está la nueva política de la Administración beneficiando a nuestros enemigos en la guerra contra el terrorismo?":


"Para debilitar a Irán, que es predominantemente chiíta, la Administración Bush ha decidido, en efecto, reconfigurar sus prioridades en Oriente Medio. En el Líbano, la Administración ha cooperado con el gobierno de Arabia Saudita, que es sunita, en operaciones clandestinas que pretenden a Hezbolá, la organización chií que está respaldada por Irán. Los EE.UU. también han participado en operaciones clandestinas destinadas a Irán y a su aliado Siria. Un subproducto de estas actividades ha sido el refuerzo de los grupos extremistas sunitas que propugnan una visión militante del Islam y son hostiles a Estados Unidos y simpatizantes de Al Qaeda".

Hersh también indicó en su informe de 2007 que la Hermandad Musulmana de Siria ya estaba siendo financiada y apoyada por los EE.UU., Israel y Arabia Saudí para preparar el eventual derrocamiento del gobierno sirio:

Existe evidencia de que la estrategia de la redirección de la Administración ya ha beneficiado a la Hermandad. El Frente de Salvación Nacional sirio es una coalición de grupos de oposición, cuyos miembros principales son una facción liderada por Abdul Halim Khaddam, ex vicepresidente sirio que desertó en 2005, y la Hermandad. Un ex agente de la CIA de alto rango me dijo: "Los estadounidenses han proporcionado tanto apoyo político como financiero. Los saudíes están tomando la delantera en el apoyo financiero, pero no hay participación estadounidense". Dijo que Khaddam, quien ahora vive en París, iba a obtener dinero de Arabia Saudita, con el conocimiento de la Casa Blanca. (En 2005, una delegación de miembros del Frente se reunió con funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional, según informes de prensa.) Un ex funcionario de la Casa Blanca me dijo que los saudíes habían proporcionado a los miembros del Frente los documentos de viaje.

The New York Times entonces confirmó en su artículo de junio de 2012, "La CIA ayuda a armar a la oposición siria":

Un pequeño número de oficiales de la CIA están operando en secreto en el sur de Turquía, ayudando a los aliados a decidir qué combatientes de la oposición siria recibirán armas a través de la frontera para luchar contra el gobierno sirio, según funcionarios estadounidenses y oficiales de inteligencia árabes.

Las armas, incluyendo rifles automáticos, granadas propulsadas por cohetes, municiones y algunas armas antitanques, están siendo canalizadas principalmente a través de la frontera con Turquía a través de una red intermediarios en la sombra incluyendo la Hermandad Musulmana en Siria y pagadas por Turquía, Arabia Saudí y Qatar, dijeron los funcionarios.

El propio Departamento de Estado de EE.UU. confirmó la presencia de las operaciones a nivel nacional ya en noviembre de 2011 por la franquicia siria de Al Qaeda, en su informe de diciembre de 2012 "Designación de terroristas del Frente al-Nusrah como un alias para al-Qaeda en Irak", que declaró:

Desde noviembre de 2011, el Frente al-Nusrah ha reivindicado casi 600 ataques - que van desde más de 40 ataques suicidas a las armas pequeñas y las operaciones con artefactos explosivos improvisados ​​- en los principales centros de ciudades como Damasco, Alepo, Hama, Dara, Homs, Idlib y Dayr al-Zawr. Durante estos ataques numerosos sirios inocentes han sido asesinados.

Es evidente que, desde 2007, mucho antes de que la "primavera árabe creada por Estados Unidos" se fuera introducido en el léxico internacional, los EE.UU. y sus socios regionales habían comenzado de manera tangible la preparación para el derrocamiento violento del gobierno sirio a través de la Hermandad Musulmana y los combatientes de Al Qaeda importados en el país.

Para quienes buscan una solución genuina a la violencia desenfrenada que destruye a Siria, deberían cortar a los combatientes extranjeros en su totalidad y apoyar a Damasco en el restablecimiento del orden y la estabilidad en el país.

Fuente: Press Tv
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Los islamistas radicales han convencido a sus seguidores de lanzarse a una guerra contra los miembros de la oposición siria, quienes se han convertido en "blancos justificados" al luchar contra los muyahidines en territorio sirio.

