Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
la-proxima-guerra-eeuu-envia-al-fbi-a-rusia-amenazas-terroristas-juegos-olimpicos
El FBI ha reconocido abiertamente su preocupación por la seguridad durante los Juegos Olímpicos de Invierno en la localidad rusa de Sochi y ha anunciado que enviará a más de una treintena de agentes para proteger a los atletas estadounidenses de posibles ataques terroristas, según hizo saber el director de la agencia, James Comey.

"Garantizar la seguridad de cualquier Olimpiada es una tarea inmensa", declaró Comey al 'Washington Post'. "Y en Sochi es particularmente difícil porque está cerca de zonas turbulentas, donde tiene su origen la amenaza terrorista", indicó el director del FBI en referencia a la región del Cáucaso Norte, origen de los responsables de los recientes atentados suicidas de hace dos semanas en Volgogrado que costaron la vida a 34 personas.


Cerca de una veintena de agentes serán enviados a Moscú para coordinar las operaciones de protección con la Policía rusa, mientras que otra decena de agentes acompañarán personalmente a los atletas en Sochi. "Rusia está invirtiendo una enorme cantidad de recursos y esfuerzos, y tengo constancia de que la coordinación que mantenemos con ellos es buena", indicó.

El motivo de la presencia en Rusia del FBI "se debe a la necesidad de responder con rapidez a cualquier posible amenaza", según Comey. "Todos los canales deben estar abiertos en ese sentido", añadió, al tiempo que reconoció que las relaciones entre el FBI y las autoridades rusas habían mejorado sustancialmente bajo el mandato de su predecesor, Robert Mueller, lo que se demostró en la investigación de los atentados del maratón de Boston, perpetrados en abril de 2013 por dos jóvenes con ascendencia en el Cáucaso.

Fuente: Europa Press
la-proxima-guerra-atentados-de-boston-voltairenet-1
Dos semanas después de los atentados de Boston, las autoridades estadounidenses siguen destilando uno a uno los indicios que dicen haber ido encontrando. Todo gira alrededor del origen checheno de los «culpables» y de las conclusiones que habría que sacar de ese factor. Mientras tanto, los internautas y la prensa rusa han sacado a la luz una historia diferente, en la que el «culpable» principal es un agente de la CIA.

Dos semanas después del atentado de Boston, perpetrado el 15 de abril de 2013 a las 14 horas 49 minutos, las autoridades estadounidenses atribuyen la responsabilidad de ese hecho a los hermanos Tamerlán y Dzhokar Tsarnaev. Dicen haber matado a Tamerlán, el mayor de los dos, y haber arrestado a su hermano menor y cómplice. Este último, de sólo 19 años, está supuestamente hospitalizado y debido a sus heridas parece que sólo puede expresarse por movimientos de la cabeza. Así todo, se nos dice que ya reconoció los hechos que se le imputan a él y a su hermano mayor.

Nada se ha aclarado sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Tamerlán y, posteriormente, la captura de Dzhokhar. Parece que los hermanos se vieron afectados por el «síndrome de Oswald», que los llevó a destacarse de la muchedumbre anónima asesinando, sin razón ni testigos, a un policía de la universidad. Después se apoderaron de un Mercedes y retuvieron a su anónimo chofer, al que obligaron a retirar 800 dólares en un cajero automático. Y fue al parecer esa persona quien indicó a la policía que los dos hermanos habían dicho en su presencia que eran ellos los autores del doble atentado contra el Maratón de Boston.

Hasta este momento, la prensa no ha podido ver al sospechoso ni oír al testigo y no ha hecho más que repetir las declaraciones de los padres y de los amigos de los dos hermanos, todos tremendamente asombrados de verlos implicados en ese asunto.

De todas maneras, la jueza Marianne B. Bowler inculpó a Dzhokhar por «uso de armas de destrucción masiva», en este caso ollas de presión (también conocidas como ollas exprés) llenas de pólvora y clavos. Es la primera vez que se aplica la noción de «arma de destrucción masiva» a un artículo doméstico de uso corriente.