El portavoz yihadista del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL, por sus siglas en inglés) –grupo de militantes vinculado a Al Qaeda– instó a que los miembros de su organización emprendieran una lucha contra el "objetivo legítimo" de la Coalición Nacional de Siria, informa AFP.

El jeque Abu Mohammed al-Adnani también publicó en un sitio web yihadista que el ISIL considera que la oposición representada por la "Coalición Nacional de Siria y el Consejo Nacional y el jefe de personal y consejo militar (...) han declarado y han comenzado una guerra contra nosotros".


"Cualquiera que pertenezca a esa entidad es un blanco legítimo para nosotros, en todos los lugares, a menos que él declare públicamente su rechazo a este grupo y a la lucha contra los muyahidines", añadió el jeque, refiriéndose a los integrantes de la opositora Coalición Nacional de Siria.

La citada declaración tuvo lugar en el contexto de los enfrentamientos entre militantes sirios de la oposición armada y los islamistas radicales, que han estado produciéndose en el territorio sirio en los últimos días y que aún continúan. De acuerdo con los defensores de los derechos humanos, los recientes combates han dejado más de 270 muertos.

Fuente: AFP
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Los extremistas del Estado Islámico de Irak y el Levante, asociado al Frente al-Nusra, un grupo leal a Al Qaeda y que lucha contra el Gobierno de Al Assad, planean una incursión armada en el vecino Líbano.

Así lo anunció uno de los líderes del movimiento salafista, informa la agencia de noticias libanesa Naharnet. "El líder del Frente al Nusra, Abu Mohammad al Golani, y el jefe del Estado Islámico de Irak y Levante, Abu Bakr al Baghdadi, tomaron la decisión de entrar oficialmente y abiertamente en el Líbano", dijo un líder a la edición 'United Press International' con sede en Washington.

Los extremistas armados dicen que van a actuar en el Líbano "hasta que el movimiento Hezbolá retire a sus combatientes de Siria y liberen a todos los prisioneros", recoge Naharnet.

Los grupos armados de yihadistas del Frente al Nusra operan en la frontera sirio-libanesa. Es uno de los principales grupos extremistas que se opone al Ejército sirio. Fueron sus militantes los que en diciembre atacaron la ciudad de Adra, a 40 kilómetros de Damasco, y perpetraron una masacre allí que se saldó con cien civiles muertos.

Fuente: Naharnet



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Con el Acuerdo Nuclear de Ginebra todavía lejos de implementarse un mes después de que se firmara en Ginebra, los Estados Unidos e Irán se están moviendo hacia la segunda etapa del acercamiento: Ahora están luchando juntos para aplastar el terrorismo de Al Qaeda en Irak, según informan fuentes militares exclusivas de Debkafile.

Irak lleva dos semanas en una gran ofensiva para acabar con Al Qaeda - el primer desafío militar importante al que los yihadistas se han enfrentado en los últimos seis años. Tres ejércitos están combatiendo junto a Irak: los Estados Unidos, oficiales de las Brigadas de Al Qods de Irán y Siria.

Su misión es la de frustrar la unidad de Al Qaeda para extender su primer estado independiente en Oriente Medio a través de la frontera entre Irak y Siria. Sus ramas en Irak y Siria - ISIS y el Frente Nusra - han declarado una guerra santa a tal fin por parte de sus comandantes Abu Bakr Al-Baghdadi y Abu Mohammed al-Golani.

La provincia de Anbar en el Irak occidental es el escenario del más feroz combate cerca de las fronteras de Irak con Siria y Jordania.

Para contrarrestar la superioridad de Al Qaeda en velocidad y factor sorpresa, los EE.UU. han enviado los misiles tierra-aire Hellfire al ejército iraquí. Estos ya están en uso contra los campamentos de Al Qaeda en la frontera con Siria. Después, Washington está enviando pequeños pero de larga resistencia drones ScanEagle. Estos aviones no tripulados son los más adecuados para combatir en los valles profundos de Anbar y por los matorrales a lo largo del río Éufrates.



En este escenario al revés, Washington y Teherán comparten un motivo más sorprendente: Salvar al régimen de Assad en Damasco de los largos brazos de Al Qaeda.

El canciller ruso Sergei Lavrov señaló con aprobación el 26 de diciembre: "Las actitudes están cambiando en los países occidentales, y ahora son cada vez más realistas en su enfoque hacia la crisis siria. La amenaza del terrorismo en Siria, la de los yihadistas próximos al poder, cerca de la creación de un califato con leyes extremistas, estos son los principales problemas".

Dado que el problema químico sirio se abordó en septiembre, la colaboración ruso-iraní-estadounidense va con fuerza. La guerra conjunta entre EE.UU. e Irán contra Al Qaeda está fortaleciendo el alcance de Teherán en Irak, así como en Siria. Le da al presidente ruso, Vladimir Putin la esperanza de mantener a Al Qaeda fuera de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi - una amenaza constante que se ha demostrado hoy cuando un terrorista suicida, procedente de Daguestán, se ha inmolado en la estación de trenes del sur de la ciudad rusa de Volgogrado, matando a una veintena de personas.

El otro incentivo para el presidente de EE.UU., Barack Obama es la esperanza de la transposición de su colaboración con Teherán y Moscú para mejorar las posibilidades de un ajuste razonable en la arena de Afganistán.

Fuente: Debkafile
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El equilibrio de fuerzas dentro de la oposición siria ha cambiado por completo últimamente. Charles Lister, analista de asuntos relacionados con terrorismo e insurgencia, publicó sus previsiones acerca de la fase del conflicto que está por venir.

Según escribió el investigador de Brookings Doha Center en el artículo titulado 'La próxima fase del conflicto sirio' y publicado en el portal Foreign Policy, la guerra siria entra ahora en una nueva y peligrosa fase en la que la influencia de Occidente sobre el carácter de las acciones de la oposición se encuentra bajo amenaza directa.

El papel de los yihadistas en el conflicto continúa aumentando, subraya el experto, en gran parte debido a la unión de la mayoría de los grupos salafistas sunitas en el Frente Islámico.

Los dos mayores grupos yihadistas de Siria vinculados con Al Qaeda, Frente Al Nusra y el Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS, por sus siglas en inglés), también siguen creciendo: cada vez más milicianos entran en sus filas y toman el control de más territorios. El ISIS cuenta como mínimo con 8.000 integrantes, controla 22 consejos municipales en Siria y está presente en 10 de las 14 gobernaciones del país.



Junto con estos grupos, que juraron públicamente su lealtad a Al Qaeda, hay numerosas brigadas, unidas ahora en el Frente Islámico, que no consideran a Ayman al Zawahiri como su líder y, según sus palabras, promueven la "yihad nacional". Sin embargo, también están luchando bajo la bandera negra de Al Qaeda por el establecimiento de la ley islámica, o sharia.

Además, Lister advierte que su ideología no tiene carácter menos yihadista que la del Frente Al Nusra o la del ISIS. El investigador subraya que el Frente Islámico cuenta con 50.000 milicianos y tiene a su disposición divisiones de tanques, vehículos blindados, sistemas de defensa aérea y hasta dos aeronaves capturadas.

Occidente ayudó a 'cavar su propia tumba'

Lister señala que, irónicamente, el propio Occidente contribuyó a socavar la posición de aquellos a los que eligió apoyar desde el principio: la Coalición Nacional del Ejército Libre Sirio. La presión de Occidente y sus continuas demandas acerca de la participación obligatoria de la oposición en la conferencia de paz Ginebra 2 generó la falta de credibilidad a la Coalición por parte de los sirios que apoyan a la insurgencia.

Los yihadistas no tardaron en aprovecharse de esta situación y pidieron a sus patrocinadores del golfo Pérsico que tomaran parte en el conflicto en el país árabe independientemente de Occidente. Los Estados del Golfo, preocupados por el acercamiento occidental a Irán, expresaron su apoyo de manera inequívoca a grupos salafistas yihadistas, algo que, según Lister, es una consecuencia directa de las acciones o falta de acciones por parte de Occidente.

Por lo tanto, la ilusión de Occidente de que hay alguna fuerza armada local de la oposición dispuesta a apoyar un ataque aéreo contra las fuerzas gubernamentales en caso de que sea necesario, se está desvaneciendo, opina el analista. Ahora las autoridades occidentales se encuentran ante una elección difícil: Al Qaeda o Al Assad.

Fuente: Foreign Policy
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El comandante en jefe del grupo rebelde Ejército Libre Sirio, Salim Idris, se vio obligado a darse a la fuga después de que su cuartel general y los depósitos de municiones fueran ocupados por el contrincante Frente Islámico.