Por su parte, el líder demócrata de la Comisión de la Cámara de Representantes que se ocupa de los servicios de inteligencia, Dutch Ruppersberger, afirmó a la salida de una reunión a puertas cerradas con varios responsables de 3 de esas agencias que los hermanos Tsarnaev habían utilizado un control remoto de juguete para desencadenar las explosiones de sus dos bombas. El congresista ve en ese detalle la confirmación de que los sospechosos aprendieron a fabricar las bombas leyendo Inspire, la publicación electrónica firmada por «al-Qaeda en la península arábiga». Sin embargo, aunque el número 1 de esa publicación –fechado en el «verano de 2010»– explica detalladamente cómo hacer una bomba con una olla de presión, lo cierto es que no aparece allí absolutamente nada sobre la utilización de un control remoto de juguete para detonar un explosivo instalado dentro de una olla de presión cerrada.

Todo ese ruido mediático gira alrededor de una sola conclusión: los hermanos Tsarnaev eran chechenos, lo cual pone a Rusia en el centro del debate. El presidente Vladimir Putin evitó discretamente las preguntas sobre el tema, en el marco de una larga sesión de respuestas al pueblo en la que participó el pasado jueves. ¿Terroristas chechenos? También los hay en Siria, donde acaban de secuestrar a dos obispos ortodoxos. Y también puede haberlos en Sochi, cuando se celebren allí los próximos Juegos Olímpicos. Es interés de Rusia fortalecer la cooperación antiterrorista con Estados Unidos, sobre todo si tiene verdaderamente intenciones de desplegar tropas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) en Siria.

Mientras tanto, los internautas se dividen entre los que siguen la hipótesis del FBI y los que la cuestionan. Dos grandes objeciones circulan actualmente a través de Internet.

la-proxima-guerra-atentados-de-boston-voltairenet-1
¿«Jeff Bauman» es Nick Vogt?

La primera acusa a los servicios de seguridad de haber montado la puesta en escena de personajes cargados de historias y emociones. Imágenes extraídas de un video muestran a dos personas que parecen trabajar sobre el cuerpo de Jeff Bauman, un hombre que asistía al Maratón de Boston y que al parecer perdió las dos piernas en una de las explosiones. Se afirma que esta persona es en realidad el teniente del ejército estadounidense Nick Vogt, quien perdió las piernas en Kandahar en noviembre de 2011. Y resulta en realidad sorprendente observar que, en las fotos del 15 de abril, se ve a «Jeff Bauman» con la cabeza erguida todo el tiempo, que no se aprecian huellas de hemorragia a pesar de que lo transportan en una silla de ruedas y también que –como puede apreciarse en la foto– el torniquete que se ve en lo que queda de su pierna derecha no está fuertemente apretado. Estos detalles cobran aún más importancia cuando se sabe que el testimonio de «Jeff Bauman» permitió identificar a los sospechosos (conferencia de prensa del 18 de abril de 2013 a las 17 horas y 20 minutos).
la-proxima-guerra-atentados-de-boston-voltairenet-2
Mercenarios de Craft International en el lugar de la explosión.

La segunda objeción tiene que ver con la presencia en lugar de los hechos –antes y durante las explosiones– de un equipo de seguridad, probablemente del ejército privado Craft International, cuyos miembros parecen llevar mochilas similares a la que mostró el FBI afirmando que había contenido una de las ollas-bomba.

Pero no es eso lo más sorprendente. Ahora resulta que un ejercicio antibomba tuvo lugar en Boston, sólo 2 horas antes del drama y en el preciso lugar donde explotaron las verdaderas bombas. Sin embargo, cuando un periodista mencionó el hecho en la conferencia de prensa del FBI, el agente especial Richard Deslauriers se negó a responder y pidió que le preguntaran otra cosa.

la-proxima-guerra-atentados-de-boston-voltairenet-3
Izvestia: «Tamerlán Tsarnaev reclutado por una Fundación georgiana. Uno de los responsables del atentado terrorista de Boston estudió en un seminario organizado por los estadounidenses con los servicios especiales georgianos»

Para terminar, según la edición del 24 de abril del cotidiano ruso Izvestia, Tamerlán Tsarnaev participó –en la Georgia ex soviética– en un seminario del Fondo para el Cáucaso, asociación pantalla de la Jamestown Foundation, creada por la CIA. El joven checheno siguió allí un entrenamiento para «aumentar la inestabilidad en Rusia» [1]. En una nota de protesta, el Fondo del Cáucaso desmiente y afirma que se trata de otra organización identificada con el mismo nombre [2].