Según reportó una fuente del periódico 'The Wall Street Journal' en la Casa Blanca, primero Idris se desplazó a Turquía y posteriormente a la capital catarí, Doha. "Tenía que huir, porque el Frente Islámico se apoderó de su Estado Mayor", indicó la fuente.

Los islamistas radicales asimismo establecieron control sobre los sitios claves donde el Ejército Libre Sirio almacenaba la ayuda que le habían enviado los países occidentales, incluidos municiones y medios de resistencia "no letales". Esta desventaja no solo obligó a huir al líder de las fuerzas antigubernamentales respaldado por EE.UU., sino que también provocó la suspensión inmediata de la ayuda británica y estadounidense.

"Estos acontecimientos son una prueba de que el Ejército Libre Sirio pierde ante el empuje de los islamistas", destaca el periódico neoyorquino. "Todo ello obstaculizará considerablemente que la Administración de Obama organice la conferencia de paz programada para el próximo mes, a la que deberían asistir representantes de los rebeldes y del régimen".



Salim Idris, de 56 años, recibió una buena educación en Alemania y poseteriormente hizo el servicio militar en Siria. Después de conseguir el grado militar de general de brigada, desertó en julio de 2012, en medio del conflicto interno. Posteriormente se personó en el campo de los rebeldes y se autoproclamó uno de los líderes de la oposición armada al Gobierno de Bashar al Assad. En diciembre de ese mismo año, durante una reunión en Turquía, fue electo por los jefes de los grupos armados que integraban el Ejército Libre Sirio para encabezar su denominado Consejo Supremo.

Durante este último año, siempre que su nombre aparecía en los noticieros se mencionaba alguna descarada exigencia por su parte. Así, condicionó su participación en la conferencia de paz (Ginebra II) al suministro de armas y municiones a los rebeldes por parte de países de Occidente.

Fuente: Wall Street Journal
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Arabia Saudita, que durante muchos años ha sido un aliado fiel y estratégico de EE.UU., cambia radicalmente su política exterior. Como resultado podría estallar una guerra religiosa en Oriente Próximo, vaticinan expertos rusos.

El 17 de octubre la Asamblea General de la ONU mediante una votación secreta ofreció a Arabia Saudita el puesto de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU; sin embargo, Riad, en un movimiento sin precedentes en la historia, se negó a ocupar el puesto. El hecho de que Riad decidiera alejarse de la obra colectiva del Consejo de Seguridad se debe a su "aparente falta de voluntad para contribuir al éxito del proceso de paz", afirma el politólogo ruso Shamsudín Mamáyev, citado por el diario ruso 'Kommersant'.

Pocos días después de esta declaración, el príncipe Bandar bin Sultán, jefe de la inteligencia de Arabia Saudita y responsable de apoyar la yihad siria, invitó a varios diplomáticos europeos y les dijo que la decisión de Riad de no entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU es un mensaje para los Estados Unidos.



Según la versión de los diplomáticos, el príncipe Bandar, apodado 'Bandar Bush' tras vivir 22 años en EE.UU. como embajador de su país y aproximarse a la familia Bush, comienza a alejarse de EE.UU. sobre todo en las políticas referentes al suministro de armas y entrenamiento de los rebeldes sirios.

De acuerdo con el príncipe, dado que Washington se niega a tener en cuenta los intereses de Arabia Saudita en Oriente Próximo, Riad revisará sus relaciones con EE.UU. y "cambiará el rumbo de la política exterior".

En los últimos meses, las tensiones entre EE.UU. y Arabia Saudita aumentaron drásticamente: la CIA tardó con el suministro de armas a los rebeldes sirios, surgieron contradicciones sobre el golpe militar en Egipto y en septiembre el presidente Barack Obama se negó a bombardear Siria y empezó un diálogo con el nuevo presidente de Irán.

"Ya que Riad termina la cooperación con Washington sobre Siria, da rienda suelta a su política en este asunto, y en el futuro, actuando a su discreción, tomará sus propias decisiones", predice Mamáyev.

De acuerdo con Reuters, Bandar ya ha comenzado a organizar grupos de muyahidines en Damasco. Se trata de la creación del 'Ejército del Islam', cerca de 50 brigadas de combate compuestas de varios miles de muyahidines en el área de la capital. Están liderados por Zahran Aluche, jefe de la brigada Liwa al Islam, una de las mejores brigadas salafistas. Esta "tercera fuerza" islámica ha sido creada por Arabia Saudita como contrapeso a los grupos asociados con Al Qaeda, y a la Coalición Nacional Siria, que es prooccidental, explica el politólogo ruso.

El presidente del Instituto de Religión de Rusia, Alexánder Ignatenko, supone que estamos ante la formación de una Santa Alianza idéntica a la que vio Europa en 1815. Precisamente esta nueva alianza organizó el envió de muyahidines a Siria y se hizo cargo de la financiación de los grupos rebeldes, afirma Mamáyev.

Según el experto, cuando el 30 de julio las fuerzas de Bashar al Assad ocuparon Homs, Riad se vio obligado a aumentar la presión sobre EE.UU. para lograr una intervención en Siria siguiendo el modelo libio. El rey saudita, Abdalá, ordenó al príncipe Bandar "sobornar" a Rusia. El 31 de julio, inmediatamente después de la caída de Homs, Bandar se reunió en Moscú con el presidente Vladímir Putin, pero al líder ruso no le gustó la idea del "camino de la guerra".

Después de la afirmación del jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Martin Dempsey, de que la intensificación de las hostilidades en Siria arrastraría a EE.UU. al conflicto, Riad perdió toda esperanza de una intervención militar de Washington.

El 5 de septiembre el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, anunció que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos habían ofrecido financiar el ataque contra Siria. "Kerry mencionó solo la mitad de la verdad. En realidad las monarquías del Golfo no solo querían financiar el ataque desde el aire, sino también la operación terrestre", afirma el diputado ruso Rudik Iskuzhin, vicepresidente del Comité para la Defensa y Seguridad del Consejo de la Federación de Rusia.

Mamáyev considera que Bandar sufrió una derrota con el apoyo de Putin a Al Assad, algo inaceptable para Riad ya que en este caso Siria seguirá siendo un aliado chií de Irán. Aunque el frente principal está en Siria, se extendió nuevamente a Irak y poco a poco arrastra al Líbano, supone el experto.

En su opinión, la crisis actual en las relaciones entre Arabia Saudita y EE.UU. es aún más grave para Riad que la crisis que surgió tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Parece que en este momento incluso el príncipe Bandar se ha dado cuenta, y de ahora en adelante los yihadistas sirios serán 'los mejores amigos' de Riad en lugar del Consejo de Seguridad de la ONU, el Ejército y la Marina de EE.UU.", predice el experto ruso.

Fuente: The Kommersant
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La Yihad Global en el Sinaí apunta a Israel. La batería defensiva Kipat Barzel (Cúpula de Hierro) ha interceptado por primera vez un misil disparado desde Egipto contra la ciudad turística israelí de Eilat, al sur del país.

Un grupo terrorista yihadista, que opera en el Sinaí y en la Franja de Gaza, ha reivindicado el ataque que tenía como objetivo el centro urbano de la localidad playera. Como en las ciudades cercanas a Gaza cuando sufren proyectiles de las milicias palestinas, Eilat activó la sirena advirtiendo del proyectil provocando el desconcierto en una ciudad llena de turistas y que tiene 50.000 habitantes.

!El sistema de Cúpula de Hierro ha neutralizado por primera vez un misil dirigido contra la ciudad de Eilat!, confirma el Ejercito israelí en un comunicado.

En declaraciones a la emisora Galei Tsahal, el alcalde de Eilat, Meir Yitzhak Halevy, ha afirmado esta mañana que "Israel debe pedir a Egipto que tome el control del caos en el Sinaí. Los grupos terroristas islamistas intentan atentar contra la rutina y vida de la ciudad".

Ante los ataques yihadistas en el caótico Sinaí, incrementados tras el golpe de estado en Egipto y el derrocamiento del presidente, el islamista Mohamed Mursi, Israel situó de forma permanente una de sus baterías defensivas en los accesos de Eilat. Hace unas semanas, varios proyectiles cayeron en campo abierto cerca de la ciudad, sin provocar heridos o daños.

El estado de alerta israelí en la zona fronteriza es notable y se debe también a la operación militar egipcia contra focos yihadistas. Israel y Egipto han estrechado su cooperación militar (básicamente a nivel de información) para neutralizar una amenaza mutua.