Es demasiado pronto aún para sacar conclusiones sobre lo que realmente sucedió en Boston. Pero ya hay algo seguro: la versión de la policía es falsa.

Fuente: Voltairenet.org
la-proxima-guerra-fbi-fomenta-financia-equipa-terroristas-americanos
El atentado en el maratón de Boston ha provocado conmoción, dolor y la indignación de todo el mundo. Después de décadas de condicionamiento, el público asocia automáticamente este tipo de terrorismo con los radicales musulmanes. Pero la evidencia muestra que todos los grandes complots terroristas en suelo estadounidense en los últimos 10 años han sido promovidos, financiados y equipados por una organización: el FBI.

Personas de todo el mundo vieron con horror esta semana como varias explosiones sacudieron la línea de meta de la maratón de Boston, convirtiendo un día de deportividad y de fiesta en uno de shock, dolor e indignación. Al igual que con todos estos acontecimientos, el deseo de descubrir quién está detrás de este acto cobarde ha llevado a muchos a un frenesí especulativo. Y, en un triste recordatorio del adoctrinamiento del que el mundo occidental ha sido objeto por más de una década con la mítica "guerra del terror", no pasó mucho tiempo en absoluto antes de que el dedo colectivo de la multitud señalara en ángulo recto en la dirección de terroristas musulmanes.

Horas después de la explosión, el miedo se extendió por toda la comunidad musulmana internacional de que el atentado estuviera conectado a un extremista islámico. Un usuario libio de Twitter tocó la fibra sensible y recibió miles de retweets y cobertura en medios de comunicación de todo el mundo por twittear: "Por favor, que no sea un "musulmán". El juego comenzó poco después, con el New York Post, dando a entender falsamente que se traba de un ciudadano saudí el que estaba siendo interrogado por su posible papel en los ataques. Al día siguiente, un avión saliendo del aeropuerto de Boston Logan regresó a la puerta de embargue y dos pasajeros fueron sacados a la fuerza porque se les había oído hablar en árabe antes del despegue.

Mientras la información sigue apareciendo en relación con el atentado y sobre quien pueden estar detrás de él, es útil tomarse un momento para dar un paso atrás y considerar esta tendencia instintiva a la conclusión de que esta es la obra de los radicales islámicos. En la mente de millones de estadounidenses, las bombas dirigidas a inocentes en territorio de EEUU están íntimamente relacionadas con la imagen de la barba y el turbante que se ha convertido en la forma abreviada para el mal en esta era de terror.



Esta asociación no sólo es incorrecta, sino que es peligrosamente errónea porque señaladamente no identifica el hilo conductor entre todos los últimos complots terroristas en los EEUU. Acechando detrás de los ejércitos oscuros de aspirantes a yihadistas en la imaginación popular está la triste realidad de que cada gran atentado terrorista frustrado en los Estados Unidos desde el 11-S tiene su origen de nuevo en un mismo grupo, una única entidad que en todos los casos ha financiado, equipado e incluso incitado a los aspirantes a terroristas a la acción: El FBI.

En 2005, los fiscales federales acusaron a Michael Reynolds, un vagabundo de 47 años que vive con su anciana madre, de tratar de emprender la jihad en los EEUU mediante la voladura de unas instalaciones de combustible. En realidad, su plan para la jihad era poco más que una serie de conversaciones que tuvo en una sala de chat de Yahoo! con un juez de EEUU que se hizo pasar por un militante. Fue detenido después de haber aceptado reunirse con un informante del FBI que le había prometido 40.000 dólares para su causa, y dos meses más tarde, el FBI anunció en voz baja que era probable que se tratase de un enfermo mental. Finalmente, fue declarado culpable y actualmente está cumpliendo 25 años en la cárcel.

En 2007 el llamado "Fort Dix Six" atrapó en una muy publicitada operación antiterrorista del FBI después de que presuntamente estuvieran tramando un plan para atacar una base militar de EEUU y matar a los soldados que había allí. En ese momento, una acusación de 26 páginas reveló que el grupo "no tenía entrenamiento militar riguroso" y "no apareció siquiera cerca de ser capaz de llevar a un ataque." El año siguiente se reveló que el informante del FBI que se había infiltrado en el grupo de hecho, se había ofrecido a organizar a los miembros y conducir él mismo el complot.