Más de 3.000 miembros vinculados a la Yihad Global actúan en el Sinaí ya sea contra gasoductos, objetivos militares y gubernamentales egipcios o contra Israel.

El ataque contra Eilat se produce cuatro días después de que un comando terrorista en el Sinaí fuera atacado por un drone cuando se disponía a lanzar proyectiles contra el sur de Israel. Ansar Beit al Maqdis, grupo vinculado a Al Qaeda, acusó a la Fuerza Aérea israelí y prometió venganza por la muerte de cuatro de sus miembros en la egipcia Rafah: "Nuestros héroes se han convertido en mártires durante sus obligaciones de la Yihad contra los judíos en un ataque contra territorio ocupado".

Pese a que en un principio, diversas fuentes revelaron que Israel operó contra ese comando en el Sinaí, el portavoz del Ejército egipcio, el coronel Ahmed Ali, lo negó rotundamente. El ministro israelí de Defensa, Moshe Yaalon, no quiso confirmar ni desmentir lo que definió como "rumores".

"Israel respeta la plena soberanía de Egipto", afirmó Yaalon añadiendo: "Somos conscientes de la actividad creciente del Ejército egipcio, incluyendo este fin de semana, contra la infraestructura terrorista en la Península del Sinaí y la valoramos ya que combaten en primer lugar y por encima de todo para proteger a los ciudadanos y la soberanía de Egipto".

Un día antes, Israel cerró durante dos horas el aeropuerto de Eilat y el espacio aéreo de la zona ante la información concreta sobre un inminente ataque desde el Sinaí.

Grupos yihadistas, con presencia masiva en el Sinaí y con cada vez mayor en Gaza, reivindicaron en el pasado diversos ataques contra el sur de Israel. Hoy, sin embargo, es la primera vez que un misil apunta al centro urbano de Eilat lo que activó la Cúpula de Hierro.

Hace exactamente dos años, una ofensiva armada lanzada desde el Sinaí al norte de Eilat provocó la muerte de ocho israelíes.

La amenaza yihadista del Sinaí pone en un serio dilema a Israel. A diferencia de Gaza controlada por el islamista Hamas y donde actúan grupos vinculados a Al Qaeda, no puede atacar en Egipto a comandos a puntos de disparar contra su territorio. De ahí que si las informaciones iniciales se confirman, el ataque aéreo del viernes sería el primero y contaría con la luz verde de Egipto. En el pasado, la represalia militar israelí se centró en atacar cabecillas de milicias salafistas en Gaza.

Fuente: El Mundo
la proxima guerra yihadistas mercenarios extranjeros siria estados unidos
Desde inicios de los años 80, la inteligencia militar de EEUU diseño un plan para crear una vasta red de combatientes islámicos fundamentalistas contra la Unión Soviética que venía de invadir Afganistán. La mano derecha del Pentágono en Afganistán en aquella época fue Osama bin Laden quien recibió la más grande suma de dinero en la historia de operaciones secretas de insurrección y sabotaje. Desde entonces los EEUU continúan fomentando y manipulando a grupos de mercenarios islámicos fanáticos que utilizan a su conveniencia para sus planes militares y que les otorga una cobertura política. Siria se inscribe como una víctima más en esta vieja tradición de guerra secreta con fines geopolíticos.

Yihadistas, de hecho mercenarios árabes extranjeros, operan en Siria con el apoyo de Estados Unidos, Catar, Francia, Gran Bretaña y Arabia Saudita principalmente.
Entonces habló marcialmente Bashar al-Asad –por primera vez en siete meses– y culpó, como era de esperar, a los «terroristas» y «títeres occidentales» de la guerra civil siria.

El Ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, el de la política de «cero problemas con nuestros vecinos», comentó que Asad solo lee los informes de sus servicios secretos. Estás bromeando, Ahmet; puede que Bashar no sea un Stephen Hawking, pero es seguro que sabe dónde están sus agujeros negros.

Asad, además, tiene un plan: un diálogo nacional que lleve a una carta nacional –que sea sometida a referéndum– y luego un gobierno ampliado y una amnistía general. El problema es quién va a compartir tanta felicidad embotellada, porque Asad descarta totalmente a la nueva coalición opositora siria así como al Ejército Libre Sirio (ELS), describiéndolos como bandas reclutadas por el extranjero que reciben órdenes de potencias extranjeras para implantar una agenda suprema: la partición de Siria.

A pesar de todo, Asad tiene un plan. Primera etapa: todas las potencias extranjeras que financian a los «terroristas» –como el complejo Organización del Tratado del Atlántico Norte-Consejo de Cooperación del Golfo– deben dejar de hacerlo. Ya es un importante factor negativo. Solo en una segunda etapa el ejército sirio cesaría todas sus operaciones, pero se reserva el derecho a responder a cualquier –inevitable– «provocación».

El plan de Asad no menciona lo que pasará con él mismo. Lo único en lo que las múltiples tendencias de la oposición están de acuerdo es en que «el dictador debe partir» antes de que tenga lugar cualquier negociación. Pero quiere ser candidato a su propia sucesión en 2014.



Como si esto no fuera un inmenso «detalle» que torpedea todo el edificio del actual mediador de la ONU Lakhdar Brahimi, todavía existe el punto crucial de que Brahimi insiste en que se incluya a la Hermandad Musulmana (HM) en un gobierno de transición sirio. Brahimi tendría que saberlo mejor. Es como si la ONU rezara por un «pase Avemaría», es decir, la abdicación voluntaria de Asad.

No se trata de Tora Bora

Si queréis saber lo que pasa realmente en Siria, basta con escuchar al secretario de Hizbulá, el general Jeque Nasralá. Dice las cosas tal como son.

Y luego tenemos lo que Ammar al-Musawi, el número 3 de Hizbulá, –su ministro de Exteriores de facto– dijo a mi colega italiano Ugo Tramballi. El más probable escenario post Asad, si existe, «no será un Estado unitario, sino una serie de emiratos cerca de la frontera turca, y alguien que proclame un Estado islámico». La inteligencia de Hizbulá –la mejor existente respecto a Siria– insiste: «un tercio de los combatientes de la oposición son extremistas religiosos, y dos tercios de las armas están bajo su control». El resultado neto, se trata de una guerra occidental por encargo, en la cual el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) actúa como «vanguardia» de la OTAN.

Mis lectores ya lo saben desde hace tiempo, tal como conocen la falacia de las placas tectónicas en movimiento de autocracias del CCG promoviendo la «democracia» en Siria. Mientras la Casa de Saud, bendita por la geología, ha sobornado cada grano de arena a la vista para inmunizarse contra el menor atisbo de la Primavera Árabe; en Kuwait, por lo menos, los vientos del cambio están obligando a la familia Al-Sabah a aceptar un primer ministro que no es un títere del emir. Sí, petromonarcas; tarde o temprano caeréis todos.

En cuanto a los que ignoran a Musawi, lo hacen a costa de su propia seguridad; la reacción es y será inevitable, «como en Afganistán», agrega Musawi, «Siria no es Tora Bora; está en la costa del Mediterráneo, cerca de Europa». Siria en los años 2010 es el remix afgano de los años ochenta con una reacción exponencial incluida.

Y para los que siguen a ciegas a los ciegos repitiendo que Hizbulá es una organización «terrorista», Hizbulá está cooperando estrechamente con la ONU –en el terreno con más de 10.000 cascos azules, bajo el comando del general italiano Paolo Serra– para mantener el sur del Líbano libre de contaminación de la guerra civil siria.

El dictador vuelve a caer

No es sorprendente que esa pandilla variopinta identificada como «oposición siria» haya rechazado a Asad en bloque. Para la Hermandad Musulmana –el autoproclamado poder en espera– es un «criminal de guerra» que debería ser juzgado. Para Georges Sabra, vicepresidente de ese brebaje estadounidense-catarí, la Coalición Nacional, las palabras de Asad fueron una «declaración de guerra contra el pueblo sirio».

Predeciblemente, el Departamento de Estado de EE.UU. –antes de estar bajo control de John Kerry– dijo que Asad está «lejos de la realidad». Londres dijo que todo era hipocresía y lanzó de inmediato otra conferencia «secreta» de dos días para esta semana en Wilton Park en West Sussex, mezclando a miembros de la coalición con la acostumbrada bandada de «expertos», académicos, funcionarios del CCG y «agencias multilaterales». El espectacularmente patético Secretario de Exteriores del Reino Unido, William Hague, tuiteó –por la enésima vez– que la «salida de Asad del poder es inevitable».