En 2009, los Cuatro de Newburgh fueron detenidos por un presunto complot para hacer estallar sinagogas y derribar aviones militares en Newburgh, Nueva York. El grupo era un grupo variopinto de hombres negros pobres, al menos uno de los cuales era mentalmente inestable y almacenaba su propia orina en frascos en su apartamento. El quinto miembro del grupo, Shahad Hussein, resultó ser un informante del FBI que había prometido a los miembros cientos de miles de dólares para llevar a cabo la trama. Al sentenciar a los acusados, el juez federal Colleen McMahon dijo:

"[El gobierno] creó los actos de terrorismo a partir de las fantasías de bravuconería y la intolerancia [del acusado] y, a continuación, hizo esas fantasías realidad. El gobierno no tuvo que infiltrarse y desbaratar ningún complot nefasto - no había tal complot que frustrar".

En noviembre de 2010, el FBI arrestó al llamado terrorista del árbol de navidad de Portland, presuntamente intentando bombardear la ceremonia de encendido de Portland en el Pioneer Courthouse Square. "La amenaza era muy real", entonó el FBI en su momento. "Nuestra investigación muestra que Mohamud estaba absolutamente decidido a llevar a cabo un ataque a una muy gran escala." El presunto atacante, Arthur Balizan, resultó ser un adolescente que se jactaba ante los agentes encubiertos de que podía conseguir un arma porque era un "rapero" y que escribió un artículo sobre consejos de entrenamiento para yihadistas.

En 2011, el FBI arrestó a un hombre al que ellos mismos habían suministrado un avión a control remoto y explosivos C4 en un intento descabellado de bombardear el Pentágono. En 2012 frustraron otro complot de aspirantes a yihadistas a los que nuevamente habían suministrado un arma de juguete y un chaleco suicida. También en 2012 el FBI arrestó a un grupo de cinco "anarquistas", que iban presuntamente a bombardear un puente en el área de Cleveland, aunque admitieron en voz baja que el informante del FBI que se había infiltrado en el grupo había iniciado efectivamente el contacto con ellos y había estado presente en las reuniones donde se desarrolló el plan para volar el puente.

Uno de los más ridículos ejemplos de este patrón se remonta a 2006, cuando el Departamento de Justicia trató de hacer parecer como si hubieran capturado a un grupo de yihadistas peligrosos que estaban preparando una guerra terrestre total contra los Estados Unidos.

El cuadro que se pinta por estos hechos es tan abrumador como difícil para gran parte del público de comprender. La conclusión, sin embargo, es incontrovertible: Que sin el FBI, muchos de las llamadas "células terroristas" que han ido tramando estos ineptos y torpes planes contra Estados Unidos durante décadas, nunca podrían haber existido.

A pesar de lo que muchos creen, esta conclusión no es ni siquiera polémica. Más bien, ha sido respaldada una y otra vez por la evidencia en el registro oficial y se han multiplicado los testimonios internos del FBI y de denunciantes mismos.

Teniendo en cuenta toda esta maldita historia y todos estos testimonios de informanes desde dentro, es vital que el público occidental salga de su programación inducida por los medios de comunicación y se cuestionen los supuestos básicos del paradigma de la guerra contra el terror para la que hemos sido programados por décadas. Si ha de haber especulación, en todo caso más de este tipo, y si hay algún grupo que tiene que presentar pruebas de que no es responsable de esta atrocidad, sin duda, es la Oficina Federal de Investigaciones. Después de haber estado en el corazón de tantos complots terroristas en el pasado, tanto el hilarante inepto como el escalofriante exitoso, ¿cómo podría la opinión pública, ni siquiera interrogar a la organización que más tiene que responder?

El simple hecho de la cuestión es que la historia de la era moderna del terrorismo ha demostrado una y otra vez que el FBI es el principal sospechoso de cualquier atrocidad terrorista que ha tenido lugar en suelo americano. Pongámonos todos a tener esto en mente a medida que los detalles de las investigaciones sobre este -y todos los demás- incidentes terroristas estadounidenses comienzan a emerger.

Fuente: Global Research