Sin embargo, la realidad en el terreno dice que Asad no se irá a ninguna parte en el futuro previsible.

En cuanto a las afirmaciones británicas de que «la comunidad internacional puede suministrar apoyo para una futura autoridad de transición», eso no llega muy lejos entre sirios informados cansados de la guerra que saben que esta guerra ha sido financiada, provista y ampliamente coordinada por Occidente, o sea por el componente OTAN en el complejo OTAN/CCG.

Huelen una rata –occidental– en la obsesiva caracterización de todo en Siria como una guerra sectaria, al ver que numerosos suníes influyentes se han mantenido leales al gobierno.

Huelen una rata –occidental– cuando miran hacia atrás y ven que todo este asunto comenzó precisamente cuando el gasoducto Irán-Irak-Siria de 10.000 millones de dólares (soslayando crucialmente al miembro de la OTAN, Turquía) tenía una probabilidad llevarse a cabo. Esto habría representado un importante auge económico para una Siria independiente, algo impensable en lo que respecta a los intereses occidentales.

El gobierno de Obama 2.0 –e Israel– se sentirían más que cómodos con la HM en el poder en Siria, siguiendo el modus operandi egipcio. La Hermandad promueve la idea de un «Estado civil»; basta con ver las pocas «áreas liberadas» de Siria para detectar la civilidad rebelde introducida en la Sharía dura y las decapitaciones correspondientes.

Lo que en realidad quieren el complejo OTAN/CCG e Israel es un modelo yemení para Siria; una dictadura militar sin el dictador. Lo que están logrando en su lugar, para el futuro previsible, es el Paraíso Yihadista.

Hace casi un año, el número uno de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, llamó a todos los suníes de la línea dura desde Irak y Jordania al Líbano, Turquía y más allá a viajar a Siria y aplastar alegremente a Asad.

Por lo tanto han estado llegando, incluyendo –como en Afganistán– a chechenos y uigures y asiáticos del Sudeste, uniéndose a todo, desde el ELS a Jabhat al-Nusra, la principal milicia asesina, que cuenta ahora con más de 5.000 yihadistas.

Un informe publicado esta semana por la Quilliam Foundation, el grupo de contraterrorismo basado en Londres, confirma el rol de al-Nusra. El principal autor del informe, Noman Benotman, es un antiguo yihadista libio con muy buenas relaciones con al-Zawahiri y el difunto «Gerónimo», también conocido como Osama bin Laden.

Al-Nusra es en realidad una filial siria de al-Qaeda en Irak (AQI), la marca terrorista del difunto Abu Musab al-Zarqaui, también conocida como Estado Islámico de Irak, después de que Zarqaui fue incinerado por un misil estadounidense en 2006. Hasta el Departamento de Estado sabe que el emir de AQI, Abu Dua, dirige AQI y Al-Nusra, cuyo propio emir es Abu Muhammad al-Jawlani.

AQI facilita el ir y venir de comandantes iraquíes –con mucha experiencia combativa en el terreno contra los estadounidenses– a áreas conflictivas en Siria, donde sirios, iraquíes y jordanos de al-Nusra también hacen funcionar los teléfonos para obtener financiamiento de las fuentes en el Golfo. Al-Nusra quiere –qué otra cosa iba a ser– un Estado islámico no solo en Siria sino en todo el Levante. Por el momento, mantiene un régimen de tensa colaboración/competencia con el ELS (el "Ejército Libre Sirio").

¿Qué nos espera? La nueva Coalición Nacional Siria es un chiste. Esos bastiones de la democracia del CCG están ahora totalmente asustados ante el tsunami yihadista. Rusia trazó la línea roja y la OTAN no se atreve a bombardear; rusos y estadounidenses discuten ahora los detalles. Y tarde o temprano Ankara verá lo que viene y volverá a una política que por lo menos minimice los problemas con los vecinos.

Asad vio El Gran Cuadro, evidentemente, de ahí su discurso «confiado». Ahora es Asad contra los yihadistas. A menos, o hasta que la nueva CIA bajo el Terminator John Brennan se lance a la escena (de la guerra en las sombras) con sus aviones sin tripulación.

Fuente: Red Voltaire